Flemón dental: qué es y cómo tratarlo

El flemón dental es una patología oral muy frecuente. Entérate cuáles son sus causas, cómo se manifiesta y qué procedimientos son necesarios para tratarlo.
Flemón dental: qué es y cómo tratarlo
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 14 noviembre, 2021.

Última actualización: 14 noviembre, 2021

Tener un flemón dental es una problemática bucal muy frecuente y una de las más molestas y dolorosas. Además, al tratarse de una infección, si no se aborda de manera oportuna puede diseminarse a otros tejidos y empeorar el cuadro.

Cuando una pieza dentaria con una infección bacteriana no tiene dónde drenar el pus, hace que el mismo se acumule en las zonas vecinas, dando origen al flemón dental. El paciente siente mucho dolor por la presión y es notoria la hinchazón de los tejidos.

En este artículo te contamos en detalle por qué se producen los flemones en la boca y cuáles son sus síntomas. También cuáles son los posibles tratamientos para solucionar esta problemática.

¿Qué es un flemón dental?

El absceso o flemón dental es una patología bucal que afecta a los tejidos que rodean a un elemento dentario con una infección bacteriana. Se trata de una colección de pus y material infeccioso que se acumula en las cercanías del diente problemático y provoca la inflamación de los tejidos vecinos.

El material producido por la infección de la pieza dentaria, al no poseer una vía de drenaje, se va acumulando alrededor del diente. Esta zona aumenta de tamaño e inflama los tejidos que rodean a la pieza dentaria. Pueden verse comprometidas la encía, el hueso e incluso los tejidos blandos de la cara, como la zona del cuello o las mejillas.

La presión que genera la colección de pus que busca una vía de drenaje ocasiona mucho dolor en el paciente. La inflamación y el aumento de tamaño de los tejidos también son causantes de incomodidad y molestias.

Si este proceso no se trata a tiempo puede avanzar a zonas más profundas o distantes, agravando el cuadro.

Causas del flemón dental

La muerte del tejido pulpar que se encuentra en el interior de las piezas dentarias y su infección con bacterias es la causa principal del flemón dental. La necrosis del nervio y la proliferación de los gérmenes va generando la acumulación de pus.

Este material ocupa primero el interior del diente y luego, al no encontrar una vía de escape, se abre paso como una colección purulenta en los tejidos vecinos. De esta manera, se desarrolla el flemón dental.

La muerte e infección de la pulpa dental que originan el proceso puede deberse a distintas situaciones. Las caries profundas, que avanzan sin ser tratadas y llegan a la zona pulpar, son el causante más común.

Sufrir un golpe en la boca que traumatice o fracture un diente o ejercer una presión constante en la pieza dentaria, al apretar por ejemplo, también pueden dañar la pulpa y ocasionar su necrosis. El tejido muerto es más susceptible a las infecciones posteriores.

Asimismo, las bacterias pueden llegar a la pieza dentaria a través de los tejidos de sostén cuando estos están enfermos. Es así que la gingivitis y la enfermedad periodontal son una vía de entrada para los gérmenes que ocasionan la muerte de la pulpa.

Trauma dental en un niño.
Un trauma dental puede derivar en una infección del diente con la aparición de un flemón tiempo después.

Síntomas del flemón dental

Como ya adelantamos, el flemón dental es una patología muy molesta e incómoda que no pasará desapercibida por el paciente. Estos son algunos de los síntomas con los que se manifiesta casi siempre:

  • Dolor: es el síntoma más evidente y molesto. Al principio, el paciente lo suele notar al morder o ejercer presión sobre el diente problema. Pero a medida que avanza, el dolor se hace más constante, agudo, pulsátil y se irradia a zonas vecinas, como cuello y oído.
  • Inflamación: es el aumento de tamaño de los tejidos blandos que rodean al diente. La encía o una parte del rostro se abulta, se agranda y se enrojece, pudiendo ocasionar una deformidad bastante notable. Los ganglios del cuello, la oreja y la mandíbula también pueden inflamarse.
  • Mal aliento: la infección bacteriana provoca halitosis y un sabor desagradable en la boca.
  • Sensibilidad dental: algunos pacientes padecen sensibilidad en la pieza dentaria al beber o comer alimentos muy calientes o fríos.
  • Dificultad para comer o abrir la boca: el aumento de tamaño y la diseminación del pus por los tejidos blandos puede interferir en las funciones normales de la boca, como mover la lengua, hablar, comer y tragar. En esos casos es imperioso consultar con urgencia al odontólogo.
  • Malestar general y fiebre: es vital acudir de inmediato al dentista o médico si se presentan.
  • Diente negro: la necrosis pulpar puede ocasionar el oscurecimiento de la pieza dentaria.

Cuando el flemón se rompe y drena puede haber una sensación de alivio.

Posibles complicaciones

Acudir al dentista tan pronto se manifieste cualquiera de los síntomas del flemón dental ayudará a buscar una solución de manera oportuna y evitar complicaciones. De todos modos, debes saber que existen signos de alarma que no deben pasar desapercibidos porque pueden indicar el avance de la infección a zonas más profundas o a otras partes del cuerpo.

