Hipertensión: claves para controlarla

Si estamos siguiendo un tratamiento farmacológico, es muy importante que consultemos con el especialista y en ningún caso lo abandonemos o sustituyamos por estos remedios naturales.
Hipertensión: claves para controlarla
Elisa Morales Lupayante

Escrito y verificado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante el 17 Marzo, 2021.

Última actualización: 17 Marzo, 2021

La hipertensión ha sido un problema cada vez más común en las últimas décadas. Principalmente en la población occidental. Generalmente, tiene relación con el mantenimiento de diversos malos hábitos de vida, como el sedentarismo y una mala alimentación.

Cuando la sangre circula por los órganos (corazón, riñones) y por las arterias de los brazos y las piernas a una mayor presión puede ocasionarles graves daños. Por eso, es importante saber cómo podemos controlar esto correctamente.

Como explican los expertos de la Fundación Española del Corazón, por lo general, es necesario que el médico le paute a la persona hipertensa un tratamiento farmacológico, y a la par de ello le recomiende mejorar determinados hábitos de vida. A continuación, veremos cómo hacerlo.

Controlar la alimentación es clave cuando hay hipertensión

Mujer comiendo una ensalada

Existen una serie de normas generales para controlar la alimentación cuando sufrimos hipertensión. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se suele recomendar seguir la dieta DASH. A continuación veremos algunas de sus claves:

  • Ingerir diariamente frutas y verduras.
  • Preferir los granos integrales por sobre los refinados.
  • Consumir aceite de oliva entre 30 a 40 mililitros al día.
  • Aumentar la proporción de calcio y potasio en la dieta.
  • Reducir el consumo de sodio (no más de 2300 mg/diarios) y de alcohol.
  • Eliminar productos procesados (bollería industrial, galletas, chucherías…).
  • Reducir las grasas saturadas (embutidos, carnes grasas, nata…) a un máximo del 6 % del consumo diario.

¿Cómo aumentar el consumo de calcio?

Dado que no nos interesa subir de peso o introducir grasas en el organismo, nos vamos a centrar en el consumo de:

  • Verduras y hortalizas: espinacas, col rizada, cebolla, berro, cardo, acelga, grelos, brócoli, moringa. Es interesante recordar que la moringa (hojas o aceite de semillas) aporta un nivel de calcio del orden de 4 veces superior al de la leche.
  • Legumbres: judías blancas, garbanzos y lentejas.

¿Cómo aumentar el consumo de potasio?

  • Consumir al menos 2 o 3 piezas de fruta (banana o plátano) al día para optimizar la presión arterial.
  • También consumir Moringa oleífera que aporta un contenido en potasio 3 veces superior al plátano.

Remedios naturales que puede ser útiles como coadyuvantes

Existen diversos remedios naturales utilizados de manera histórica para mejorar los síntomas de la hipertensión. Merece la pena destacar que algunos de ellos no cuentan con aval científico. Por lo cual, se recomienda la consulta médica antes de probarlos. Luego, si el profesional autoriza su consumo, entonces lo ideal sería seguir sus pautas para aprovechar los remedios correctamente y prevenir reacciones adversas.

Recuerda: nadie mejor que tu médico podrá indicarte el tratamiento adecuado para tu hipertensión.

Verduras y compuestos fitoquímicos
Los vegetales contienen fitoquímicos que se asocian con la salud y el bienestar. El ajo, por ejemplo, contiene compuestos sulfurados como la alicina.
  • Ajodiversas investigaciones han sugerido el potencial del ajo para disminuir la tensión arterial. Se cree que sería preferible consumir un ajo crudo al día o hacerlo en cápsulas.
  • Olivo: un estudio del año 2011 señaló que el consumo de 500 mg de extracto de hojas de olivo dos veces por día por parte de pacientes con hipertensión de clase 1 fue tan efectivo como el uso de Captopril para reducir la presión diastólica y sistólica. Sin embargo, más estudios serían necesarios.
  • Aceite de semillas de moringa: en la medicina india (tradicional y medicina ayurvédica) es muy empleado el aceite de semillas de moringa, paralelo al aceite de oliva e incluso superior.
  • Ginkgo biloba: es un probado vasodilatador, por lo que suele ser un remedio natural indicado  para mejorar la circulación sanguínea. Si bien se considera que podría ayudar a controlar la tensión arterial, no hay datos concluyentes al respecto. La dosis habitual es de unos 120 mg de extracto al día, repartidos en tres tomas.
  • Espino: se le atribuyen propiedades diuréticas y por ende, se piensa que podría contribuir a regular la presión en pacientes con hipertensión. No hemos hallado información fehaciente al respecto. La dosis recomendada suele ser de una taza de infusión (2 cucharaditas de flores de espino blanco por taza de agua) tres veces al día.
  • Graviola o guanábana: estudios en animales han concluido que podría ayudar a reducir la presión arterial y por ende, el riesgo cardiovascular. La dosis recomendada sería de 500 mg, una o dos veces al día.

El sedentarismo no es un buen aliado

Para controlar los síntomas de la hipertensión es necesario acudir al médico y, además, realizar cambios en los hábitos de vida para mejorar la salud de manera integral.

Es importante dejar de lado el sedentarismo y procurar adoptar un estilo de vida activo, que incluya la actividad física necesaria para controlar el peso y promover la actividad cardiocirculatoria. Para ello, no es necesario que nos apuntemos a un gimnasio para realizar sesiones exhaustivas de entrenamiento.

Con tan solo caminar 30-40 minutos seguidos todos los días, y combinar esto con la práctica de alguna actividad física de nuestra preferencia (yoga, pilates, bailoterapia, natación, etc.), ya estaremos haciendo un gran cambio.

La flexibilidad puede ser útil para practicar yoga.
Muchas disciplinas de ejercicio físico de moderada intensidad requieren una adecuada flexibilidad.

La actividad física incentivará el consumo energético y calórico del organismo, promoviendo el incremento de la secreción de determinadas hormonas que ayudan a normalizar los niveles de presión arterial y a depurar la sangre a través de un incremento del volumen de orina (diuresis).

También es importante tener muy en cuenta que quienes estén sometidos a un tratamiento farmacológico nunca deben suprimir dicho tratamiento, ya que el tratamiento natural podría ayudar pero siempre de manera complementaria y tras previa consulta con el especialista.



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