8 fases de la ruptura

Aunque no lo queramos, todos atravesamos por diferentes fases de la ruptura. En cada una de ellas hay sentimientos diferentes y las emociones están a flor de piel. ¡Pero son necesarias para salir adelante!
8 fases de la ruptura

Escrito por Yamila Papa Pintor, 13 julio, 2018

Última actualización: 20 febrero, 2021

Cuando terminamos una relación atravesamos por diferentes etapas, algunas más notorias o duraderas que otras. Todo dependerá de cuánto tiempo deseemos permanecer en ellas o qué hagamos para superar cada una de esas fases de la ruptura.

Superar un desamor no es una tarea sencilla. Podemos tener días buenos y otros no tanto, pensar que nunca seremos felices nuevamente o hacer todo lo posible por salir adelante. Aunque una relación se acabe, eso no significa que el amor muera. En ese momento es cuando la depresión aparece y debemos sacar energías de donde sea para continuar.

Dejar atrás todo lo que hemos vivido no es fácil. Aceptar esa nueva situación tampoco. El dolor emocional en ocasiones puede ser más devastador que el físico. Y además, debemos tener en cuenta que las recaídas o los altibajos son habituales. En definitiva, el desamor no es un proceso ‘lineal’.

Siempre se pelean por lo mismo.

8 fases de la ruptura

Vamos a ver cuáles son las fases de la ruptura por las que debemos atravesar. Así sabremos dónde estamos y cuánto nos queda por recorrer.

1. Pérdida, la primera de las fases de la ruptura

Seas tú quien decidió romper la relación o no, lo cierto es que la pérdida es lo primero que se experimenta. Sumado a ella, podemos también encontrar la sorpresa, que aparece cuando no nos esperábamos la mala noticia de que ‘nos han dejado’.

En la primera etapa de la ruptura no comprendemos muy bien la situación. Nos cuesta mucho adaptarnos a estos bruscos cambios y cometemos el error de suplicar a la (ex) pareja para que no nos deje. Pero las súplicas no harán cambiar de opinión a alguien decidido, y si es así, será solo por lástima o culpa.

2. Negación

La segunda de las fases de la ruptura está caracterizada por una no aceptación de la realidad. La persona niega lo ocurrido y actúa como si nada ha cambiado, es decir, que sigue estando en pareja.

Por ejemplo, puede hablar en plural, hacer planes de futuro con su novio, no quitar las fotografías de la habitación y no decirle a nadie que ya no vive con su pareja. Este es el principal error de la fase de negación, ya que incluso cuando los demás saben la noticia, la persona implicada no la acepta.

3. Desesperanza y aislamiento

Mujer llorando con un anillo en la mano

Podríamos decir que esta tercera etapa es una de las más dolorosas, porque comienza cuando nos damos cuenta de la realidad. Y no solo eso, sino que además se caracteriza por no querer salir a ningún lado, por encerrarnos en nosotros mismos y por no pedir ayuda.

Aún hay más, porque la desesperanza llega bajo diferentes ideas: “ya no querrá estar más conmigo”, “nadie me amará de verdad”, “será imposible que encuentre a alguien mejor”, “no me enamoraré jamás”, pueden ser algunas de las más frecuentes.

4. Fases de la ruptura: ira

En esta fase tenemos sentimientos bastante negativos y fuertes hacia la persona que nos ha abandonado. Le odiamos con todas las fuerzas, no podemos oír hablar sobre él y cada cosa que nos recuerda a nuestro ex nos genera una rabia incontrolable.

Además, se siente una gran frustración por lo sucedido, se culpa al otro por la ruptura, incluso se puede pensar en una venganza. Y lo peor de todo es que la ira se dirige hacia aquellos que nos rodean.

5. Negociación

pareja disgustada

Es muy importante tener cuidado con la quinta de las fases de la ruptura, ya que puede ser bastante peligrosa. En este momento intentamos acercanos a nuestro ex, hacemos lo que sea para que recapacite y dejamos de lado nuestro amor propio o nuestro orgullo para conseguirlo.

6. Ansiedad y depresión

Hemos dicho anteriormente que las fases de la ruptura no son lineales, sino más bien como un ‘sube y baja’ o una montaña rusa de emociones. Por ello, tras haber sentido la rabia más grande del mundo, ahora podemos sentirnos angustiados y ansiosos.

Decimos y creemos con fervor que la persona que nos dejó era perfecta, recordamos las cosas buenas de la relación y todo lo bonito que hemos vivido a su lado. La ansiedad se refleja en nuestra conducta: quizás comemos más que antes, nos mordemos las uñas, nos cuesta dormir…

Mujer con depresión delante de un plato de comida.

O bien aparece la tan famosa depresión, esa emoción dañina que puede llevarnos a actuar de maneras inesperadas. Aquí es cuando perdemos la esperanza de recuperar a nuestra expareja y nos damos cuenta de que no hay marcha atrás. El llanto y la angustia son más fuertes en esta etapa.

La investigación acerca de este tema lo avala: el hecho de que ocurra un evento estresante en nuestra vida, como puede ser una ruptura, puede tener relación con la aparición de síntomas depresivos. En concreto, un estudio publicado en 2019 en la revista PLOS ONE explica que, aún no habiendo padecido síntomas depresivos anteriormente, el hecho de pasar por una ruptura puede estar relacionado con la aparición de síntomas depresivos.

En este estudio, se trató de determinar cómo correlacionaban los síntomas depresivos con haber tenido una ruptura o bien con encontrarse involucrado en una relación romántica. Se encontró que los síntomas depresivos podían encontrarse en mayor medida en aquellas personas que habían experimentado una ruptura de pareja recientemente.

7. Aceptación

Tras haber pasado por la tristeza y la depresión, nos damos cuenta de que ha llegado el momento de afrontar la situación. Como se dice popularmente: “de ponerle el pecho a las balas” y de seguir adelante.

Muy lentamente, aceptamos que la relación se ha terminado y que aunque nos duela, es fundamental levantar la cabeza y pensar a futuro. En esta etapa ya no buscamos estar con esa persona, nos sentimos un poco más tranquilos y nuestra mente está despejada.

Aprovecha este envión anímico para hacer lo que más te guste, para realizar todo aquello que no has podido hacer mientras estabas en pareja, busca hobbies, conoce gente nueva, toma clases… Mejora en lo físico, en lo mental, en lo emocional y en lo espiritual.

8. Superación

La última de las fases de la ruptura comienza cuando estamos listos para rehacer nuestra vida, ya sea solos o con otra persona. Es momento de analizar los errores del pasado para no repetirlos y de determinar qué queremos a partir de ahora.

En cualquier caso, cada ruptura es mundo. Es posible que tu ruptura no pase por todas estas fases. Todas son válidas, lo importante es que recuerdes que puede superarse y que tú también podrás conseguirlo.

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