Vivir en una casa con techo alto: ventajas y desventajas

Ana Núnez·
01 Enero, 2021
El interior de una vivienda acompaña tu personalidad; la altura y la amplitud te pueden brindar plenitud o agobio. Descubre en este artículo las ventajas y desventajas de vivir en una casa con techo alto.

¿Te ha tocado cambiar de residencia y al entrar a tu nuevo hogar has tenido que elevar la mirada para dominar su altura? Estás ante una casa con techo alto y contemplándola no sabes si has tenido suerte o hubieras preferido que tuviera techo bajo.

Estas casas tienen su historia y ya no suelen construirse. Responden a una época señorial y comunican esa prestancia. Sus techos, la mayoría de las veces, miden entre 270 centímetros y 3 metros. Si te viene una en suerte, siéntete afortunado; tienen más ventajas que desventajas, así que aprovecha su altura con algunas recomendaciones que te permitirán disfrutarla.

5 ventajas de vivir en una casa con techo alto

Estas casas suelen venir acompañadas de superficies amplias, lo que te brinda la posibilidad de innovar. Contarás con grandes espacios para decorar a gusto y atreverte a usar objetos de gran tamaño. Aquí algunas sugerencias.

1. Mayor luminosidad

La extraordinaria oportunidad de tener acceso a más luz natural se potenciará con grandes ventanales sobre paredes oscuras o con amplias puertas correderas de cristal. Además, las ventanas se unirán a los techos altos para generar un caudal de ventilación mayor.

2. Aumenta la sensación de amplitud

Las casas con techos altos brindan de antemano una sensación de amplitud, de que puedes respirar a tus anchas. El beneficioso efecto psicológico puede darle un impulso inicial a tus metas y conferirle energía extra a tu cotidianidad.

La altura te permite ganar espacios internos con solo disponer de entrepisos o escaleras, con acceso a piezas de estar íntimas o personalizadas.

Casa antigua con techos altos.
Las construcciones de techos altos eran más comunes hace tiempo y responden a un estilo que casi no se utiliza ahora.

3. Más espacio para decorar

Cuando se trata de escoger espacios con personalidad, una casa con techo alto te brinda más opciones para desplegar tu gusto. Pinturas, fotografías, esculturas, espejos, lámparas, plantas o jardines colgantes pueden darle a la habitación un colorido y una vitalidad imponente y al mismo tiempo acogedora.

4. Ventajas acústicas: especial para los músicos

Un músico agradecería una casa con techo alto, paredes asimétricas y superficies irregulares. Lo primero vendría con la vivienda, lo otro te lo conceden tips de diseño y recomendaciones de expertos.

Vale considerar que la neuroarquitectura es un área de conocimiento que indaga en la relación entre la personalidad y los espacios construidos que ocupamos. Los techos altos pueden dificultar la concentración y la atención, pero está comprobado que favorecen el pensamiento abstracto y el vuelo de la imaginación. Por eso se estilan en escuelas y estudios de arte.

5. Se multiplican las divisiones y estanterías

Divide las superficies en tercios proporcionales para sumar de manera armónica elementos a las paredes, como por ejemplo estanterías. Obtienes lugar abajo para muebles y mesas, al tiempo que ganas arriba, en especial en el tercio del medio, espacios elegantes para libros o adornos.

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4 desventajas de vivir en casas con techos altos

Las casas con techos altos se traducen en mayores superficies para pintar, mantener o cubrir. A veces resulta complicado aclimatarlas. Podrías sentir que necesitas más objetos o más elementos para ocupar espacios. De lo contrario, la ausencia puede generar la sensación de malestar y vacío.

1. Dificultad para enfriar o calentar

Lo más difícil de controlar en una casa con techo alto es la temperatura, tanto si se necesita por la estación abrigar o enfriar. En cualquier caso se requerirá un mayor gasto de energía. Si vives en una zona calurosa o ha entrado el verano, el techo alto y los colores claros te ayudarán a refrescar los espacios.

2. Más gastos e inversión

En caso de que los muebles no tengan el tamaño adecuado, procura que sean claros como las paredes de la estancia para aumentar su volumen. O intenta crear estantes con materiales accesibles y económicos que te pueden servir para libros y revistas.

Puedes de manera económica reducir la altura del techo, pintándolo de un color más oscuro que el de las paredes. Y si quieres evitar un uso excesivo de luz artificial, una casa con techo alto te exigirá aumentar vanos y ventanas.

3. La altura riñe con la austeridad

Si estás acostumbrado a la austeridad o a tener pocos objetos, una casa con techo alto puede representar todo un reto. Tonos fríos en paredes y techo van bien con la sencillez y se ajustan a tu capacidad de disponer y ordenar los espacios.

Usar molduras ornamentales reducen la altura y el empleo de armarios te permitirán almacenar o guardar objetos grandes a la vista en la parte de arriba.

4. Dificultad para el mantenimiento

Cuando no se tienen herramientas para manejar la altura y el techo permanece allá arriba como olvidado, te puede acarrear serios problemas de mantenimiento. La inaccesibilidad puede dificultar las reparaciones mínimas, desde la sustitución de bombillas o la atención a las superficies que requieran de revoque o pintura.

Ventana para un altillo.
El uso de escaleras y ventanas resuelve los grandes espacios.

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Las casas con techos altos son un reto para nuestros conocimientos de diseño

Una casa con techo alto te ofrece la posibilidad de poner en práctica la creatividad, de crear espacios acogedores y, sobre todo, personalizados. Pero sin duda son un reto para nuestros recursos y conocimientos de diseño. Las paredes claras te darán aún más espacio, aunque si no necesitas tanto, los colores oscuros lo reducirán.

Una opción divertida es crear un altillo al que se acceda con una escalera fija o de mano. Con elementos de seguridad como barandas y escalerilla con pasamanos será un espacio ideal para que los niños tengan aventuras en el ático.

Los espacios internos del hogar son de alguna manera nuestro propio espacio interior. Aprovechemos la amplitud para respirar y los espacios abiertos para desplegar la imaginación.

  • Elizondo, Andrea & Rivera, Nora. (2017). El espacio físico y la mente: Reflexión sobre la Neuroarquitectura. Cuadernos de arquitectura y urbanismo. 07. 41. Disponible en: http://cuadernos.uanl.mx/pdf/num7/4.%20El%20Espacio%20Fisico%20y%20la%20Mente.%20Reflexion%20sobre%20la%20neuroarquitectura.pdf
  • Fernández, Ángela (2015) Evolución del espacio interior de la vivienda. Interior doméstico, espacio privado e intimidad. Departamento de proyectos arquitectónicos y urbanismo. Escuela Técnica Superior de Arquitectura A Coruña. Universidad de Coruña. Disponible en: https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/16265/FernandezDominguez\_Angela\_TFG_2015.pdf?sequence=2&isAllowed=y