¿Usas aloe vera en la piel? 5 errores a evitar si no quieres irritarla

Al aloe vera se le atribuyen muchos beneficios, y uno de ellos tiene que ver con el cuidado de la piel. De manera tradicional, suele utilizarse para calmar las quemaduras leves e hidratarla. Pero hay una confusión común que conviene aclarar, y es que natural no quiere decir inofensivo.
Esta planta posee compuestos que, mal gestionados, pueden provocar reacciones adversas en algunas personas. Y es que no todo el aloe vera se usa igual: una cosa es el gel cosmético o purificado y otra muy distinta es aplicar la hoja cruda directamente sobre la piel. Te indicamos algunos de los errores comunes al utilizarlo que conviene aclarar.
1. Usar la hoja cruda sin extraer bien el gel
Muchos tienen la planta de aloe en casa y cometen el error de cortar la hoja y frotarla de forma directa sobre la piel. Ten en cuenta que en la hoja está el gel transparente del interior, pero también un líquido amarillento que es rico en aloína. Esta sustancia actúa como un irritante en la piel, provocando dermatitis de contacto o fotosensibilidad.
Para usarlo de forma segura, es necesario que coloques la hoja cortada en posición vertical, en un vaso con agua, durante 24 horas. Así drenará todo el líquido amarillento y podrás extraer solo el gel transparente.
2. Aplicarlo sobre heridas abiertas
Aunque el aloe vera puede ayudar en la regeneración de quemaduras de primer grado y rozaduras superficiales, no funciona para todas las lesiones. Aplicarlo en heridas abiertas o cortes profundos aumenta la posibilidad de introducir bacterias y hongos en la lesión. En este tipo de heridas solo debes utilizar productos antisépticos específicos y recetados por tu médico.
3. Usarlo en exceso
Dice la creencia popular que el gel de aloe es el mejor hidratante. Pero esto tiene sus matices. Si bien es cierto que la planta posee un alto contenido de agua. También —al secarse— deja una película que puede dejar una sensación de tirantez en el rostro. De igual manera, puede alterar la barrera cutánea en pieles sensibles y secas, llevando a irritaciones o incluso empeorando la sequedad. Él funciona mejor como un calmante puntual, antes de usar una crema emoliente que selle la hidratación.
4. Omitir la prueba de tolerancia
Ten en cuenta que, aunque hayas extraído el gel de aloe de la forma correcta, todavía existe la posibilidad de que seas alérgico a la planta. Por ello, representa un error aplicarlo en la piel sin haber hecho una prueba previa. Esta consiste en colocar una pequeña cantidad en la cara interna del antebrazo y esperar 48 horas. Si aparece enrojecimiento o hay picor, entonces debes descartar su uso.
5. Confundir la planta cruda con los cosméticos formulados
Muchos tienen la idea de que el gel de aloe natural es igual a una crema o gel con aloe que compras en la farmacia. Los últimos han pasado por un proceso de filtrado y ajuste del pH que elimina los irritantes y añade conservantes. Por otro lado, la planta natural carece de esos conservantes y se oxida con mayor velocidad, perdiendo gran parte de sus propiedades, si no se usa en poco tiempo. Aparte de aumentar la posibilidad de causar irritaciones.
¿Cómo usar el aloe en forma segura?
Si deseas incorporar el aloe vera en tu rutina, lo primero que debes hacer es limpiar la piel para quitar cualquier impureza de ella. Luego seleccionar la presentación: si vas por el gel puro, quitarle bien el látex amarillo que indicamos antes, despues pelar la hoja, extraer el cristal y hacer la prueba de tolerancia. Mientras que si utilizas un cosmético formulado — una mejor opción para pieles sensibles—, puedes pasar a la prueba de tolerancia directamente. Si la aprueban, es correcto seguir y utilizarlo.
Ahora, hay personas que deben tener un especial cuidado al usar el aloe. Tal es el caso de quienes tienen piel sensible, alergias cutáneas o están usando un tratamiento dermatológico. La combinación con esta planta puede sensibilizar en exceso la piel.
Tampoco conviene utilizarlo en heridas abiertas. Ante cualquier duda persistente o reacción inusual, la mejor medida es suspender su uso y consultar a tu médico. Recuerda que tu salud es lo más importante.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







