8 técnicas de estudio para mejorar el aprendizaje

Estudiar no tiene por qué ser una tarea tediosa e interminable. Al aplicar unas técnicas de estudio adecuadas mejorarás tu aprendizaje y tu rendimiento académico. Te mostramos las más importantes.
8 técnicas de estudio para mejorar el aprendizaje
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 29 agosto, 2021.

Última actualización: 29 agosto, 2021

¿Crees que estudiar consiste en sentarse a una mesa y releer, repetir y memorizar la información? Si es así, es probable que tus resultados académicos no sean tan buenos como cabría esperar; pero no solo eso: seguramente para ti el estudio se haya convertido en una actividad tediosa y poco fructífera. ¡No te preocupes! Te traemos las técnicas de estudio más eficaces para mejorar tu aprendizaje.

Es posible que en algún momento hayas tratado de implementar alguna de estas técnicas y no hayas obtenido buenos resultados. Es natural que esto ocurra y no debes desanimarte: cada persona es diferente y no todas se sienten cómodas con las mismas herramientas.

Hay individuos más visuales y otros más auditivos; hay quienes se sienten estimulados por los distintos colores en sus apuntes y otros para quienes esto solo supone una gran distracción.

En cualquier caso, lo importante es que explores las diferentes alternativas hasta hallar aquella que mejor encaje con tu personalidad y tus habilidades. ¿Y cómo sabrás esto? Animándote a probarlas. En poco tiempo verás cuáles son las más adecuadas para ti.

¿Qué es una técnica de estudio?

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Las técnicas de estudio deben amoldarse a tus necesidades para actuar como una verdadera ayuda.

Las técnicas de estudio son estrategias que permiten optimizar el proceso de aprendizaje. Es decir, te ayudan a asimilar más información en un menor tiempo y con un buen nivel de comprensión de la misma. Por ende, al aplicar unas técnicas de estudio adecuadas no solo necesitarás dedicar menos horas, sino que también obtendrás mejores resultados.

Además, el aprendizaje que se produce cuando te ayudas de estas herramientas es significativo. No se trata únicamente de memorizar para poder volcar esos datos en el examen y olvidarlos; por el contrario, el objetivo consiste en entender, integrar y aplicar esa información de modo que te sea útil en el largo plazo.



8 técnicas de estudio para mejorar el aprendizaje

Al contrario de lo que puede parecer, el proceso de estudio comienza antes de sentarte en el escritorio y continúa después; por lo mismo, es importante que cuentes con estrategias para cada una de las etapas. A continuación, te mostramos una selección de las más eficaces y sencillas de implementar.

Tomar apuntes

Este paso inicial puede facilitar o entorpecer enormemente la posterior labor de estudio; sin embargo, no siempre se le presta la atención merecida. La mayor parte de las personas acostumbran a tomar apuntes durante sus clases, recogiendo las principales explicaciones y realizando anotaciones aclaratorias.

No obstante, con frecuencia, estos apuntes son insuficientes, poco descriptivos o caóticos; por ende, al retomarlos más adelante apenas sí se puede entender lo que se quería decir al escribirlos.

Para tomar unos apuntes que verdaderamente te ayuden a comprender y memorizar, es importante que prestes atención durante la sesión de clase, que verdaderamente te impliques en ella. Trata de anotar ideas principales y, si debido a las prisas tus apuntes han quedado excesivamente desorganizados, reescríbelos al llegar a casa con la información aún reciente.

Subrayar

Esta es una de las técnicas de estudio más comúnmente empleadas y que menos tiempo requiere. Consiste, simplemente, en tomar el libro de texto, el documento o los apuntes y resaltar los conceptos clave de cada área. Puedes hacerlo subrayando con una línea bajo la frase o añadiéndole color por encima, lo que más cómodo te resulte a la hora de releer.

Del mismo modo, algunas personas utilizan diferentes tonos o modos de subrayado para señalar distintos tipos de informaciones. Esto puede serte de utilidad si eres una persona muy visual. Además, el subrayado te servirá como paso previo para las siguientes estrategias.

