Las 12 leyes del karma y su explicación

Te enseñamos las 12 leyes del karma para que las puedas practicar. Las hemos explicado de manera que las entiendas en su contexto y con sus repercusiones.
Las 12 leyes del karma y su explicación

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 03 octubre, 2021

Última actualización: 03 octubre, 2021

El karma es una concepto central en muchas religiones asiáticas. Es un principio activo que rige casi todas las escuelas del budismo, el hinduismo, el taoísmo y el janismo. Aunque se suele pensar en él como una ley única, en realidad se cataloga en 12 leyes del karma. Estas sirven como hoja de ruta para que las personas puedan orientar su camino.

No pocos expertos e investigadores han asociado al karma con la ley de causalidad universal. En este sentido, tus acciones (causas) determinan tu futuro (efectos). Esta idea ha desbordado las fronteras asiáticas y se ha establecido en la sociedad occidental. Aquí te hablamos sobre las 12 leyes del karma y su explicación.

¿Cuáles son las 12 leyes del karma?

El karma es una idea que está estrechamente ligada al concepto de reencarnación o renacimiento. En efecto, mientras mejor sea tu karma, mejor será la vida que podrás disfrutar luego de reencarnar.

Es importante destacar que no existe una interpretación única de esta idea, de manera que las explicaciones a las 12 leyes del karma que apuntamos recogen principios de varios sistemas de creencias.



1. La gran ley del karma

También se conoce como la ley de causa y efecto del karma. Es el principal referente que tienen las personas cuando piensan en esta idea, en parte porque es uno de los pilares más importantes.

Dicta que toda acción, pensamiento o energía que reúnas se te devolverá, sin importar que sean buenas o malas. En definitiva, cosechas aquello que has sembrado. No solo en la otra vida, sino también en esta.

Por ejemplo, si quieres tener amor debes empezar a amarte a ti mismo. Si quieres paz en tu vida debes ser una persona pacífica. Todo lo que te es dado es un efecto secundario de una causa por la que has mediado. Todas las demás leyes del karma se desprenden de esta.

2. La ley de la creación

Contrario a lo que se piensa sobre el karma, este dicta que tú eres el cocreador de tu vida, tu destino y tu futuro. Las cosas no llegan a tu vida porque sí; lo hacen porque has creado diferentes situaciones que han permitido que estas te arropen.

Por supuesto, no basta con una acción para postergar un estado. Debes estar de manera constante creando situaciones favorables y bondadosas para ti y para los demás. Nada sucede por casualidad; sucede porque tú has mediado en ello a través de la acción.

Es importante destacar que no se trata de usar tus talentos, destrezas, habilidades y fortalezas en pro de tu propio beneficio; es también usarlos con los demás. Esto lo veremos con mayor profundidad en otras leyes del karma.

Estatua de buda.
Los conceptos del budismo y de otros sistemas de creencias orientales calan cada vez más en la sociedad occidental.

3. La ley de la humildad

La ley de la humildad se manifiesta de varias formas en el karma. La más importante es aquella que dicta que debes ser humilde al aceptar que tu vida actual es la consecuencia (o el efecto) de tus acciones pasadas. Si no asimilas este principio, el karma jugará en tu contra.

Esta ley es muy importante, ya que te invita a asimilar responsabilidad y evitar que estas recaigan en alguien más. Tu progreso laboral, familiar, académico y social no son más que el resultado de tu acciones. Tanto si estás conforme con ellos como si no.

Si tu vida familiar, laboral o social no se corresponde con lo que esperabas, debes ser humilde para evitar atribuir el problema a familiares, amigos o terceros. Tú eres el único responsable.

4. La ley del crecimiento

La ley del crecimiento dicta que todo empieza y termina por ti mismo. Tú eres el alfa y el omega de tu propia vida, pero también de todo lo que te rodea.

Es decir, en la medida en que desees crecer espiritualmente, este crecimiento también se trasliterará hacia tu exterior. No al revés, lo que es un principio muy importante. La moral, la ética, los valores y la estabilidad de una región, por tanto, se relacionan con qué han hecho sus ciudadanos de manera interna para crearlo.

Otra de las interpretaciones de este precepto te enseña que no puedes controlar a las personas o cosas que te rodean. Dado que estos también se rigen por esta ley, no puedes hacer nada al respecto.



5. La ley de la responsabilidad

Esta ley te enseña que debes ser responsable de todo cuanto gire alrededor de ti. Tu acciones, tus pensamientos y tu vida en general son tu responsabilidad.

Pero no solo eso. También eres responsable de lo que los demás piensan de ti (te juzgan por tus acciones), de cómo te tratan, de las consecuencias de tu obras y de cómo tratas a lo demás.

En definitiva, todo lo que te incluya de una u otra manera se encuentra debajo de tu compromiso. Debes asumir el papel que desempeñas con responsabilidad.

6. La ley de la conexión

Toda tu vida está unida por el mismo hilo conductor. Tu pasado, presente y futuro, aun cuando parezcan desconectados entre sí, forman parte de un solo vínculo: la vida. Tu pasado está relacionado con el presente y este con el futuro.

Se trata de una manifestación continua que depende estrechamente de la anterior. Eres lo que eres hoy por tu pasado; y mañana serás lo que serás por las cosas que estás haciendo hoy. La ley te enseña que el primer paso es tan importante como el último.

