Trauma acústico: síntomas y tratamientos

Es importante saber que el trauma acústico provoca disminución o pérdida de la audición. Por eso, lo mejor es prevenir que ocurra, ya que en la actualidad se trata de una condición tratable, pero incurable.
Trauma acústico: síntomas y tratamientos
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 16 febrero, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 16 febrero, 2021

Última actualización: 16 febrero, 2021

El trauma acústico es una modalidad de sordera ocasionada por el impacto de sonidos muy fuertes. Estos lesionan el sistema auditivo interno y afectan la audición, bien sea de manera temporal o permanente.

El sonido es un fenómeno físico que se propaga a través de ondas conformadas por moléculas que vibran. Por lo tanto, el impacto de un sonido fuerte no es solo perceptivo, sino también físico y puede derivar en un trauma acústico.

No todo el mundo es consciente del efecto que puede llegar a tener un sonido muy intenso. El uso de audífonos a un volumen muy elevado, por periodos prolongados, puede causar daños en el oído. Uno de ellos es el trauma acústico.

¿Qué es un trauma acústico?

El trauma acústico es una condición ocasionada por un sonido muy fuerte que lesiona al oído interno.

En estricto sentido, un trauma acústico es una lesión en el oído interno. Puede producirse por una sola exposición a un ruido muy intenso, como un disparo o una explosión, o por la exposición continua a ruidos elevados.

Se estima que cualquier persona que se exponga a ruidos de 85 decibelios o más de forma continua y sin protección puede sufrir un trauma acústico. En algunas ocasiones, esta lesión también puede ser consecuencia de un golpe en la cabeza.

El trauma acústico conlleva el daño del mecanismo mediante el cual se procesan las vibraciones dentro del oído. Esto, a su vez, tiene como consecuencia una pérdida de la audición. La misma tiene varios niveles de gravedad, dependiendo de la severidad de la lesión.

Causas de un trauma acústico

Las causas de un trauma acústico son dos, como ya se anotó. Una es la exposición a un ruido extremadamente fuerte en una única ocasión. La otra, una exposición continuada a ruidos fuertes. Se considera que un entorno seguro para la audición es aquel que no sobrepasa los 70 decibelios.

Los tres factores que influyen en la gravedad del trauma acústico son los siguientes:

  • La intensidad del sonido.
  • La frecuencia o el tono del sonido: entre más alto, más dañino.
  • El tiempo total de exposición.

Algunas personas están más expuestas a este tipo de estímulos auditivos. Tienen mayor riesgo de trauma auditivo quienes trabajan con equipos industriales ruidosos o en un entorno en el que hay mucha contaminación auditiva. También quienes escuchan música a volúmenes elevados o practican tiro, por ejemplo.

Síntomas del trauma acústico

El principal síntoma de este tipo de trauma es la pérdida de la audición. En los casos más severos, no se percibe ningún sonido. Si la lesión no es tan grave, es posible que se presente una dificultad para captar sonidos de frecuencias bajas. Asimismo, puede haber una distorsión en la percepción de los sonidos de alta frecuencia.

También hay ocasiones en los que se presenta un síntoma importante al que se conoce como tinnitus. En estos casos, la lesión lleva a que se perciban sonidos de zumbidos, pitos o timbres, sin que estos procedan de una fuente externa.

Si el tinnitus es leve o moderado, solo se percibirán esos zumbidos o pitos cuando la persona esté en un entorno silencioso. Si es más severo o crónico, se perciben en cualquier tipo de entorno. Este último escenario es el más habitual en el trauma acústico.

Diagnóstico y tratamiento

Consulta de ORL por otitis media
Frente a la presencia de molestias o una disminución de la audición, es necesario visitar el médico.

El diagnóstico se hace con base en una entrevista clínica. En esta se indagará sobre el tipo de ruidos al que ha estado expuesta una persona. Asimismo, es necesario realizar un examen llamado audiometría.

En esa prueba, se expone al paciente a sonidos de diversa intensidad y frecuencia. De este modo, se puede evaluar si su percepción es adecuada o en qué medida no lo está. A partir de ello, se formula un diagnóstico.

Lo usual es que el tratamiento para el trauma acústico incluya una o varias de las siguientes medidas:

  • Protección para los oídos. Consiste en el uso de dispositivos especiales para disminuir la percepción de los ruidos, cuando se trabaja o se vive en un entorno con sonidos muy intensos. Pueden ser tapones, audífonos protectores u otros.
  • Medicamentos. Cuando el trauma acústico es temporal o agudo, es posible que el médico recete esteroides orales. El objetivo es recuperar la función auditiva.
  • Asistencia auditiva. Es el uso de un dispositivo para compensar la pérdida auditiva. El más usual es un audífono. En la actualidad, también es común que se lleve a cabo un implante coclear que es una forma avanzada de este tipo de aparatos.

La prevención es el camino

Si el trauma acústico es muy grave, es posible que sea necesario realizar una cirugía para reconstruir el tímpano. Es de anotar que la pérdida auditiva se puede tratar, pero no curar. Por lo tanto, lo mejor es prevenir las lesiones en el oído, en particular las que se presentan por exponerse a ruido continuo.

Hoy en día, hay audífonos de muchas clases para compensar, en parte, la pérdida auditiva. Suelen ser cómodos, durables y tienen precios accesibles para muchas personas. El médico indicará cuál es la mejor opción en cada caso.

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