Dispensador de detergente viscoso: por qué pasa y cómo limpiarlo

A pesar de que la lavadora está destinada a ayudarnos con la limpieza de la ropa, lo cierto es que ella también puede acumular suciedad. Y una de las áreas en donde se suele concentrar esa suciedad es en el dispensador de detergente.
Con el tiempo, es probable que al abrirlo notes restos de jabón con una textura viscosa, pegajosa o espesa. Esto no solo es desagradable a la vista, también puede provocar que la ropa adquiera un olor a humedad. Para poder resolverlo, primero debes saber los motivos por los que ocurre.
El exceso de detergente deja restos pegajosos
La creencia popular dice que mientras más jabón agregues a la lavadora, más limpia saldrá la ropa. Pero esta idea no es precisamente correcta. Cuando colocamos más jabón del indicado en el dispensador, el agua de entrada no logra arrastrarlo por completo hacia el tambor.
Esos residuos se quedan en el cajetín y van perdiendo hidratación entre lavado y lavado, haciendo que tomen esa textura pegajosa. Lo que, a su vez, puede llegar a afectar el caudal del agua y los conductos que conectan al cajetín con el tambor.
El suavizante puede formar una capa espesa
El suavizante tiene una densidad natural, que viene de los acondicionadores y grasas en su composición. Y si vives en una zona de agua dura, la combinación de ambos trae como resultado que tienda a tomar una textura similar al gel dentro del dispensador. A su vez, este es el ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos, causantes del olor desagradable.
La humedad del cajetín favorece la acumulación
El dispensador de detergente tiene un diseño estanco para evitar las fugas de detergente. Y aunque esto es algo favorable, también tiene un punto negativo. Cualquier resto de detergente que quede allí permanece en un ambiente húmedo, sin luz y ventilación, perfecto para que cualquier microorganismo se desarolle.
¿Cómo limpiar el dispensador de detergente?
Para evitar que los restos de detergente y suavizante se acumulen en el cajetín, debes hacerle una limpieza periódica. Lo ideal es realizarla una vez al mes. Para ello, puedes seguir los siguientes pasos.
- Retira el dispensador. Solo si tu lavadora lo permite, extrae por completo el cajetín para facilitar la limpieza. Por lo general, ellas cuentan con un botón para liberarlo. Pero lo más conveniente es que consultes el manual para salir de dudas.
- Lávalo con agua tibia. Sumerge el dispensador en un recipiente con agua tibia y, con la ayuda de un cepillo de dientes viejo, limpia toda la superficie. Pon especial atención a las esquinas y pequeños compartimientos, en donde tiende a acumularse el detergente.
- Limpia la cavidad de la lavadora. Es probable que en la parte en donde se inserta el cajetín también haya restos de detergente. Por ello, debes limpiar esta zona con la ayuda de un trapo humedecido —sin llegar a gotear—.
- Seca muy bien. Una vez limpio el cajetín, sécalo con un trapo de microfibras antes de volver a insertarlo.
De igual manera, es conveniente que tras cada lavado dejes abierto el dispensador de detergente por un rato. Así la humedad se evapora y la posibilidad de que algún resto se vuelva viscoso disminuye. Como puedes ver, para evitar que el problema regrese basta con controlar la cantidad de detergente, hacer una limpieza periódica y ventilar más entre lavados.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







