¿Qué es una laparoscopia?

La laparoscopia es un procedimiento que se utiliza para diagnosticar y tratar ciertas patologías a nivel pélvico, colorrectal y ginecológico. Descubre cómo se hace y cuáles son sus ventajas.
¿Qué es una laparoscopia?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 09 marzo, 2021.

Última actualización: 09 marzo, 2021

La laparoscopia es la alternativa mínimamente invasiva a la cirugía de abdomen abierta convencional, la laparotomía. En esta intervención – menos aparatosa desde un punto de vista fisiológico y médico – se utiliza una pequeña cámara (laparoscopio) para ver dentro del abdomen del paciente.

Su prevalencia ha aumentado de forma significativa en los últimos años, pues ha pasado de ocupar del 5 % al 29 % de todos los procedimientos colorrectales, en apenas un par de años. Es un método popular por su baja invasividad y alta tasa de éxito; una laparoscopia ginecológica produce daños gástricos en 1 de cada 33 000 casos.

Calcular los usos exactos de este procedimiento a nivel global es casi imposible. No obstante, se estima que 5000 personas se someten a él para abordar la obesidad cada año. En base a estas cifras, cabe destacar que la laparoscopia está en alza en el mundo quirúrgico por sus múltiples beneficios. Sigue leyendo para saber más al respecto.

¿Qué es una laparoscopia?

La laparoscopia es un tipo de cirugía abdominal en la que el profesional es capaz de acceder el interior del abdomen sin tener que realizar incisiones muy grandes a través de la piel. Tal y como indica una publicación en National Health Service (NHS), esto reporta múltiples beneficios en comparación con una laparotomía tradicional. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • El paciente pasa menos tiempo en el hospital y su recuperación es más rápida.
  • Se produce menos sangrado y dolor posterior a la operación.
  • Las marcas y cicatrices son mucho menores que en la cirugía tradicional.

De todas formas, el hecho de que se trate de una cirugía poco invasiva no indica que esté exenta de riesgos. Todo paciente debe tener en cuenta que el procedimiento tiene acceso a órganos vitales que pueden resultar afectados. Por lo tanto, existen ciertas probabilidades de que algo salga mal. Exploraremos este concepto más tarde.

¿Quién la necesita?

A través de su página web, la Sociedad Americana del Cáncer detalla quiénes son los candidatos para una laparoscopia. A continuación, te contamos los frentes clínicos en los que suele ser más útil.

1. El paciente tiene un área sospechosa que podría ser un cáncer

La laparoscopia se puede usar para extirpar o hacer biopsias (obtener muestras de tejidos) de los ganglios linfáticos presentes en la pelvis y el abdomen. Por esta razón, se recomienda en pacientes con cánceres de índole ginecológica, como pueden ser el de cuello uterino (CCU), el de ovario y el de endometrio.

2. Existe una obstrucción intestinal

Una oclusión u obstrucción intestinal se presenta cuando los contenidos del intestino no pueden pasar ni salir del cuerpo del paciente. Cuando la obstrucción es total, el individuo se encuentra en un cuadro de emergencia médica que requiere una intervención quirúrgica inmediata.

De acuerdo a la gravedad de la situación, se puede acudir a una laparoscopia o laparotomía. De todas formas, a veces es necesario realizar incisiones más grandes para retirar el bloqueo y extirpar o reparar cualquier zona del intestino que se haya visto dañada.

3. Enfermedades específicas de la mujer

Existen muchas patologías que se pueden solucionar mediante una laparoscopia en la mujer, pues ellas suelen ser más proclives a presentar afectaciones en la zona pélvica. Este procedimiento quirúrgico se puede usar para abordar fibromas, quistes ováricos, endometriosis, prolapsos pélvicos, entre otras condiciones ligadas al género femenino.

4. Otros procesos

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos detalla algunos procesos accesorios que se pueden abordar con una laparoscopia. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • Extraer un embarazo ectópico: se trata de un embarazo que crece fuera del útero. Para una mujer gestante puede ser mortal, así que es necesario utilizar un abordaje quirúrgico con presteza para solucionarlo.
  • Histerectomía: se trata de la extirpación del útero. Puede ser útil en algunos cánceres, deformidades, sangrados excesivos y otros cuadros clínicos.
  • Ligadura de trompas: un procedimiento para prevenir el embarazo a través del bloqueo de las trompas de Falopio.
  • Tratamiento de la incontinencia urinaria.