Hacer resúmenes

Un resumen es una recopilación sintetizada de las ideas clave de la información que deseas aprender. Para que resulte efectivo es necesario saber diferenciar qué datos son relevantes y cuáles, secundarios; y, sobre todo, realizar el escrito con tus propias palabras.

De poco sirve copiar el mismo texto que te han proporcionado; sin embargo, si lo elaboras y tratas de adaptarlo a tu propio vocabulario, la comprensión será mucho mayor. En los resúmenes se utilizan frases completas y con sentido que te permitan entender el tema sin tener que ampliar la información por otros medios.

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Existen técnicas de estudio muy diferentes que pueden adaptarse a diferentes materias o distintas necesidades.

Crear esquemas o mapas conceptuales

Al contrario que en los resúmenes, en el caso de los esquemas has de ser capaz de seleccionar palabras concretas y concisas para plasmar la información. Un esquema debe ser una exposición simple, lógica y estructurada de las cuestiones esenciales de la materia.

Para ello, puedes valerte de líneas, flechas, llaves u otros elementos gráficos que relacionen unos puntos con otros y te indiquen su interdependencia.

Procura no escoger más de tres o cuatro palabras por cada nivel y asegúrate de que la información se profundice a medida que se avanza. Por ejemplo, en la parte superior puedes colocar las ideas principales y, por debajo, ir ampliando los detalles o características.

Por otro lado, los mapas conceptuales son más apropiados cuando, a partir de la palabra clave, se despliegan varios niveles jerárquicos. En este caso, los conectores contienen palabras y de cada punto pueden salir ramificaciones hacia distintas direcciones.

Recurrir a ejercicios prácticos

Esto no es posible en todas las materias, pero constituye una estrategia sumamente eficaz. Al realizar ejercicios prácticos no solo recibes pasivamente la información (la lees), sino que trabajas activamente sobre ella.

De este modo, se logra un aprendizaje mucho más profundo y duradero. Practicar los ejercicios planteados en clase y buscar otros nuevos, pero similares, puede ser de gran ayuda.



Aplicar reglas mnemotécnicas

Las reglas mnemotécnicas consisten en crear frases cortas y fáciles de recordar que ayudan a relacionar palabras. Esta es una técnica de memorización muy útil cuando debes recordar varios conceptos concretos, como nombres de ciudades o fechas históricas. Pueden utilizarse diferentes variantes como:

  • Asociar las palabras con vivencias o recuerdos personales
  • Inventar una palabra formada por las iniciales de los conceptos a memorizar
  • Crear un relato que contenga los datos que se quieren recordar

Utilizar tarjetas de estudio

Las tarjetas de estudio son excelentes para consolidar la información y repasar lo aprendido. Para crearlas debes escribir por una cara una pregunta o palabra clave y por la otra añadir la respuesta o información más detallada. Al utilizarlas, podrás evaluar por ti mismo tus conocimientos y detectarás qué áreas o temas necesitan ser reforzados antes del examen.

Explicar lo aprendido hasta el momento

Existen pocas formas más efectivas de asimilar un conocimiento que tener que transmitírselo a otros. Esto te obliga a comprenderlo, a estructurarlo en tu mente y a expresarlo con coherencia y con tus propias palabras.

Puedes organizar un grupo de estudio en el que cada integrante exponga un tema al resto o, sencillamente, utilizar una planta o un juguete como público. Lo importante es que logres realizar una buena exposición, ya que esto significará que has integrado lo aprendido.

Técnicas de estudio, combínalas como lo creas conveniente

Como ves, existe una multitud de técnicas de estudio diferentes que pueden serte de utilidad a lo largo del proceso de aprendizaje. Recuerda que no es necesario que utilices siempre las mismas: tal vez para algunas materias te resulten útiles unas y para otras, unas diferentes.

Permítete explorar, probar y practicar y pronto encontrarás aquello que se adecúe a tus necesidades. El estudio requiere esfuerzo y perseverancia, pero no tiene por qué ser tedioso e interminable.

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