Padrastro y madrastra: las barreras que crean estas relaciones

Las relaciones familiares que implican a un padrastro y madrastra crean barreras. Sin embargo, es posible trabajar el apego emocional para crear una nueva familia y, sobre todo, para que esta tenga éxito.
Padrastro y madrastra: las barreras que crean estas relaciones
Bernardo Peña

Escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña el 23 enero, 2021.

Última actualización: 23 enero, 2021

Son también conocidas como familias reconstituidas, polinucleares o multiparentales. Hoy en día, las relaciones familiares con padrastro y madrastra se presentan como un fenómeno emergente alrededor de todo el mundo.

Vivir en esta nueva etapa multiplica los problemas y preocupaciones en el círculo familiar, en especial cuando se incluye a los hijos del matrimonio anterior. No obstante, esto no quiere decir que las familias de este tipo no puedan adaptarse y organizarse para vivir felices. Si este es tu caso, ¿qué puedes hacer al respecto?

Este modelo familiar se distingue por tener, al menos, un cónyuge proveniente de alguna unión familiar anterior, es decir, un padrastro y madrastra, según sea el caso. En muchas ocasiones, también incluyen los hijos de matrimonios anteriores.

¿Cómo son estas familias? ¿Qué clase de vínculos se crean? ¿Están los padrastros y madrastras legitimados para educar e imponer su autoridad?

Las familias con padrastro y madrastra van en aumento

Padres divorciados.

Con anterioridad, los matrimonios tenían mayor tiempo de duración. Sin embargo, la dinámica familiar y su composición ha cambiado con el paso de los años.

Por ejemplo, según un artículo publicado en 2016 en la revista Perspectivas y Análisis de la Salud, entre el 40-50% de los matrimonios acaban en divorcio. Esto resulta en que 4 o 5 niños de cada 10 pasarán su infancia con un solo progenitor.

Las barreras en las relaciones al ser padrastro y madrastra

Los  conflictos y las diferencias son constantes en cualquier relación interpersonal. Sin embargo, en el caso de la familia multiparental, las dificultades se duplican.

De hecho, el peligro para la disolución es un poco mayor en las familias reconstituidas. Es interesante notar que el riesgo de separación en los matrimonios en segundas nupcias, sin hijos, es muy similar al de las parejas que están casadas por primera vez.

No es un secreto que, como principal motivo de ruptura en este modelo, se encuentren las relaciones familiares, la presencia de hijos de uniones anteriores y los problemas relacionados con ellos. Así, en los casos de ruptura de las familias reconstituidas existen distintas fuentes de conflicto o barreras.

A continuación se presentan las más importantes:

  • La reorganización de roles en los que intervienen los padrastros o madrastras.
  • La relación de estos con sus hijastros.
  • Aspectos relacionados con la asignación y regulación de responsabilidades dentro del círculo familiar.
  • La educación, disciplina de los hijastros.
  • La relación de los miembros de la familia con los excónyuges.

El divorcio y los hijos

Hijos de padres divorciados.

El divorcio disuelve el vínculo conyugal entre los adultos, pero no sucede así con los lazos entre padres e hijos. Esto produce un conflicto en la manera en cómo se veía a la familia. No obstante, es posible ser o tener un padre no biológico dentro de la dinámica familiar.

Para ello se necesita adaptarse a las relaciones que surgieron a partir del nacimiento y el matrimonio; dichos lazos tienen continuación en etapas posteriores al divorcio y en las nuevas relaciones de pareja.

Ahora bien, ¿qué puede hacerse para superar las barreras culturales a las que dan lugar los roles de padrastro y madrastra? Sigue leyendo.

Consolidar el nuevo matrimonio tomando en cuenta a los hijos

Formar una nueva familia tiene que ver con el reajuste y la adaptación. En algunos casos, el peso de la estructura de la familia recae en la pareja.

Para fortalecer este vínculo es necesario que los cónyuges pasen tiempo juntos. También es recomendable que definan los ajustes apropiados para negociar y alcanzar la consolidación de su relación.

Sin embargo, la mayor parte de las familias con padrastros y madrastras tienen que actuar a la inversa. La consolidación de la familia comenzará al establecer una relación viable entre los padrastros e hijastros.

Desarrollar apego emocional en la relación

En definitiva, el proceso de reajuste familiar debe tomar en cuenta la relación de padre e hijo (madre e hijo). La razón de incluir al nuevo cónyuge de manera pacífica sirve para evitar la percepción de incertidumbre y amenaza en los hijos.

Para que los niños admitan la autoridad de un adulto, el adulto primero debe ganar su la confianza y respeto. Esto no se logra de la noche a la mañana, pero puede ayudar el pasar tiempo a solas con cada hijastro. Esto permitirá estimular el afecto en la relación y demostrarles que son importantes para el padrastro y madrastra.

La pareja debe estar atenta a las necesidades de los hijos para desarrollar apego emocional y seguridad, sin caer en la presión o el acoso. No obstante, es necesario no entrometerse en un inicio con la dinámica familiar anterior. Será mejor expresar el apoyo a la pareja en cuanto a las decisiones de crianza y disciplina.

Crear un nuevo espacio para la nueva familia en el caso del padrastro y la madrastra

Crear un nuevo espacio en una familia divorciada.

Formar una familia con padrastro y madrastra no implica para los hijos sustituir a sus padres biológicos. Tampoco debe significar la renuncia a su familia anterior. Sin embargo, sí se debe buscar puntos de afinidad entre los miembros para unirla y para esto se necesita tiempo.

El respeto, la empatía, la comunicación sincera y la cooperación, entre otros factores, les permitirán a los hijos asimilar y aceptar la nueva situación por la que están atravesando. De hecho, es importante favorecer la identidad y unión a través de actividades. Y todos los miembros deben cooperar para que la vida familiar sea más organizada y estable para todos.

No resulta sencillo, pero tras un período de adaptación todo se consigue

Las familias con padrastro y madrastra no son para nada sencillas. De hecho, la estabilidad y cohesión de la familia depende de un largo proceso de aceptación y de numerosos factores que no se comentaron en este artículo.

Sin embargo, si la relación se trabaja de manera constante y apropiada, es muy probable que los miembros de la familia se adapten unos a otros. De este modo, podrán convivir con éxito.

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