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Que el horno no arruine la comida: 6 errores que debes evitar al cocinar con él

4 minutos
Los hornos domésticos no son aparatos 100 % infalibles. Tienen variaciones y adaptarte a ellas es lo que hará que tus comidas queden en su punto.
Que el horno no arruine la comida: 6 errores que debes evitar al cocinar con él
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 07 febrero, 2026 12:00

Imagina que estás preparando un bizcocho. Tienes tu mezcla lista, colocada en el molde y la llevas al horno. Pero, pasado el tiempo de cocción, notas que el bizcocho quedó hundido. Antes de echarle la culpa a la receta o pensar que no tienes habilidades culinarias, ten en cuenta que el problema puede estar en la forma en la que usas tu aparato.

Considera que el horno tiene limitaciones y su temperatura no se mantiene constante desde el principio hasta el final de la cocción. Tener esto en cuenta y evitar cometer los errores comunes, hará que tus platillos queden como deberían.

1. Confiar en el dial sin comprobar temperatura real

Si eres de los que asume que si ajustas el dial en 180 °C, esa es la temperatura real del horno, te diremos que no siempre es así. La mayoría de los hornos domésticos se encuentran descalibrados y su temperatura real puede fluctuar hasta en 20 °C.

La solución a esto es comprar un termómetro de horno independiente. Lo cuelgas en la rejilla y te dirá la temperatura verdadera de tu horno. Así tendrás la máxima precisión en tus ajustes.

2. Abrir la puerta del horno muchas veces

¿Has escuchado la frase que dice “la curiosidad mató al gato”? Pues ella se aplica bien al contexto del horno. Cada vez que abres la puerta para echar un vistazo, la temperatura de tu aparato cae en picado, haciendo que deba trabajar a máxima velocidad para recuperarla. Lo que conlleva que los alimentos se quemen por fuera, pero estén crudos en su interior.

En este caso, intenta abrir la puerta lo menos posible. Y mantén la ventana del horno bien limpia, para que puedas mirar la cocción sin necesidad de abrirlo.

3. Sobrecargar las bandejas o usar demasiadas

Ten en cuenta que si llenas las bandejas para horno a tope de comida, o colocas demasiadas en una misma tanda, el aire caliente no podrá circular bien. Esto hace que la cocción sea desigual.

Lo ideal es que coloques solo una capa de alimentos en la bandeja. Así como también que dejes unos centímetros de espacio entre los recipientes y las paredes del horno. De esta forma, el aire tendrá por donde pasar sin barreras.

4. Ignorar los puntos calientes

Meter la bandeja en el horno y no volverla a tocar hasta el final de la cocción también es un error. Considera que la mayoría de estos aparatos tienen puntos en donde calientan más, que por lo general están en la parte trasera o en uno de los lados. Si no lo gestionas, la mitad de tu platillo se quemará y al otro le faltará cocción.

Para evitarlo, rota la bandeja o recipiente, en 180°, a mitad del tiempo. Así te aseguras de que la cocción sea pareja y uniforme.

5. No precalentar lo suficiente

En ocasiones, vamos con prisas y metemos la comida en el horno, con poco tiempo de precalentado. Ten en cuenta que este paso cobra gran importancia en la repostería y panadería, que necesitan el calor correcto desde el minuto uno para que la masa suba.

Por ello, es conveniente que esperes un tiempo a que el termostato de tu horno te indique que se encuentra en la temperatura indicada. O que lo verifiques con el termómetro independiente.

6. Usar la función de convección sin adaptar

La función de convección está diseñada para acelerar la cocción. Pero, ten en cuenta que si no ajustas la temperatura del horno, los alimentos pueden resecarse. Ya que el aire circula más deprisa.

En este caso, la regla general es bajar la temperatura unos 15°C o 20°C. Incluso reducir el tiempo de cocción en un 25 %. Así te aseguras de que la comida no pierda demasiada humedad.

