Cómo tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster

Para tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster se pueden aplicar compresas frías para aliviar los picores, tomar el sol algunos minutos, entre otras. Sigue leyendo y conoce más.
Cómo tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster
Maricela Jiménez López

Revisado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López.

Escrito por Yamila Papa Pintor

Última actualización: 23 junio, 2022

Existen diversas maneras de tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster, como también se le conoce. Este es un trastorno causado por el mismo virus que ocasiona la varicela, el cual queda “dormido” en el organismo y se “despierta” por diferentes motivos.

La avena, el llantén, el diente de león, hasta avena y zanahoria, se cuentan entre tales alternativas caseras. Descubre en este artículo un poco más sobre la culebrilla y cómo tratarla de forma natural.

¿Qué es la culebrilla o herpes zóster?

La culebrilla es causada por el mismo virus que la varicela, el cual permanece latente en los nervios del cuerpo durante toda la vida. Pero cuando el virus se reactiva, se hace presente en forma de herpes zóster.

Es oportuno aclarar que esta dolencia sólo afecta a aquellos que tuvieron varicela, la cual es muy frecuente en los niños. Se estima que el 20 % podrían desarrollar herpes zóster.

En la mayoría de los casos, ocurre porque el sistema inmunitario está debilitado por ciertas enfermedades. Por ejemplo, el cáncer, el VIH, un trasplante de órganos o falta de vitaminas, así como estrés, nervios o ansiedad excesivas.

Síntomas de la culebrilla

Comienza con una sensación de hormigueo en el tronco y luego va evolucionando hasta convertirse en erupciones y ampollas con líquido en su interior.

La culebrilla suele ser dolorosa y se presenta en forma de sarpullido, casi siempre en el tórax, en especial en las zonas del vientre y la espalda; pero también hay casos en los muslos o el rostro. Otra de las características del herpes zóster o culebrilla es que aparece de un sólo lado del cuerpo.

El cuadro antes descrito dura entre una y cuatro semanas. Después de ello, sale una costra y desaparece, aunque quedan marcas toda la vida. Cuando las ampollas se secan puede aparecer la neuralgia postherpática. Esta se caracteriza por un dolor agudo y punzante.

¿Cuál es el tratamiento?

Es importante aclarar que el tratamiento que se aplica para la culebrilla o herpes zóster no cura la enfermedad. A lo sumo, ayuda a controlar los síntomas.

Al respecto, se recetan antivirales, los cuales acortan la duración de la infección, al acelerar el tiempo de evolución del virus, evitando que se presenten complicaciones, como las que veremos luego.

Cómo tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster

Aparte de los fármacos recomendados por el profesional de la salud, hay otras maneras de tratar naturalmente la culebrilla o herpes zóster. Se aclara que se trata de remedios caseros, que pueden usarse como complemento y no como sustituto, siempre que el médico los autorice.

No está de más decir que estos remedios caseros para la culebrilla provienen de la sabiduría popular, por lo que su efectividad no ha sido comprobada aún por la ciencia.

Compresas frías

Aplica un vendaje húmedo en las erupciones de la culebrilla cuando están avanzadas. Moja una toalla con agua fría, retuerce y deja algunos minutos hasta que tome temperatura ambiente.

Compresas calientes

Hierve 50 gramos de verbena en un vaso de agua por cinco minutos. Deja reposar un poco. Extiende sobre un paño de hilo y coloca en la piel, sobre la zona afectada. Repite cada vez que se seque.

Baños de inmersión

Coloca un puñado de harina de avena o almidón de maíz en el agua de la bañera. Permanece sumergido durante unos 20 minutos. Repite cada día antes de dormir, para aliviar la comezón.

Baños con manzanilla

La manzanilla es un calmante natural, no sólo cuando la tomamos en infusión. En tal sentido, puede echarse directamente sobre la piel, ayudando a calmar la irritación, el dolor y la comezón. Claro, lo aconsejable es que esté a temperatura ambiente.

Aceites

Tienes varias opciones para escoger, como el aceite del árbol de té. Vierte algunas gotas del mismo en una bola de algodón y pasa con suavidad por el área afectada por el herpes zóster.

También puedes aprovechar los flavonoides presentes en el aceite de caléndula. Tiene propiedades antiinflamatorias, que ayudan a reducir la irritación y a cicatrizar.

Cataplasmas naturales

Se pueden hacer de varias formas; por ejemplo:

  • Unta miel pura o zumo de puerro fresco sobre las erupciones varias veces al día. Esto aliviará el escozor de la culebrilla.
  • Mezcla media zanahoria hervida y picada en agua y obtén una pasta o puré. Aplica como cataplasma en las áreas afectadas por la culebrilla.
  • Elabora una crema con semillas de pimiento y gel de aloe vera.

