Metacognición: qué es y ejemplos

La metacognición alude a una serie de procesos destinados a la conciencia del propio pensamiento. Conozcamos más al respecto.
Metacognición: qué es y ejemplos
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 20 noviembre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 20 noviembre, 2021

Última actualización: 20 noviembre, 2021

La metacognición es un concepto que se ha popularizado en los últimos años. En efecto, en áreas como la psicología o la pedagogía se alude a él con frecuencia, sin mencionar su uso en los medios de comunicación y artículos divulgativos. A pesar de que nunca antes se ha hablado tanto de ella como ahora, en la práctica muy pocos saben qué es. Hoy intentaremos despejar las dudas a través de ejemplos.

A menudo se piensa que es una capacidad exclusiva del ser humano, pero algunos expertos han señalado que existen indicios de procesos similares en ciertos animales. Sea como fuere, se suele entender como el proceso de pensar acerca de pensar. Veamos qué hay de cierto en ello, por qué es importante y qué beneficios tiene en el día a día de las personas.

¿Qué es la metacognición?

La metacognición es la capacidad para reflexionar sobre procesos de pensamiento que permiten interpretar la realidad. También, en la habilidad para controlarlos, monitorizarlos, evaluarlos y regularlos en la medida en que estos intervienen en la cognición. De allí la construcción de la palabra (meta es un prefijo griego que alude a algo que está más allá).



Lo que hoy entendemos por metacognición tiene su orígenes en las ideas de John H. Flavell. Desde entonces han surgido múltiples teorías que buscan explicar el desarrollo de estos procesos, todas desde una escuela en específico (son especialmente valiosos los aportes hechos desde el constructivismo). Para entender mejor esto debemos precisar dos ideas que regulan el proceso:

  • Conocimiento metacognitivo: alude a lo que las personas saben sobre sus propios procesos cognitivos. Por ejemplo, el conocimiento que tienen de sus habilidades y de sus destrezas para completar determinadas tareas. También implica el conocimiento de las estrategias destinadas a potenciar esas habilidades y destrezas.
  • Regulación metacognitiva: implica las acciones activas que hacen las personas acerca de dichos procesos cognitivos y estrategias. Se relaciona con la monitorización e implica una discriminación de resultados. Por ejemplo, percatarse que determinada estrategia utilizada para potenciar una habilidad (o una debilidad) no está siendo efectiva.

Etapas o fases

La metacognición también es una capacidad de pensamiento elevada
Cualquier ser humano, con un poco de introspección, puede desarrollar la metacognición para su propio beneficio.

Con frecuencia se hace referencia a las fases de la metacognición. Cada teoría y autor ha establecido fases diferentes, pero en términos generales podemos identificar cuatro: planificación, monitorización, evaluación y reflexión. Cada una de estas fases son importantes y se combinan entre sí para consolidar lo que los expertos denominan metacognición.

El proceso implica un alto nivel de conciencia acerca de las tareas que se hacen, así como de las estrategias más idóneas para controlar de manera voluntaria esos procesos. La teoría inicial de Flavell era que la metacognición surgió como un mecanismo natural para hacer frente a los errores. Al reflexionar de manera activa acerca de ellos, el hombre puede aprender y ser más eficiente.



Regresamos así a la definición que hemos dado al inicio: la metacognición es pensar acerca de pensar. Estas palabras resumen de manera simple todo el entramado sistemático que implica el proceso metacognitivo. No es solo un proceso que se desarrolla en las primeras etapas del ser humano, sino que lo acompaña durante toda su vida.

Implicaciones de la metacognición en el aprendizaje

A menudo se piensa que la metacognición es un concepto muy abstracto que no guarda cabida en la realidad. Esta es una creencia a todas luces errónea, ya que desde hace años se utiliza de manera activa en los procesos de aprendizaje. De hecho, es muy probable que tú mismo ejecutes estrategias metacognitivas en el día a día sin saberlo, Veamos tres ejemplos ilustrativos:

Aprendizaje de una segunda lengua

Desde hace una o dos décadas los programas orientados a la enseñanza de una segunda lengua han incorporado los paradigmas de la metacognición. No es para menos. De hecho, los expertos y los investigadores han señalado que es una estrategia de gran utilidad para potenciar la asimilación del estudio de una nueva lengua.

En definitiva, incluir procesos metacognitivos en el aprendizaje de las lenguas extrajeras ayuda a superar la barrera que les impide continuar a muchos estudiantes. Reflexionar acerca de las propias estrategias de estudio, estar atento a los puntos fuertes y débiles, aprender a conducir el proceso y valorar de manera objetiva los resultados pueden hacer una diferencia notable en ello.

Mejora de las habilidades musicales

Al igual que el caso anterior, la música suele ser un área de estudio que se le dificulta a muchas personas. Incluso entre quienes sienten interés hacia ella puede ser un poco complejo asimilar algunas ideas de teoría musical. Está demostrado a raíz de estudios e investigaciones que la metacognición puede ayudar a agilizar el aprendizaje de conceptos musicales.

Esto tiene implicaciones en los estudiantes, en quienes desean aprender a tocar un instrumento y por supuesto en aquellos que se dedican a la música de manera profesional. Los beneficios se sienten a corto plazo y aumentan a medida que se aplican los procesos de manera regular.

Mayor entendimiento de las matemáticas

La metacognición sirve para estudiar matemáticas
Las matemáticas pueden ser la pesadilla de muchos. Cambiar la forma en la que se comprende esta disciplina con la metacognición podría ser beneficioso.

Por último, los expertos y los investigadores también avalan el uso de la metacognición para mejorar las habilidades en matemáticas. Las matemáticas suelen ser una de las áreas de estudio que ocasiona mayor rechazo, algo que en general se debe al enfoque o estrategias de estudio que se utilizan.

A través de estos métodos se puede llegar a entender las matemáticas de una forma diferente, así como optar por modelos de estudio alternativos para lograr resultados eficientes. De esta manera, la puesta en práctica del proceso puede ayudar a potenciar la enseñanza y las habilidades de los estudiantes.

Utilidades de la metacognición en la vida diaria

Es muy probable que las aseveraciones anteriores te hayan hecho comprender que la metacognición no es un idea a nivel teórico sin ningún tipo de implicación en la realidad.

Pero de seguro te estarás cuestionando que no siempre estás aprendiendo un nuevo idioma, teoría musical o resolviendo problemas matemáticos. Te presentamos así las utilidades de la metacognición en el día a día:

  • Mejora la toma de decisiones.
  • Fomenta el pensamiento crítico.
  • Evita el estancamiento o la reiteración de patrones que no obtienen ningún resultado.
  • Permite practicar la empatía y la alteridad (a través de lo que se conoce como metacognición social).
  • Puede hacer aumentar tu autoestima al descubrir tus habilidades y destrezas.
  • Es una estrategia idónea para cultivar el éxito.
  • Evita que los fracasos o los errores condicionen lo que puedes lograr.
  • Permite tener un control de las emociones y los sentimientos.

Aún queda mucho por estudiar acerca de las implicaciones de estos procesos, así como de la forma de aprovecharlas a nuestro favor. Su utilidad se siente más allá del entorno educativo, ya que explora ideas tan variadas como el autoconcepto y la manera en que nos relacionamos con los demás.

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