A la hora de cocinar en el horno, es clave que conozcas bien el comportamiento de tu aparato, ya que cada uno tiene sus peculiaridades. Por lo general, enfocarte en reducir la variabilidad, que pasa por controlar mejor la temperatura y circulación del aire, es de gran ayuda.

Imagina que estás preparando un bizcocho. Tienes tu mezcla lista, colocada en el molde y la llevas al horno. Pero, pasado el tiempo de cocción, notas que el bizcocho quedó hundido. Antes de echarle la culpa a la receta o pensar que no tienes habilidades culinarias, ten en cuenta que el problema puede estar en la forma en la que usas tu aparato.

Considera que el horno tiene limitaciones y su temperatura no se mantiene constante desde el principio hasta el final de la cocción. Tener esto en cuenta y evitar cometer los errores comunes, hará que tus platillos queden como deberían.

1. Confiar en el dial sin comprobar temperatura real

Si eres de los que asume que si ajustas el dial en 180 °C, esa es la temperatura real del horno, te diremos que no siempre es así. La mayoría de los hornos domésticos se encuentran descalibrados y su temperatura real puede fluctuar hasta en 20 °C.

La solución a esto es comprar un termómetro de horno independiente. Lo cuelgas en la rejilla y te dirá la temperatura verdadera de tu horno. Así tendrás la máxima precisión en tus ajustes.

2. Abrir la puerta del horno muchas veces

¿Has escuchado la frase que dice “la curiosidad mató al gato”? Pues ella se aplica bien al contexto del horno. Cada vez que abres la puerta para echar un vistazo, la temperatura de tu aparato cae en picado, haciendo que deba trabajar a máxima velocidad para recuperarla. Lo que conlleva que los alimentos se quemen por fuera, pero estén crudos en su interior.

En este caso, intenta abrir la puerta lo menos posible. Y mantén la ventana del horno bien limpia, para que puedas mirar la cocción sin necesidad de abrirlo.

3. Sobrecargar las bandejas o usar demasiadas

Ten en cuenta que si llenas las bandejas para horno a tope de comida, o colocas demasiadas en una misma tanda, el aire caliente no podrá circular bien. Esto hace que la cocción sea desigual.

Lo ideal es que coloques solo una capa de alimentos en la bandeja. Así como también que dejes unos centímetros de espacio entre los recipientes y las paredes del horno. De esta forma, el aire tendrá por donde pasar sin barreras.

4. Ignorar los puntos calientes

Meter la bandeja en el horno y no volverla a tocar hasta el final de la cocción también es un error. Considera que la mayoría de estos aparatos tienen puntos en donde calientan más, que por lo general están en la parte trasera o en uno de los lados. Si no lo gestionas, la mitad de tu platillo se quemará y al otro le faltará cocción.

Para evitarlo, rota la bandeja o recipiente, en 180°, a mitad del tiempo. Así te aseguras de que la cocción sea pareja y uniforme.

5. No precalentar lo suficiente

En ocasiones, vamos con prisas y metemos la comida en el horno, con poco tiempo de precalentado. Ten en cuenta que este paso cobra gran importancia en la repostería y panadería, que necesitan el calor correcto desde el minuto uno para que la masa suba.

Por ello, es conveniente que esperes un tiempo a que el termostato de tu horno te indique que se encuentra en la temperatura indicada. O que lo verifiques con el termómetro independiente.

6. Usar la función de convección sin adaptar

La función de convección está diseñada para acelerar la cocción. Pero, ten en cuenta que si no ajustas la temperatura del horno, los alimentos pueden resecarse. Ya que el aire circula más deprisa.

En este caso, la regla general es bajar la temperatura unos 15°C o 20°C. Incluso reducir el tiempo de cocción en un 25 %. Así te aseguras de que la comida no pierda demasiada humedad.

A la hora de cocinar en el horno, es clave que conozcas bien el comportamiento de tu aparato, ya que cada uno tiene sus peculiaridades. Por lo general, enfocarte en reducir la variabilidad, que pasa por controlar mejor la temperatura y circulación del aire, es de gran ayuda.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.