6 situaciones en las que no es conveniente hacer ejercicio

Aunque creas que un simple resfriado no tiene por qué interrumpir tu rutina de ejercicio, es conveniente reducir la intensidad para que el organismo se pueda recuperar adecuadamente.
6 situaciones en las que no es conveniente hacer ejercicio
Nelton Abdon Ramos Rojas

Revisado y aprobado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas el 12 diciembre, 2020.

Escrito por Carolina Betancourth, 24 diciembre, 2016

Última actualización: 12 diciembre, 2020

El ejercicio físico es uno de los mejores hábitos que puedes practicar para cuidar la salud física y mental. De hecho, constituye una de las formas más efectivas de equilibrar el peso y prevenir varios tipos de enfermedades. No obstante, no es conveniente hacer ejercicio en diversas circunstancias.

La actividad física posee efectos positivos en las funciones cognitivas, la resistencia física y otros aspectos que mejoran la productividad en cada jornada. No obstante, aunque se aconseja su práctica, existen situaciones en las que es mejor evitarlo para no sufrir reacciones indeseadas.

¿Cuándo no es conveniente hacer ejercicio?

Dado que muchos desconocen cuáles son esos momentos en los que el deporte no aparece como una alternativa saludable, a continuación queremos revelar en detalle los principales. ¡Descúbrelos!

1. Padecer una infección con fiebre

she suffers a cold

Las infecciones con fiebre, dolor y malestar general son una respuesta del sistema inmunitario ante la amenaza de algunos virus y bacterias. En este tipo de situaciones, las fuerzas físicas disminuyen y, aunque puede presentarse de muchas formas en cada caso, no es para nada conveniente hacer ejercicio.

Esta actividad inhibe de manera transitoria la función de los mecanismos de defensa e implica un gasto energético extra. Además, se ven afectadas las funciones de regulación de la temperatura corporal e incrementa la pérdida de líquidos, según un estudio que publicó Paediatrics Child Health.

Por lo tanto, ponerlo en práctica puede gastar las energías que necesita el cuerpo para luchar de forma apropiada contra la infección.

2. Haber dormido poco

Dormir menos de cinco horas es un hábito que acarrea graves consecuencias físicas y mentales para el organismo. Aunque muchos de sus efectos no se manifiestan al instante, con el paso del tiempo se pueden desarrollar complicaciones y enfermedades.

Esto se debe a que, como explica una publicación de WebMD, durante el sueño se dan muchos procesos de «reparación» y estabilización del organismo que le permiten retomar su funcionamiento normal luego. Tal recuperación ocurre, por ejemplo, con los músculos.

A su vez, de inmediato se debilita el sistema inmunitario y las fuerzas físicas, por lo que no es apropiado sobrecargar el cuerpo con la práctica de una rutina de entrenamiento. Dormir poco no solo disminuye el rendimiento durante el ejercicio, sino que aumenta la fatiga, el desequilibrio y la falta de coordinación.

Por el contrario, en caso de insomnio crónico, el ejercicio ligero durante el día puede ayudar a mejorar el descanso en la noche, según una investigación publicada por la revista Journal of Behavioral Medicine.

3. Al tener una lesión o herida, no es conveniente hacer ejercicio

dolores de rodilla

Las lesiones musculares, articulares y óseas requieren cuidados estrictos como parte de su tratamiento, ya que cualquier error puede provocar graves complicaciones. Si bien muchos expertos aconsejan algunos ejercicios de bajo impacto como complemento para su recuperación, es preferible guardar reposo por unos días.

Esto se debe a que los movimientos de los tejidos lesionados imposibilitan su cicatrización y curación; por lo tanto, se prolonga la herida o, peor, se agrava. Es primordial tenerlo siempre en cuenta, sobre todo ante casos de fracturas, tendinitis, esguinces, contusiones y heridas abiertas.

4. Sufrir de gastroenteritis

Las afecciones del sistema digestivo afectan el rendimiento durante la práctica de ejercicios físicos y, aunque muchos no lo relacionan, puede ocasionar vómitos, diarrea y otros síntomas incómodos.

Para algunos aficionados, estos trastornos no son un motivo para hacer a un lado sus entrenamientos. No obstante, es importante darle al cuerpo un tiempo de reposo para su recuperación, ya que el movimiento excesivo y la pérdida de líquidos puede empeorar la condición.

Un estudio publicado por el World Journal of Gastroenterology demostró que el ejercicio intenso estimula la producción de ácidos gástricos. Como consecuencia, empeora condiciones como la gastritis y las úlceras.

5. Recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica

Enfermedades cardíacas

Los pacientes diagnosticados con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes deben ser cuidadosos al hacer actividades físicas. Estas y otras patologías alteran el funcionamiento de los órganos más importantes e implican un mayor gasto energético.

Por tal razón, es importante prescindir de la rutina de ejercicios, por lo menos, hasta que el diagnóstico se confirme y se reciba un tratamiento para estabilizar los síntomas de la enfermedad.

Una vez que esté controlada, el entrenamiento de bajo impacto resulta beneficioso para hacerles frente. Esto es así tanto para el tratamiento como para la prevención de estas patologías, según detalla un estudio reciente que publicó Sports Medicine and Health Science.

6. No es conveniente hacer ejercicio al tener gripe o resfriado

Se dice popularmente que algunas posturas de yoga podrían ser beneficiosas para controlar varios síntomas de la gripe y el resfriado. Sin embargo, las actividades de alto impacto, como el ejercicio cardiovascular, pueden empeorar los síntomas, incluso cuando se dan en forma leve.

Como explicamos con anterioridad, la transpiración, la pérdida de líquidos y el frío disminuyen la respuesta inmunitaria y dejan el cuerpo expuesto a los virus. Por tanto, resulta conveniente suspender la rutina por algunos días y darle al organismo tiempo de recuperarse.

En este sentido, una publicación de Harvard Health Publishing recomienda esperar a que desaparezca la fiebre y el dolor muscular para retomar los entrenamientos. Además, añaden que las primeras sesiones deberían ser más tranquilas que lo habitual.

7. Haber hecho esfuerzos físicos

Ejercicio para el cuello

No siempre es necesario acudir a un centro de acondicionamiento físico para activar y ejercitar el cuerpo. En ocasiones, puedes llevar a cabo actividades que, sin que lo notes, exigen a los músculos y todos los sistemas que conforman el organismo.

Levantar cajas pesadas, mover muebles e incluso hacer las tareas de limpieza implica un esfuerzo físico que debes tener en cuenta. Hacer más ejercicio después de este tipo de actividades aumenta el riesgo de lesiones musculares y de otros tipos por sobreuso, como detalla un estudio publicado por Sports Medicine acerca del síndrome de sobreentrenamiento.

No exijas de más al cuerpo si no es conveniente entrenar

En conclusión, aunque el ejercicio sea una práctica muy beneficiosa para la salud, es primordial saber en qué situaciones evitarlo. Debes tener en mente que el organismo no siempre está en condiciones de rendir al máximo.

En última instancia, sigue a rajatabla las indicaciones del médico. Si el profesional te dice que debes guardar reposo por un tiempo, no dudes de que esto será lo más conveniente.

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