Otras de las interpretaciones que se la da a este principio es que ninguna acción está desconectada, incluso cuando provenga de sujetos diferentes. Por utilizar un ejemplo que ya hemos dado, una región solo puede ser pacífica cuando todos sus ciudadanos practican la paz.

7. La ley del enfoque

También se conoce en algunos contextos como la ley de la fuerza. Indica que para lograr resultados trascendentales debes evitar hacer muchas cosas al mismo tiempo. Si haces esto, tu mente se nublará de principios como la ira o la codicia. Por tanto, debes enfrentar una cosa a la vez.

Tanto tu energía como tu concentración deben estar en un único punto. Así logras mejores resultados en aquello que te propones.

Pero no solo eso. El principio también dicta que no debes perder el enfoque hacia el lado espiritual. Si lo dejas a un lado, tu vida se descarrillará.

8. La ley de la generosidad

El karma se basa tanto en lo que dices como en lo que piensas. Debe existir un equilibrio entre lo que elucubras en tu mente con aquello que hacen tus manos. No basta considerarte una persona generosa u hospitalaria; debes practicarlo.

Por ejemplo, si crees en ayudar a los pobres, en proteger a los niños desamparados, en cuidar y alimentar a las personas mayores, debes llevar acciones en tu vida que estén en la línea de todo esto. No es suficiente con aprobarlo en tu mente.

En síntesis, debes practicar aquello en lo que crees y hacerlo con frecuencia. No una o dos veces, sino de manera repetitiva.

Aunque el pensamiento condiciona tu ser, no tiene ninguna repercusión en la realidad. Solo puedes cambiar aquello a lo que le dedicas tiempo y acción. Ser bondadoso, en definitiva.

9. La ley del aquí y el ahora

Te hemos apuntado que el pasado, el presente y el futuro están conectados. A pesar de ello, no debes interpretar esto con tu mente siempre puesta en lo que pasó o en lo que pasará. Un cosa es estar consciente de la ley de conexión y otra es habitar en las acciones que has hecho o en las venideras.

Tu vida consiste en el aquí y en el ahora, nada más. Las acciones que hiciste no las puedes cambiar. Las que te quedan por hacer solo las puedes controlar desde el hoy. El presente, por tanto, debe ser tu punto de encuentro.

Por supuesto, no debes aplicar este precepto solo contigo mismo, sino también con los demás. Por ejemplo, y para conectarlo con la ley anterior, no basta con que hayas sido generoso en el pasado o que planees serlo en el futuro. Debes hacer acciones generosas hoy.

10. La ley del cambio

Si has tenido que lidiar de manera repetitiva con algo es con esta ley del karma puesta en acción. En términos simples, es la manera en que el universo te motiva a aprender una lección. Tendrás que experimentar una y otra y otra vez algo hasta que aprendas verdaderamente de ello.

Por ejemplo, si solo has tenido relaciones amorosas tóxicas, convivido en un desastroso ambiente laboral o lidiado con sucesos desagradables de manera repetitiva es porque no has aprendido la lección por completo. Cuando lo hagas, tu vida cambiará.

Por supuesto, el cambio no es un halo que desciende del cielo y te ilumina de forma mágica. Como ya has aprendido con otras leyes del karma, debes ser tú quién lo desarrolle por medio de la acción. Medita qué aprendizajes puedes sacar de lo que te ha pasado para así ajustar tus acciones, pensamientos y decisiones.

Tomar decisiones según las leyes del karma.
Las leyes del karma redundan en la responsabilidad de la persona al tomar decisiones para modificar su vida.

11. La ley de la paciencia

También se conoce como la ley de la paciencia y la recompensa, ya que con frecuencia esperar con serenidad tiene su recompensa de una u otra manera. Para lograr grandes cosas requieres tiempo, dedicación y mucho esfuerzo. Rendirte a la mitad del camino no es una opción.

La ley de la paciencia dictamina que el trabajo duro vale la pena, en especial cuando lo haces con un propósito establecido. No solo hablamos de los trabajos que te recompensan a ti, sino también de los que haces por los demás.

De hecho, son los que haces de manera desinteresada los que tienen mayor valor. El karma siempre te devolverá lo que das.Si de verdad crees en el karma, debes empezar a cultivar la paciencia.

12. La ley de la importancia

La última de las leyes del karma es la de la importancia. También se conoce como ley de la importancia y la inspiración. Pregona la importancia de las contribuciones individuales en la suma de un todo grupal. Tus acciones no pasan desapercibidas, sino que se suman a otras que afectan al mundo.

No importa si se trata de un obrar grande o pequeño. El universo no se mantiene indiferente con respecto a ellas.

Además, tus acciones también pueden inspirar a otros a hacer cosas similares. Así se logra una contribución más grande que inspira a otros creando un efecto bola de nieve.

Las leyes del karma está conectadas

Las leyes del karma, como puedes ver, no están desconectadas entre sí, sino que forman parte de una única ley. Son el pilar que sostiene a esta idea, de manera que las puedes usar para conducir tu vida por este camino. El karma es como un bumerán que tarde o temprano regresa a ti; de modo que no puedes mantenerte impasible frente a él.

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