¿Qué ocurre en una laparoscopia?

El procedimiento total suele durar entre 30 y 45 minutos bajo anestesia general, así que es perfectamente viable realizarlo en una clínica ambulatoria en muchos casos. Te contamos los pasos de forma detallada en las siguientes líneas.

Antes del procedimiento

Si la persona va a recibir anestesia general (como suele ser el caso), es posible que este no pueda consumir comidas ni bebidas por un periodo de 6 horas antes del procedimiento. Además de esto, es necesario acudir en la mayoría de los casos con un acompañante, dado que se presenta aturdimiento tras la operación.

También se recomienda llevar ropa holgada, ya que el abdomen puede doler un poco tras la laparoscopia.

Durante el procedimiento

La revista Progresos de Obstetricia y Ginecología recoge de forma detallada el procedimiento seguido para realizar una laparoscopia. Se comienza teniendo en cuenta los siguientes puntos claves:

  1. Es necesario colocar al paciente en posición de litotomía (con las piernas en alto y el cuerpo tumbado). Su nalga debe localizarse en el borde de la mesa, con el fin de permitir un buen manejo del movilizador uterino.
  2. Se debe canalizar al paciente (colocar una vía) en el brazo derecho.
  3. Es recomendable en vaciamiento vesical previo, bien por micción o por sondaje, cuando se considere necesario.

Tras estas consideraciones, se debe introducir en el paciente una aguja de Veress-Palmer, esencial para inflar su cavidad abdominal con gas CO2 (algo conocido como neumoperitoneo). El 35-40 % de las complicaciones en las cirugías endoscópicas se dan en este punto, así que hay que tener un cuidado excepcional. Esta se suele introducir por vía umbilical.

La insuflación peritoneal permite que los cirujanos puedan maniobrar de forma correcta en el abdomen del paciente sin dañar sus órganos vitales. Una vez realizada y tras el corte de incisiones pertinentes, los profesionales se sirven del laparoscopio para observar la cavidad abdominal y realizar el diagnóstico necesario.

Si hay que realizar algún tipo de procedimiento quirúrgico, pueden ser necesarias más incisiones para la introducción de instrumental. De todas formas, estas heridas no suelen superar los 0,5-1 centímetro de extensión, tal y como indica la Clínica Universidad Navarra (CUN).

Una laparotomía requiere de una incisión de 15 a 20 centímetros de longitud. La laparoscopia es mucho menos invasiva.

Después del procedimiento

Una vez terminada la intervención, el paciente requiere un seguimiento riguroso en las horas posteriores para comprobar que todo ha ido bien. Además, no se le permitirá consumir ningún tipo de alimento o bebida mientras que el adormecimiento por la sedación perdure.

Si se hizo el procedimiento como paciente externo, este podrá volver a su casa en unas pocas horas en la mayoría de los casos. Aún así, después de la laparoscopia siempre es necesario concertar nuevas citas médicas con los profesionales pertinentes, con el fin de discutir y abordar los resultados obtenidos.

Posibles riesgos de la laparoscopia

Este método involucra una serie de órganos delicados, por lo que no está exento de riesgos. La laparoscopia diagnóstica presenta un riesgo de lesión intestinal de un 0,08 %. A su vez, en las cirugías medianas y de mayor complejidad, este valor asciende al 0,33 %. Aun así, puede ocurrir lo siguiente:

  • Infección de la incisión quirúrgica o de los órganos internos. En los peores casos, esto puede desembocar en una bacteriemia y septicemia, que ponen en peligro la vida del paciente.
  • Sangrado de la incisión quirúrgica o de los órganos internos.
  • Mala cicatrización de la incisión. El tejido abdominal es bastante delicado.
  • Alergia a los fármacos utilizados durante el procedimiento (sedantes y anestésicos).
  • Shock anafiláctico (excepcional, casi nunca sucede).

¿Qué hay que recordar sobre la laparoscopia?

La laparoscopia es una alternativa excelente a la laparotomía, pues las incisiones realizadas durante este procedimiento son mucho menores, el paciente se recupera más rápido y las probabilidades de que algo vaya mal son muy bajas.

De todas formas, no todos los pacientes son aptos para la laparoscopia. Aquellos con un tumor que se ha extendido a la cavidad abdominal, problemas de sangrado, tuberculosis crónicas y otras afecciones no pueden someterse a ella. En estos casos, hay que acudir a otros tipos de procedimientos.

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