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7 cosas que no debes hacer con tus plantas durante una ola de calor

4 minutos
Cuando el jardín sufre por las altas temperaturas, algunas tareas que parecen ayudar pueden exigirle todavía más. Descubre cuáles conviene dejar para después.
7 cosas que no debes hacer con tus plantas durante una ola de calor
Escrito por Gabriela Matamoros
Publicado: 13 agosto, 2026 17:00

Llega una ola de calor, algunas hojas empiezan a decaer y la primera reacción puede ser intervenir: cortar las partes que se ven peor, añadir fertilizante, cambiar una planta de sitio o aprovechar para hacer otros trabajos pendientes. Sin embargo, en esos días hacer más no siempre significa cuidar mejor.

Entender qué no hacer con las plantas durante una ola de calor ayuda a evitarles un esfuerzo adicional. Con temperaturas extremas, la prioridad es conservar la humedad y reducir el estrés por calor, no estimular el crecimiento ni realizar tareas que exijan recuperación. Las necesidades varían según la especie, el suelo, la exposición y si crece en maceta o en tierra, pero hay trabajos que generalmente pueden esperar.

1. Evita las podas intensas

Una poda fuerte elimina una cantidad importante de tejido y deja heridas a las que la planta debe responder. Además, retirar demasiado follaje puede exponer de repente al sol zonas que antes permanecían protegidas.

Esto no significa ignorar una rama rota o una parte que represente un problema. Limítate al mantenimiento imprescindible y deja las podas importantes para un momento más favorable para la especie. Mientras tanto, céntrate en proteger las plantas del calor y evitar nuevas fuentes de estrés.

2. No dividas las plantas perennes

Dividir plantas perennes implica extraerlas del suelo, separar sus raíces y volver a plantarlas. Es un proceso que requiere recuperación y acceso suficiente al agua, dos condiciones más difíciles de mantener cuando el suelo se seca rápidamente.

Si alguna necesita división, puedes marcarla para no olvidarla y realizar el trabajo posteriormente, durante la época recomendada para esa especie y con temperaturas más moderadas.

3. Aplaza los trasplantes

Trasplantar en verano durante un episodio de temperaturas extremas puede incrementar el estrés hídrico, especialmente cuando las raíces se dañan o permanecen expuestas durante el proceso.

Además, una planta recién trasladada todavía no tiene raíces establecidas en el nuevo suelo para aprovechar el agua disponible con la misma eficacia. Si no existe una razón urgente para moverla, mantenerla donde está hasta que mejoren las condiciones suele ser la opción más prudente.

4. No plantes nuevas perennes a pleno calor

Una perenne recién plantada necesita tiempo para extender sus raíces hacia el suelo que la rodea. Las temperaturas elevadas y la rápida pérdida de humedad pueden complicar este periodo de establecimiento.

Siempre que sea posible, espera a jornadas más suaves. Si ya la plantaste, vigila la humedad del suelo y, cuando sea apropiado para la especie, proporciona protección temporal frente al sol más intenso mientras se establece.

5. Evita fertilizar

Una planta decaída por las altas temperaturas no necesariamente necesita alimento. Fertilizar con calor puede estimular la aparición de nuevos tejidos que, a su vez, requerirán agua y recursos para desarrollarse.

Durante estos episodios es preferible mantener un riego apropiado según las necesidades reales de la planta. Cuando las condiciones mejoren, podrás retomar el calendario de fertilización recomendado para cada especie.

6. No inicies esquejes a pleno sol y sin condiciones controladas

Hacer esquejes en verano no es necesariamente un error: algunas especies pueden propagarse durante esta estación. El problema aparece al iniciarlos en pleno episodio de calor sin un espacio donde controlar la humedad, la temperatura y la exposición solar.

Como todavía carecen de un sistema radicular desarrollado, los esquejes pueden perder agua con facilidad. Lo mejor es esperar o proporcionarles las condiciones protegidas que requiera la especie para su propagación.

7. No dejes el suelo desnudo y expuesto

El suelo descubierto recibe directamente la radiación solar, puede calentarse más y perder humedad rápidamente. Una capa adecuada de acolchado ayuda a reducir la evaporación y a amortiguar las variaciones de temperatura alrededor de las raíces.

Evita amontonarlo directamente contra tallos, troncos o coronas. Además, recuerda que el acolchado no sustituye al agua: combínalo con riego profundo cuando corresponda, buscando que la humedad alcance la zona de las raíces en vez de limitarse a mojar la superficie.

Cuando las temperaturas se disparan, una regla sencilla puede orientar los cuidados de las plantas en una ola de calor: mantener y proteger antes que estimular. Podar intensamente, dividir, trasplantar, plantar, fertilizar o multiplicar puede esperar; conservar la humedad y reducir el estrés inmediato suele ser más útil hasta que las condiciones sean más favorables.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.