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Si los bastoncillos no sirven, ¿cómo puedes limpiarte los oídos correctamente?

3 minutos
Limita la limpieza de tus oídos al exterior. Con pasar una toalla con suavidad, por los pliegues de la oreja, basta. Del interior se encargará tu cuerpo.
Si los bastoncillos no sirven, ¿cómo puedes limpiarte los oídos correctamente?
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 03 marzo, 2026 12:00

Una costumbre extendida es usar un bastoncillo como herramienta para limpiar los oídos y quitarles la cera. Pero en realidad esto representa un error. Considera que la mayoría de los problemas, como tapones de cera o infecciones de oído, vienen de intentar limpiar por dentro y empujar la cera.

De hecho, el fallo está en ver a la cera como una suciedad, cuando se trata de un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Ella protege al tímpano del polvo y la suciedad. Aparte de que evita el crecimiento de hongos y bacterias en el canal auditivo, gracias a su pH ácido.

¿Qué hacer para limpiar los oídos de forma segura?

La manera más fácil y sencilla de limpiar tus oídos es no haciendo nada. Verás, el oído es autolimpiante; la piel en el canal auditivo crece hacia afuera. Y ese movimiento lento, en combinación con el que hacemos al masticar y hablar, va empujando la cera vieja al exterior.

Limita tu acción solo a la parte externa de la oreja. Tras la ducha, vas a pasar con suavidad la punta de una toalla por los pliegues de tu oreja, hasta donde llegue la punta de tu dedo, y sin entrar al canal auditivo.

Ahora, hay personas que generan mucha cera y esta puede llegar a acumularse, produciendo ciertas molestias. En estos casos, la idea es ablandar la cera y el propio vapor de la ducha ayuda con ello. De igual manera, los expertos señalan que puedes usar un par de gotas de aceite de oliva o de bebé para fluidificar el cerumen y liberarte del exceso.

¿Y qué evitar?

Como te adelantamos antes, usar bastoncillos para limpiar los oídos es una mala idea. Al introducirlos en el canal auditivo, lo que hacen es empujar la cera y compactarla contra el tímpano. A la larga, esto crea un tapón duro, afectando la audición. Asimismo, el algodón en su punta puede lastimar la delicada mucosa del canal, creando mini heridas o infecciones.

Otro no rotundo son las velas de oído. Unos cilindros huecos de tela y cera, que se introducen en el oído y se encienden en la parte superior. Según la cultura popular, esto crea un efecto de succión que elimina el cerumen cuando hay acumulación. Pero los expertos señalan que esta idea carece de base científica. Además conlleva riesgos, como quemaduras, perforación del tímpano y obstrucción del canal auditivo.

Tampoco es conveniente que utilices objetos delgados y puntiagudos en tus oídos, como lápices o bolígrafos. Ellos podrían llegar a lastimar el tímpano y causar problemas mayores.

¿Cuándo acudir con un experto?

Ten en cuenta que la limpieza de oídos doméstica tiene un límite. Si experimentas dolor, la sensación de tener un tapón en el oído, pérdida de audición, zumbidos o secreciones, es momento de que acudas con un especialista. En estas situaciones, el médico te evaluará y utilizará herramientas seguras para resolver el problema.

En lo que a limpiar los oídos se refiere, menos es más. Por lo general, basta con enfocarte en el exterior  y que él mismo se encargue de su limpieza interna. Deja los bastoncillos para otras labores, como por ejemplo, aplicarte algún gel o tónico en un punto exacto de la piel o limpiar el teclado de tu PC.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.