Pan de los mil agujeros: cómo preparar este desayuno marroquí en casa

A primera vista puede recordar a una tortita, pero basta con poner un baghrir sobre la sartén para descubrir qué lo hace diferente. Mientras se cocina, su superficie comienza a llenarse de pequeños orificios hasta adquirir un aspecto parecido al de un panal. De ahí proviene su conocido sobrenombre: “el pan de los mil agujeros”.
Es una preparación elaborada principalmente con sémola y estrechamente asociada a la cocina marroquí. Una de sus particularidades es que se cocina solo por un lado: estará listo cuando la superficie deje de verse húmeda y esté cubierta de orificios, mientras que la base adquiere un ligero tono dorado.
Ingredientes para preparar baghrir
Para unas 12-16 unidades pequeñas necesitarás:
- 225 g de sémola fina de trigo duro
- 95 g de harina de trigo
- 1 cucharada de levadura seca de panadería
- 2 cucharaditas de polvo de hornear
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 750 ml aproximadamente de agua tibia
Prepara una masa fluida y déjala reposar
Coloca todos los ingredientes en una licuadora y procesa durante aproximadamente un minuto, hasta obtener una mezcla homogénea y fluida, similar a una masa para crepes.
Pásala a un recipiente, cúbrela y déjala reposar hasta que empieces a observar pequeñas burbujas y una apariencia ligeramente espumosa. Como referencia, puedes esperar entre 15 y 30 minutos, aunque el tiempo puede variar según la levadura y la temperatura ambiente.
La consistencia y la temperatura son importantes
Calienta una sartén antiadherente a fuego medio. Remueve suavemente la masa con un cucharón y vierte una porción en el centro. Deja que se extienda por sí misma, sin mover la sartén como harías al preparar una crêpe.
En pocos segundos deberían aparecer burbujas que se abren y forman los característicos agujeros del baghrir.
Si aparecen muy pocos, comprueba la consistencia. Una masa demasiado espesa puede dificultar su formación, por lo que puedes añadir un poco de agua. La temperatura de la sartén también influye y quizá necesites ajustarla entre una pieza y otra.
No le des la vuelta
Aquí llega una de las particularidades de la receta: resiste la tentación de voltearlo.
El baghrir se cocina normalmente solo por la base. Estará listo cuando no queden zonas de masa húmeda en la superficie y la parte inferior presente un ligero dorado.
Coloca las piezas recién hechas sobre un paño limpio, en una sola capa, mientras se enfrían. Evita apilarlas cuando aún estén calientes para que no se peguen entre sí.
Sírvelo con mantequilla y miel
Una de las formas tradicionales de disfrutar el baghrir es acompañarlo con mantequilla y miel, que también pueden calentarse juntas para preparar una salsa.
Si quieres variar el desayuno, puedes añadir mermelada, fruta fresca, yogur o frutos secos. Estas opciones permiten personalizar la receta, aunque no todas se ajustan a su presentación tradicional.
Preparar este pan marroquí de los mil agujeros depende sobre todo de tres detalles: conseguir una masa lo suficientemente fluida, respetar el reposo y controlar la temperatura de la sartén. Y esta vez, cuando llegue el momento de cocinarlo, no darle la vuelta no será un descuido: será precisamente parte de la receta.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







