¿Es lo mismo cactus y suculenta? Descubre por qué no lo son

Hay una poderosa y científica razón para afirmar que cactus y suculenta no son necesariamente lo mismo. ¡Descúbrela aquí!
¿Es lo mismo cactus y suculenta? Descubre por qué no lo son

Última actualización: 26 noviembre, 2022

Hay quienes aseguran que un cactus y una suculenta son lo mismo. No obstante, existe desconocimiento detrás de esta afirmación. Aunque hay similitudes entre ambas plantas, no se pueden igualar siempre.

Comprendiendo que es fácil confundirse, más allá de sus espinas, queremos profundizar en las características específicas. Entender que los cactus y las suculentas son diferentes te permitirá cuidar mucho mejor de ellas. ¿Te interesa saber más? ¡Sabemos que sí!

Cactus: ¿qué características tienen?

Los cactus o cactáceas agrupan más de 15 géneros y 73 especies. Su mayor característica radica en las espinas.

Estas puntiagudas tienen una función de supervivencia muy interesante. Primero, evitan que los animales se las coman; o al menos, que se les dificulte mucho la tarea.

En segundo lugar, capturan las gotas de agua de rocío que aparecen durante las primeras horas del día, permitiéndole a la planta contar con líquido. Esta función es esencial porque hay que recordar que los cactus son especies nativas de desiertos y zonas áridas.

De acuerdo con el Jardín Botánico de la Universitat de Valéncia, los cactus hacen parte de la familia de las suculentas, debido a que comparten la facultad de almacenar agua en sus estructuras: tallo, raíz y hojas. Esta institución es enfática en señalar que todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus.

Cactus en macetas.
Todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus.

Ahora, ¿qué son las suculentas?

De acuerdo con investigaciones sobre las suculentas, estas plantas se distinguen por su capacidad de almacenar agua en diferentes estructuras, como ya lo mencionamos. Además, tienen la particularidad de presentar un metabolismo fotosintético llamado metabolismo ácido de crasuláceas (CAM, por sus siglas en inglés).

Sus estomas se cierran durante el día, pero se abren en la noche. Esto evita una pérdida mayor de agua.

Es así como los especímenes que pertenecen a esta gran familia sobreviven tan bien en zonas áridas o desérticas. Se estima que existen unas 60 familias botánicas de suculentas.

En ellas se agrupan casi todas las plantas que cuentan con la capacidad de almacenar este líquido vital. Tal es el caso de los cactus y las crasas. Además, hay otros 2 grupos de suculentas que vale la pena mencionar:

  • Agaváceas: el ser humano las emplea para la elaboración de algunos productos alimenticios y bebidas de componente alcohólico. Ejemplos son el agave y la sanseviera.
  • Apocináceas: con un componente tóxico del que se extrae la quinina, estas plantas suelen habitar suelos tropicales y subtropicales. La adelfa es un ejemplo común de este grupo.


Entonces, ¿qué son las crasas?

El término crasas también se confunde con suculentas y con cactus. Aunque es usual intercambiarlos, ya va quedando claro que no hablamos de lo mismo.

Las crasas son aquellas plantas que pertenecen a una familia particular dentro de las suculentas. En el uso popular, el término se aplica para referirse a aquellas suculentas que no son cactus. Sin embargo, hay que remarcar que forman un grupo específico, como el que constituyen las cactáceas, las agaváceas o las apocináceas.

Son crasas las plantas que almacenan agua en sus estructuras y que se caracterizan por tener esas hermosas hojas gorditas y casi traslúcidas que forman rosetas. No tienen espinas, así que se han valido de unos diminutos pelos que cubren su superficie para capturar el rocío.

El aloe vera es una crasa, por ejemplo. Dentro de este grupo podemos hallar más de 500 variedades que comparten un tallo corto del que salen sus hojas gruesas y con diseño triangular.

Otro ejemplo de crasas son los lithops. Estas particulares plantas se conocen como piedras vivas en algunos sitios y han ganado terreno en la decoración de los hogares. Tienen solo dos hojas y su tamaño es pequeño, apenas alcanzando los 4 centímetros.

También podemos mencionar a los sempervivum. Desde Europa hasta América, estos vegetales son más pequeños todavía, con escasos 3 centímetros de altura.

Piedras vivas o lithops.
Las piedras vivas se emplean en la decoración por su parecido con las rocas.


¿Claras las diferencias entre cactus y suculenta?

Sabemos que este puede ser un tema complejo. De hecho, por eso muchas personas se limitan a explicar que cactus y suculenta son lo mismo. Nada más.

Sin embargo, nosotros queremos que tengas el tema muy claro. Resumiremos ahora las principales diferencias de cactus, suculenta y crasas.

Empezaremos mencionando que las crasas son suculentas que tienen hojas acolchonadas. ¡Esas hojas que tanto nos encantan! Con ellas almacenan la mayor cantidad de agua disponible. Las hay de diferentes tamaños y formas. Dependiendo de su tipo específico, tienen métodos de almacenamiento de líquido que varían entre sí.

Por su parte, los cactus o cactáceas tienen un tallo carnoso que es el que reserva el agua. Según su especie, pueden tener espinas o no.

Se distinguen también de las crasas porque los cactus poseen una areola o pequeño nodo de donde nacen sus espinas. Estas areolas pueden ser blancas o de diferentes colores; es de allí de donde salen las flores de las especies que florecen.

Finalizamos contándote que los cuidados de cactus y crasas, al ser suculentas, son similares. Lo principal es evitar el encharcamiento del sustrato porque el exceso de riego es perjudicial para los dos tipos.

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  • Mandujano, M. D. C., Carrillo-Angeles, I., Martínez-Peralta, C., & Golubov, J. (2010). Reproductive biology of Cactaceae. Desert plants, 197-230.
  • Martínez-Cortés, Magali; Manzanero-Medina, Gladys Isabel; Lustre-Sánchez, Hermes. Las plantas suculentas útiles de Santo Domingo. Polibotánica, núm. 43, 2017. Instituto Politécnico Nacional, México. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=62150424014
  • Vicente bueno, José Plumed. Monografías botánicas. Jardín Botánico de la Universitat de València. Volumen 4: Los cactus. ISBN: 978-84-9133-080-6

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