Padres absorbentes y controladores en la vejez, ¿qué hacer?

Los padres absorbentes y controladores critican, manipulan y se entrometen en la vida de su hijo adulto. Si es tu caso, te contamos cómo gestionar esta dinámica negativa.
Padres absorbentes y controladores en la vejez, ¿qué hacer?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 21 febrero, 2022

Las relaciones entre padres e hijos suelen ser complicadas, debido a la gran carga emocional que implican. Durante la adolescencia las tensiones y las fricciones tienden a ser más comunes, pero en ocasiones estas dinámicas dañinas permanecen. Cuando ya somos adultos, tener padres absorbentes y controladores puede acarrearnos serios problemas a nivel personal y social.

Cabe mencionar que cuando los progenitores alcanzan la vejez, los problemas pueden incrementarse. En este momento se vuelven más dependientes de sus hijos, pueden reclamar más atención o incluso experimentar estados de ánimo más bajos o irritables.

Esto es comprensible; sin embargo, hemos de contar con herramientas que ayuden a minimizar el impacto. Veamos cómo.

¿Cómo afectan los padres absorbentes y controladores en la vejez?

A medida que un hijo crece y se vuelve adulto, la implicación de sus padres en su vida ha de reducirse o, al menos, modificarse. Por supuesto, pueden seguir estando presentes y gozando de una relación amorosa y cercana; sin embargo, han de permitir que el hijo tome sus propias decisiones y no interferir.

Para algunos padres y madres no es sencillo aceptar que sus hijos crecen, que dejan de necesitarles y que han de labrar su propio camino. Por ello, pueden recurrir de forma más o menos inconsciente a dinámicas como el chantaje emocional, el control, la crítica o la intromisión constante.

Este tipo de actitudes dañan la autoestima y el desarrollo del hijo, que puede continuar siendo dependiente y teniendo dificultades para decidir por sí mismo. Si las intromisiones se perciben como negativas, suele surgir un sentimiento de culpa (al fin y al cabo, sentimos que estamos en deuda con nuestros padres y alejarnos o ponerles límites puede sentirse como una deslealtad). La vida en pareja puede verse afectada si estas figuras paternas no respetan la unión y el proyecto del hijo y su compañero o compañera.

¿Cómo lidiar con padres absorbentes y controladores?

Si tienes padres absorbentes y controladores y sus actitudes te están perjudicando en algún aspecto, esto no implica que debas cortar el contacto o abandonarlos. Sin embargo, sí es importante realizar algunos cambios para que la dinámica entre vosotros sea más saludable. A este respecto, puedes optar por las siguientes pautas.

Madre se entromete en vida de la hija.
Cortar la comunicación con los padres no es una solución. Hay que buscar alternativas para comunicar asertivamente.

Toma consciencia de cómo te está perjudicando la situación

Es importante ser conscientes de por qué es necesario hacer cambios y tenerlo bien presente; de lo contrario, es probable que nos echemos atrás en nuestro propósito. Analiza de qué manera está afectando la actitud de tus padres a tu día a día, a tu salud psicológica, a tus decisiones o relaciones.

¿Decides con base a lo que ellos te dicen? ¿Temes sus críticas o represalias? ¿Tienes problemas con tu pareja por la intromisión de tus padres? Identifica si sientes culpa, tristeza o agobio después de relacionarte con ellos y cómo te gustaría que cambiase vuestra relación.

Comunícate de forma asertiva

Tomar consciencia de que la dinámica es negativa no implica llenarles de reproches o echarles en cara sus comportamientos de forma agresiva. Al contrario, el objetivo es buscar un modo de relacionarse que sea satisfactorio y positivo para todos. Y para animarles a hacer este cambio has de valerte de la asertividad.

Procura comunicarte en tono calmado, hablando de cómo te sientes y evitando criticarles o culparles. Pon ejemplos de situaciones concretas para que quede más claro qué tipo de conductas te hacen sentir mal y realiza peticiones específicas.

Este último punto es importante, pues has de proponer alternativas válidas: ¿de qué otra forma te gustaría que te tratasen?, ¿cómo te gustaría que reaccionasen? Habla de los beneficios que obtendrían también ellos.



Expresa amor y gratitud

Querer hacer cambios no implica tirar por tierra todo su trabajo como padres. Por ello, puede resultar muy positivo que en tu conversación reconozcas y agradezcas su amor, su presencia y su apoyo.

Esto les ayudará a no sentir el diálogo como un ataque y a estar más abiertos a escuchar. Además, comprenderán que actúas desde el amor por ellos y que no buscas rechazarlos, sino que todo mejore.

Establece límites

A nivel práctico, serán los límites los que lograrán el cambio de dinámica. Estos deben establecerse de forma conjunta, pero eres tú quien ha de marcar la línea base en función de tu situación concreta.

Las opciones pueden ser muy variadas, por ejemplo:

  • Limitar el número de llamadas telefónicas diarias o semanales.
  • Exigir que se hable de la pareja con respeto y que no se la critique.
  • Pedir que no den su opinión sobre tus asuntos a menos que se la pidas.
  • Imponer la norma de que han de avisar con antelación antes de ir de visita a tu casa.

Estos son solo algunos ejemplos, pero cada persona tendrá sus propias necesidades y deseos. Solo asegúrate, cuando los expongas, de explicar tus motivos y de negociar en la medida de lo posible.

Padre adulto e hijo enfadados.
Los límites se deben establecer en conjunto y han de explicarse con claridad.


Sé paciente y perseverante

Cambiar la relación con unos padres absorbentes y controladores no es algo que se logre de la noche a la mañana; menos aún si estos se encuentran ya en la vejez, pues su modo de hacer las cosas estará muy arraigado. Por ello, sé consciente de que necesitarás recordar y hacer valer tus límites múltiples veces antes de que sean asentados.

También es posible que tus padres respondan con rechazo, menospreciando tu iniciativa o recurriendo al victimismo para hacerte cambiar de opinión. Por ello, recuerda tus motivos y persevera.

Cambia tú primero

El objetivo último es alcanzar un vínculo más saludable, que te permita ser y actuar sin ceder a chantajes o culpas, y en el que puedas sentirte feliz y tranquilo de compartir con tus padres. Tú serás quien habrá de tener la valentía de dar el primer paso y cambiar, pues quizás tu forma de comunicarte sea muy similar a la de tus padres.

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