Permanecer en silencio es algo más que no hablar

Raquel Lemos Rodríguez·
19 Enero, 2021
Aunque al principio nos pueda dar miedo, permanecer en silencio nos permite conectar con nuestro interior y darnos cuenta de que no estamos solos: nos tenemos a nosotros mismos.

Permanecer en silencio no solo significa estar callado. La ausencia de palabras va mucho más allá y no implica que estas desaparezcan. A veces, pensamos que dejamos de comunicar algo cuando callamos, pero, en realidad, al no hablar transmitimos mucho más de lo que creemos.

En algunas ocasiones, no somos conscientes del tiempo que perdemos hablando sobre cosas que no tienen importancia y no aportan a nuestra tranquilidad. Cabría preguntarse entonces cuál es la finalidad de semejante comunicación. He aquí una de las respuestas posibles: es una forma de conjurar ciertos miedos. Te contamos más al respecto.

¿Permanecer en silencio nos hace sentir solos?

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Ciertamente, todos le tenemos miedo a algunas cosas, como, por ejemplo, carecer de una familia que nos apoye, no tener personas que nos quieran o amistades que deseen quedar con nosotros. Lo cierto es que temer a la soledad es de humanos.

Al usar la palabra, además de comunicar nuestras acciones, transmitimos sentimientos y estados de ánimo. De ahí que permanecer en silencio sea tan difícil. Nos hace sentir solos y, en cierta medida, ausentes para los demás. De hecho, asociamos la vida al ruido y al estar rodeados de personas. Por eso, solemos pensar que el mutismo nos hace desaparecer.

No es de extrañar, entonces, que el silencio nos conduzca muchas veces, incluso, de manera inconsciente, a una espiral de miedo de la que intentamos salir a toda costa. Por eso, termina por imponerse la necesidad de hablar de cualquier cosa, sin importar el tema o el contenido del mensaje. Lo prioritario para nosotros, en estos casos, es no permanecer callados.

El problema aparece cuando no medimos el alcance de nuestras palabras o las decimos en un contexto que no es apropiado. En las situaciones más desafortunadas, podrían ser proferidos hasta improperios verbales. Es en este tipo de situaciones que sería preferible que nos quedáramos callados.

Permanecer en silencio nos invita a la reflexión

Y es que, por otra parte, permanecer en silencio nos invita a la reflexión y a indagar en nuestro interior. Una vez más, el temor podría invadirnos, ya que estar a solas con nosotros mismos nos lleva a darnos de bruces con errores y equivocaciones que cometemos. Pero también, nos ayuda a encontrar soluciones a ciertos problemas.

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Mostrar solo tu mejor imagen

Ese mismo miedo que nos acompaña siempre también provoca que, cuando estamos con otras personas, mostremos solo lo mejor de nosotros mismos. La palabra se pone al servicio de ese empeño e intuimos que el silencio puede dar pie a que nuestros interlocutores piensen que no apreciamos su compañía.

O, por el contrario, que tenemos alguna limitación o reserva que nos impide comunicarnos con ellos. Y, ¿por qué no cambiar el foco de la atención hacia nosotros mismos? ¿Por qué los demás tienen que inducir nuestro comportamiento?

Es necesario tener tiempo para indagar hacia el interior, y esto es aplicable a todas las personas. El hecho de no brindarnos ni un solo minuto para mirar hacia adentro es una clara muestra de que hay algo que no nos gusta. ¿Te sientes feliz? ¿Quién eres en realidad? Si prestas atención, estas preguntas tienen una respuesta rápida y concisa.

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Si no fuera tan evidente para ti, cabría preguntarse cuándo fue la última vez que realmente disfruté del momento que estaba viviendo. Ya ves que las palabras también sirven para enmascarar todo eso a lo que debemos enfrentarnos. El silencio podría ser de gran ayuda, entonces, para quitarnos la máscara, por mucho miedo que nos dé.

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Disfruta de tu silencio

Quizás te hayas sorprendido en múltiples ocasiones hablando solo alguna vez que hayas estado. Esta es una actitud difícil de controlar y que está evitando ese terrible silencio que tan poco nos gusta. Sin embargo, imagínate que estás en una habitación vacía, a oscuras y que no puedes salir de ella hasta que logres dejar de hablar.

Al principio, te costará y empezarás a hablar solo, llorar o gritar. Pero, al final, aprenderás a estar callado cuando se te agoten las palabras y no te quede otra alternativa que disfrutar de tu propio silencio y la tranquilidad del momento.

Al hacerlo, serás consciente del miedo que te da estar solo, pero te darás cuenta también de que, en realidad, no lo estás. ¡Te tienes a ti! Además, dejarás de culpabilizar a los demás por lo que te ocurre y empezarás a hacerte responsable de todas esas cosas que no querías cargar en tu mochila de los errores.

Permanecer en silencio nos puede ayudar a razonar antes de hablar, analizar las situaciones, revisar nuestro comportamiento y ser conscientes de cómo vamos a actuar. Muchas personas actúan sin pensar porque no están acostumbradas a la ausencia de palabras. El silencio nos enriquece. ¿Le permites entrar en tu vida?

  • Kraft, K. (1992). Inner Peace, World Peace: Essays on Buddhism and Nonviolence. New York: SUNY Press.
  • Thibaut, S. K. (1996). Zen, la revolución interior. Buenos Aires: Troquel.
  • Suzuki, D. T. (2006). ¿Qué es el zen? Madrid: Losada.
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