El frasco de la gratitud: un método para vivir más plenamente

La práctica de la gratitud es una actividad cada vez más extendida en el mundo de la psicología y el desarrollo personal. En este artículo enseñamos algunos ejercicios para incorporarla al día a día.
El frasco de la gratitud: un método para vivir más plenamente
Montse Armero

Escrito y verificado por la psicóloga Montse Armero el 07 Octubre, 2020.

Última actualización: 07 Octubre, 2020

La gratitud es un concepto del que han bebido tanto religiones como tradiciones filosóficas a lo largo de la historia. Cada escuela la lleva a la práctica según sus principios, pero la mayoría tienen en común el valorar de forma consciente aquello que supone un bienestar para nosotros. 

El agradecimiento es un acto que permite centrarnos de forma especial en lo bueno que nos sucede; enfocando lo positivo y disminuyendo la atención hacia aquellos ámbitos que no nos van bien.

Además, también reducimos la frustración que genera pensar en lo que no tenemos o hemos perdido: una oportunidad de trabajo, una pareja, bienes materiales o la propia salud. Y, tal y como la define Melody Beattie, la gratitud es una práctica que transforma la realidad. 

Abre la plenitud y la abundancia de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente, y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en el orden, la confusión en la claridad. Puede convertir una comida en una fiesta, una casa en un hogar, un extraño en un amigo.

Beneficios de ser agradecidos

Como bien demostró un estudio desarrollado en 2019 por varios investigadores de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre (UFCSPA), poner en práctica el agradecimiento aporta un mayor nivel de bienestar y ayuda a gestionar mejor ciertos problemas de salud; como la ansiedad, la rabia o la tristeza. Esto se debe a que apreciar los pequeños detalles que damos por sentado reduce el sufrimiento.

Imaginemos, por ejemplo, una persona que tiene depresión. Es posible que su atención esté centrada en su dolor y malestar. En este sentido, la gratitud podría enseñarle a valorar los ámbitos de su vida que sí están bien.

Tener familia y salud, disponer de un techo para vivir, o tener la posibilidad de comer al menos un plato de comida al día son solo algunos de los aspectos que damos por sentados. Pero que no todas las personas son capaces de tener.

Beneficios de ser agradecidos
Más allá de generar un ambiente más tranquilo, ser agradecidos nos ayuda a reducir la ansiedad y otras emociones que nos generan tristeza.

No obstante, es cierto que reflexionar sobre lo afortunado que uno es, a veces, no aleja del malestar. Y todavía menos cuando una persona está sufriendo; ya que le resulta difícil ver más allá de su dolor.

Sin embargo, si lo incorporamos como un hábito al día a día, podremos aprovechar los beneficios de ser agradecidos. En este sentido, una de las actividades más extendidas para ejercer el agradecimiento a diario es el “frasco de la gratitud». A continuación, explicamos los detalles.

¿En qué consiste el “frasco de la gratitud”?

El frasco de la gratitud es un ejercicio que nos permite poner esta actitud en práctica de forma sencilla.

Materiales

  • Un recipiente o frasco.
  • Papeles blancos o de colores.
  • Algo con lo que escribir.

Procedimiento

Para llevar la actividad a cabo, es importante encontrar un momento del día en el que estemos lo más tranquilos posible. Así, podremos dedicar unos minutos a recapitular cuáles han sido los aspectos que hemos vivido ese día por los cuales nos sentimos más agradecidos.

Una vez los tengamos, los dejamos por escrito, añadimos la fecha y guardamos los papeles en el recipiente.

¿En qué consiste el frasco de la gratitud?
El frasco de la gratitud es solo una de tantas técnicas que existen para poner en práctica el agradecimiento.

Se recomienda que la actividad se realice antes de ir a dormir. Pero si no podemos hacerlo por la noche por cualquier motivo, otro buen momento es por la mañana; antes de empezar con el resto de obligaciones.

En cualquier caso, lo importante es fijar unos minutos al día y comprometernos a realizarlo a la misma hora para lograr crear este buen hábito.

¿Es posible practicar la gratitud de otros modos?

El frasco de la gratitud es solo una propuesta para practicar el agradecimiento, pero es posible realizar esto de otras formas:

  • Por ejemplo, un artículo publicado por la Revista de psicología genética señala que los niños pequeños pueden hacer dibujos de aquello por lo que se han sentido más agradecidos ese día, y colgar en su habitación los más significativos.
  • También es bueno tener un frasco para la familia donde se dejen mensajes de agradecimiento a los otros miembros.
  • O bien, utilizar postits donde recojamos la gratitud y podamos tenerlos en algún lugar visible de la casa.

Incluso, si no lo materializamos sobre papel, es posible generar un hábito si dedicamos unos minutos a reflexionar sobre en qué aspectos nos sentimos más agradecidos. Sea como sea, incorporarla al día a día supondrá un salto cualitativo en el bienestar y una oportunidad para crecer a nivel emocional.



  • Armero, M. (2019). Aprendiendo a vivir. Uno Editorial.
  • Carr, A. (20007). Psicología positiva: la ciencia de la felicidad. Barcelona: Paidós.
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  • Owens, RL y Patterson, MM (2013). Intervenciones psicológicas positivas para los niños: una comparación de los enfoques de gratitud y lo mejor posible del yo. The Journal of Genetic Psychology, 174 (4), 403–428. https://doi.org/10.1080/00221325.2012.697496
  • Shankland, R. (2018). Los poderes de la gratitud. Plataforma Actual.
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