Cómo quitar lo amarillo de las zapatillas blancas con lo que tienes en casa

Las zapatillas blancas le dan un toque de equilibrio y luminosidad a los atuendos. Pero mantener ese blanco al paso del tiempo no es una tarea sencilla para muchos. Y es que factores como el uso frecuente, los detergentes inadecuados, el tiempo guardadas o la acumulación de sudor pueden hacer que el blanco se transforme en un tono amarillento.
Si a tus zapatillas les sucede esto y notas manchas amarillas en la lona o goma, debes saber que no necesariamente están perdidas. Existen un par de métodos caseros, con productos que hay en la mayoría de las despensas, que podrían mejorar el aspecto de tus zapatillas.
Prepara la zapatilla
Antes de correr, hay que caminar. Y antes de entrar de lleno con los trucos para blanquear la zapatilla, debes sacarle los cordones y plantillas. De esta forma, podrás acceder a la zona de la lengüeta con mayor facilidad. También cepilla en seco la tierra de la zapatilla antes de aplicar algún producto húmedo. De esta forma evitas que el polvo y la mugre penetren en el tejido. Una vez hechos estos pasos previos, está lista para pasar a los métodos caseros.
Usa pasta de bicarbonato y agua oxigenada
Si tanto la lona como la goma de tus zapatillas están amarillas, este método es ideal para mejorarlas. El agua oxigenada actúa como un agente blanqueador suave que, al combinarse con el bicarbonato, desprende las partículas amarillas de la superficie.
Comienza mezclando dos cucharadas de bicarbonato con agua oxigenada al 3 %, hasta formar una pasta espesa. Aplícala en las zonas amarillas con un cepillo de cerdas suaves y deja actuar de 15 a 30 minutos. Luego, enjuaga bien con agua tibia, asegurándote de retirar todo el rastro de bicarbonato.
Aplica pasta dental
Ahora, si notas que las manchas se concentran en la puntera de tus zapatillas, los laterales de la goma y las costuras, puedes ir por el método de la pasta dental. Eso sí, utiliza una blanca, sin gránulos ni geles de colores. Tan solo aplica una pequeña cantidad en la goma con un cepillo de dientes viejo, frotando con mucha suavidad. Deja que actúe por 15 minutos y, pasado ese tiempo, quita los restos con un paño húmedo.
Utiliza bicarbonato y vinagre
Hay ocasiones en las que el amarilleo se concentra en una zona puntual de tus zapatillas. Para esos casos, la efervescencia del bicarbonato y vinagre juntos es ideal. Mézclalos hasta obtener una pasta burbujeante y aplícala de inmediato sobre la zona afectada. Deja que haga su efecto por unos minutos y después aclara bien.
Límites y precauciones
Ten en cuenta que estos métodos tienen sus límites. Uno de ellos son las zapatillas que llevan mucho tiempo guardadas y cuya suela se oxidó, produciendo el color amarillo. En este caso, los trucos pueden mejorar el tono, mas no garantizan un blanco perfecto.
Por otro lado, a la hora de limpiar las zapatillas, es importante que evites mezclar estos trucos con lavandina o cloro, ni que utilices agua oxigenada de alta concentración. Y es que estos productos pueden ser muy agresivos y causar nuevas manchas.
También es necesario que protejas a tus zapatillas del sol directo después del lavado. La intensa radiación ultravioleta puede hacer más fuerte el tono amarillo. Lo ideal es dejarlas secar en un lugar protegido y con buena ventilación.
En fin, elige un solo método y aplícalo con cuidado. A menudo, el tono amarillo desaparece tras una segunda aplicación, una vez que las zapatillas se han secado por completo. De manera que la constancia también juega un papel importante en la labor.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







