La importancia de la variedad en la alimentación

07 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Para poder brindarle al organismo todos los nutrientes que necesita para que pueda realizar sus funciones correctamente es necesario mantener una dieta balanceada.

La alimentación de una persona es una realidad compleja, dado que cada organismo tiene una serie de necesidades en particular, por cuestión de genética, estilo de vida, entre otras variables. Así, lo que puede ser recomendable en unos casos, puede ser contraproducente en otros. Por ejemplo, hay alimentos que una persona sana puede tomar con regularidad sin inconvenientes, pero deben ser evitados por pacientes con cálculos renales.

La variedad en la dieta es clave

Es bien sabido que una dieta equilibrada es capaz de brindar múltiples beneficios a la salud. Esto viene a traducirse en lo siguiente: al comer sano, cada uno de los órganos y sistemas del cuerpo recibe lo que necesita para funcionar correctamente y así, proporcionar bienestar.

Ahora, la siguiente pregunta es: ¿cómo comer sano? existen algunas claves muy sencillas que pueden orientarnos:

Debe existir variedad en la dieta. Es decir, es recomendable aprender a incorporar los distintos grupos de alimentos en las comidas y no concentrarse en un único grupo. Para entender esto de una forma mucho más clara, pongamos el ejemplo de las dietas “milagro”.

Por lo general, estos regímenes se centran en el consumo de un solo alimento o un determinado grupo (digamos las frutas) y excluyen otros grupos con la finalidad de prometer resultados a corto plazo. Ahora bien, al excluir otros grupos de alimentos, el cuerpo no recibe los nutrientes que necesita para estar sano y, al final, comienzan a haber descompensaciones y, por supuesto, problemas de salud.

Otras claves importantes

Otra clave para mantener una buena alimentación consiste en moderar el consumo de sal y azúcar. Ojo, no se trata de eliminarlos de la dieta por completo (a menos que el médico así lo indique) sino en tener más cuidado a la hora de añadir estos ingredientes a nuestras comidas, para así no exceder el consumo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Por otra parte, resulta de suma importancia comenzar a prestar atención al verdadero valor intrínseco de los alimentos. No es lo mismo beberse un zumo de frutas hecho en casa, con muy poca o nada de azúcar añadida, que beberse un zumo de frutas industrial.

Si bien es cierto que muchas personas recurren a los productos “ya listos para llevar” por comodidad, para ahorrarse esfuerzo y tiempo, esta práctica no resulta beneficiosa a largo plazo. Por ello, hay que aprender a prescindir de los comestibles y bebidas industriales y en su  lugar, darle más prioridad a los alimentos y las preparaciones frescas.

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Conclusión

Para mantener una dieta equilibrada, en función de nuestras necesidades, lo más recomendable es consultar con el médico y seguir sus indicaciones. 

Por último, pero no menos importante, hay que recordar que el mantenimiento de la variedad en el consumo de los diferentes grupos de alimentos puede resultar muy beneficioso, siempre y cuando se mantenga un estilo de vida saludable y se aprovechen al máximo los alimentos frescos, ante los procesados, congelados y afines.

  • Rodríguez-Leyton, Mylene & Majana Lucía, Sánchez. (2017). Consumo de frutas y verduras: beneficios y retos. Alimentos Hoy. 25. 30-55.
  • Vepachedu, Sreenivasarao. (1998). Balanced Diet. The Telangana Science Journal.