Si se presenta dificultad para tragar o respirar se debe acudir de inmediato a la sala de emergencias. También es recomendable buscar ayuda médica con urgencia si el paciente tiene fiebre alta, aumenta la frecuencia cardíaca, hay confusión o la hinchazón facial es muy grande (llega hasta la zona del ojo o se extiende hasta la oreja y el cuello).

Si el contenido del absceso no se drena de inmediato, la infección puede expandirse a la mandíbula, el cuello y a otras áreas de la cabeza. Incluso puede dar origen a una sepsis, infección que se extiende por todo el cuerpo y que puede ser mortal. En pacientes con el sistema inmunitario debilitado, el riesgo de estas complicaciones es mucho mayor.



Tratamiento del flemón dental

Al acudir al dentista para buscar una solución al flemón dental, el profesional evaluará la situación y luego de un diagnóstico preciso considerará el tratamiento indicado para cada caso. A continuación mencionamos algunas de las posibilidades que el odontólogo puede sugerir y combinar.

Medicación

La prescripción de antiinflamatorios para aliviar el dolor y disminuir la inflamación será necesaria. También será vital el uso de antibióticos para tratar la infección. De la severidad del cuadro dependerá si la vía de administración de los medicamentos es oral, intramuscular o endovenosa.

El profesional también puede prescribir enjuagues bucales con agua tibia y sal de mesa. Estos buches actúan a nivel local como antinflamatorios y favorecen el drenaje del pus acumulado.

Drenaje del absceso

Muchas veces es necesario realizar el drenaje del flemón para liberar el pus que contiene y de esta manera disminuir la sintomatología. Se trata de un procedimiento quirúrgico que intenta eliminar la colección purulenta a través de una incisión o la apertura cameral. Del tamaño y la localización del absceso dependerá la técnica que se utilice.

Si el absceso está localizado y no presenta complicaciones, el dentista podrá realizar una pequeña incisión intraoral sobre el flemón o una punción para liberar su contenido. Luego se limpiará con solución salina o antisépticos.

Muchas veces, el drenaje puede realizarse por vía dentaria, realizando un orificio en el diente que llegue hasta la zona pulpar infectada. De esta manera, el espacio que contiene el pus se comunica con el interior de la boca y logra salir a través del elemento dentario.

En los casos en los que la infección es de gran tamaño e involucra la piel de la cara o reparos anatómicos importantes, el paciente debe ser derivado a un cirujano bucomaxilofacial para que se realice una punción o incisión extraoral. El uso de estudios complementarios que ayuden al diagnóstico y guíen las maniobras puede ser necesario.

Drenar un flemón dental.
El drenaje se realiza casi siempre de manera intraoral. Solo algunos casos más complicados requieren la intervención quirúrgica externa.

Endodoncia

Una vez que se identifique la causa del flemón dental será necesario resolver la situación que lo ha provocado. De lo contrario, si persiste el origen del problema, la infección volverá.

Las endodoncias o tratamientos de conductos permiten eliminar el tejido pulpar infectado, drenar el pus y limpiar y desinfectar el interior del diente. Luego, este espacio es rellenado con un material biocompatible y la pieza dentaria se reconstruye con algún empaste o corona. De esta manera, el elemento dentario puede conservarse en la boca, ya sin infecciones.

Si la muerte pulpar fue ocasionada por caries, el tejido dañado debe ser eliminado al realizar el tratamiento de conducto. En los casos en los que las bacterias llegaron al diente a través de los tejidos de sostén, complementar la endodoncia con un tratamiento periodontal será preciso.



Exodoncia

Existen casos en los que la pieza dentaria no puede conservarse. Cuando la destrucción del diente es muy grande, el hueso o los tejidos blandos han sido muy dañados, la extracción del diente será inevitable.

En esos casos, una vez que la infección se haya reducido con el tratamiento antibiótico, se extrae la pieza dentaria. Se aprovecha a drenar y limpiar la zona del absceso para que no queden restos infecciosos que provoquen la reaparición del problema.

¿Qué puedes hacer para prevenir un flemón dental?

Como has comprobado, el origen de esta afección reside en la proliferación de bacterias que destruyen dientes e infectan tejidos. Es así que la prevención de los flemones dentales consiste en una adecuada higiene dental y visitas regulares al dentista.

Con una rutina de higiene dental acorde, que incluya un minucioso cepillado dental tres veces al día, se puede evitar el acúmulo de placa bacteriana. El uso de pasta dental con flúor, hilo dental y enjuagues orales complementan la limpieza de la boca.

Usar agua potable fluorada, llevar una dieta saludable y limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, refrescos y dulces también es fundamental para cuidar la salud bucodental.

Las revisiones odontológicas periódicas son muy importantes. Visitar al dentista cada seis meses permite que cualquier problema que se presente sea detectado de manera temprana y se solucione a tiempo.

Una boca limpia y cuidada no solo disminuirá el riesgo de sufrir flemones, sino que también evitará la mayoría de las patologías bucales. Te permitirá desarrollar las funciones bucales con normalidad y sonreír sin problemas.

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