Qué puede causar flujo en el embarazo y cómo tratarlo

Durante el embarazo, los cambios del cuerpo pueden dar sorpresas y crear preocupaciones. Por eso, es mejor estar preparada para saber qué esperar.
Qué puede causar flujo en el embarazo y cómo tratarlo
Sergio Alonso Castrillejo

Revisado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 20 mayo, 2021.

Escrito por Ángel Rodríguez, 24 abril, 2019

Última actualización: 20 mayo, 2021

Desde el mismo momento en el que la mujer concibe, el cuerpo comienza a pasar por grandes cambios. Uno de los primeros en notarse es el aumento del flujo en el embarazo. Aunque es algo normal y, por lo general, no indica ningún problema. Las causas pueden variar y, en algunos casos, puede ser el indicio de alguna complicación.

La leucorrea, como se conoce al aumento del flujo vaginal en el embarazo, es un moco cervical espeso, lechoso, entre blanco y transparente, que comienza a aparecer apenas unas dos semanas después de que el óvulo es fecundado. Este fluido es producido por las hormonas placentarias con el objetivo de proteger a la matriz.

A medida que pasan las semanas, el flujo en el embarazo va aumentando y se hace más notorio en las últimas semanas previas al parto. Esto se debe a que el bebé comienza a presionar con su cabeza, empujando los fluidos cervicales.

¿Cuándo hay que preocuparse por el fluido en el embarazo?

Cuando el fluido vaginal presenta otras características durante el embarazo, puede ser por algún problema. En esos caso siempre hay que consultar con el ginecólogo.

Infección vaginal

Hongo de Candida albicans
La Cándida es una infección muy común en las mujeres, consecuencia del desbalance de la microbiota vaginal.

Las infecciones vaginales son comunes durante el embarazo, especialmente a partir del segundo trimestre. Cuando ocurre, el flujo es verdoso o amarillo, tiene un olor fuerte y puede ir acompañado de irritaciones y sensación de picor. También puede arder al orinar o al tener relaciones sexuales.

La infección vaginal o candidiasis es causada por un desbalance en los niveles de pH de la mucosa, lo que favorece el desarrollo del hongo llamado Candida. También los elevados niveles de azúcar en los fluidos vaginales normales crean un ambiente propicio para el hongo.

Aunque la infección vaginal no representa ningún peligro, es recomendable acudir al doctor lo más pronto posible para iniciar el tratamiento. Si no se trata, la infección puede transmitirse al bebé durante el parto.

En el embarazo, el tratamiento más común es con cremas y supositorios, ya que no hay seguridad de los efectos que los medicamentos orales tienen sobre el feto.

Para prevenir infecciones vaginales, la Asociación Americana del Embarazo recomienda seguir algunos consejos:

  • Usar ropa interior de algodón y no muy apretada.
  • Bañarse con jabones neutros y sin esencias.
  • Secar el área genital con un secador de pelo en temperatura baja.
  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de ir al baño.
  • No quedarse con trajes de baño mojados después de nadar.
  • Bañarse, secarse bien y cambiar de ropa después de hacer ejercicio.
  • No usar duchas ni sprays vaginales.
  • Consumir yogur con probióticos y reducir el consumo de azúcar.

Vaginosis bacteriana y el flujo en el embarazo

La vaginosis bacteriana se produce cuando aumenta la población de la bacteria de la vagina a niveles superiores a lo normal. Se desconoce la causa, pero se cree que puede ser activada por las relaciones sexuales.

La vaginosis bacteriana no siempre tiene síntomas, pero a veces produce un flujo grisáceo con olor a pescado. Generalmente durante el embarazo se realizan varios exámenes para determinar si hay vaginosis bacteriana.

Esta infección puede ocasionar rotura prematura de membrana, partos prematuros e incluso abortos espontáneos, según evidencia este estudio publicado en la revista Ginecología y Obstetricia de México. Por lo general, se trata con antibióticos orales o en crema.

Enfermedades de transmisión sexual

Clamidia durante el embarazo.
Las infecciones de transmisión sexual provocan un flujo característico que puede poner en riesgo la salud de la mujer y del futuro bebé.

Si hay contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual como gonorrea, clamidia, sífilis o tricomoniasis, también se producen fluidos vaginales. En estos casos, suelen tener colores amarillentos o verdosos y olores fuertes.

Estas enfermedades pueden provocar partos prematuros y abortos, y también pueden ser transmitidas al bebé durante el parto, en ocasiones con serias consecuencias para su salud. Y así lo evidencia esta investigación publicada en la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología.

Placenta previa

Cuando la placenta se mantiene bloqueando la cérvix en la parte baja del útero durante las últimas semanas del embarazo en vez de moverse hacia la matriz, se produce lo que se conoce como placenta previa.

Esta condición puede producir sangrados anormales durante el embarazo y al momento del parto. Por lo general, la placenta previa se detecta a través de las ecografías de rutina a partir de las 20 semanas de gestación.

Por lo general, las mujeres que tienen placenta previa deben continuar el embarazo en la cama y con un monitoreo más frecuente que el normal. En casos extremos, puede requerir de reposo en un hospital o un adelanto del parto por cesárea.

¿Cómo manejar el flujo en el embarazo?

Mujer embarazada
Una correcta higiene de la zona genital debe ser aplicada desde el primer momento de conocer el embarazo.

En los casos de leucorrea normal, es poco lo que se puede hacer para evitarla. Sin embargo, sí es aconsejable poner más cuidado en la higiene genital para evitar otras complicaciones.

  • Mantener la zona limpia y seca.
  • Secarse siempre de adelante hacia atrás.
  • Usar compresas de algodón.

Por último, es conveniente recordar que hay que avisar lo antes posible al doctor en caso de que se note un cambio en la cantidad, el color y el olor del flujo en el embarazo.

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