La miel es un remedio para la culebrilla

Agua de llantén

Vierte dos cucharadas de llantén por taza de agua hirviendo. Tapa y deja refrescar. Embebe un algodón seco y utiliza como compresa en la zona afectada por la culebrilla.

Hojas de bardana

Hierve por cinco minutos un puñado de hojas de bardana en medio litro de agua. Retira del fuego, deja refrescar y empapa un paño de algodón que luego aplicarás en el área afectada, dejando actuar por media hora.

Acedera (acedilla o vinagrera)

Añade dos puñados de hojas de acedera por litro de agua; pon a hervir durante diez minutos. Retira del fuego, deja refrescar y empapa un paño con esta infusión. Coloca sobre las ampollas.

Té de toronjil

Una planta muy buena es la melisa o toronjil, potente y efectiva para mejorar los síntomas del herpes zóster o la culebrilla de forma natural. Tiene efectos calmantes, analgésicos y antiespasmódicos.

Elabora una infusión con una buena cantidad de esta hierba y deja entibiar. Si bebes el té puedes combatir los malestares asociados (como fiebre o dolor generalizado). También puedes aplicarlo en la zona con un algodón o paño, al menos cuatro veces por día.

Uña de gato

Otra de las plantas medicinales para tratar naturalmente la culebrilla es la uña de gato. Tiene propiedades antivirales y antiinflamatorias. Elabora una infusión y repite los pasos que se indicaron con el toronjil. Sin embargo, no está recomendada para mujeres embarazadas.

Té con limón

Bebe varias tazas de té con limón al día y aprovecha sus propiedades antivirales. Si lo prefieres, que sea té verde. Guarda las bolsitas de té en el refrigerador y aplica sobre las ampollas de la culebrilla.

Infusión de diente de león

Hierve un puñado de diente de león en un litro de agua durante quince minutos. Deja reposar. Bebe tres tazas por día de esta infusión. También tiene efecto diurético.

Otras recomendaciones para tratar naturalmente la culebrilla

  • Consume alimentos ricos en vitaminas B y C porque son muy buenos estimulantes del sistema inmunitario y los nervios.
  • Puedes añadir pimiento a la dieta diaria para aprovechar las ventajas de la capsaicina.
  • Evita cualquier tela o material que caliente la zona de las ampollas, como es la lana. Eso aumenta el dolor y las molestias.
  • Lleva prendas sueltas, de algodón, porque los tejidos sintéticos pueden causar más picazón y dolor.
  • No revientes las ampollas, ya que puedes dejar marcas en la piel y más dolor o malestar.
  • Evita a las personas que tengan problemas inmunitarios, como son los niños pequeños, los trasplantados, los enfermos de VIH o de cáncer, etc. Puedes contagiarlos.
  • Relájate y deja de lado el estrés o ansiedad. Usa las técnicas que sean más útiles para ti, desde yoga a meditación, pasando por visualización de imágenes.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura o las corrientes de aire, porque envían señales a los nervios y activan los dolores.
  • Expón a la luz solar las áreas afectadas, durante algunos minutos, para acelerar el proceso de curación, al secar la zona.
  • Aplica agua oxigenada sin diluir sobre cada una de las ampollas, con una bolita de algodón o cuentagotas, si es que se encuentran infectadas.

Posibles complicaciones

De acuerdo con los estudios sobre el tema, como consecuencia de la culebrilla o herpes zóster se pueden producir diversas complicaciones, las cuales aparecen con más frecuencia en los adultos mayores.

Estas complicaciones se subdividen en cuatro grupos: cutáneas, viscerales, neurológicas y oculares. La complicación cutánea más común es la sobreinfección bacteriana. En cuanto a las viscerales, se mencionan: hepatitis, miocarditis y pericarditis.

Dentro del grupo de afecciones neurológicas, es frecuente la neuralgia postherpética, la cual cursa con dolor, afectando el desarrollo de las actividades de la persona.

En este grupo también se mencionan problemas como: meningitis aséptica, meningoencefalitis, mielitis transversa, parálisis de nervios periféricos y disfunción vestibular.

Por otra parte, las complicaciones oftálmicas son también frecuentes en el adulto mayor. Al respecto se señala que en algunos casos puede desarrollarse conjuntivitis, queratitis y uveítis. Para evitar todo eso, es importante tratar el herpes zóster de manera oportuna.

¿Se debe acudir al médico por el herpes zóster?

Como se mencionó, la aparición de la culebrilla o herpes zóster está asociada con algunas enfermedades. Por esta razón, siempre es necesario consultar con el médico, y utilizar remedios caseros como complemento, solamente.

Por otra parte, si la comezón y el dolor no mejoran con los tratamientos naturales, el dermatólogo puede recomendar el uso de pomadas; incluso, se pueden recetar analgésicos, como el paracetamol.

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