Los 7 alimentos que no deberías llevar a la playa

Las altas temperaturas pueden facilitar la descomposición de algunos ingredientes. Por eso, estos alimentos no son la mejor opción para comer en la playa.
Los 7 alimentos que no deberías llevar a la playa
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 25 julio, 2023

Con la llegada de los días calurosos, uno de los planes favoritos es visitar la playa; y aunque en sus alrededores suele haber una amplia oferta gastronómica, hay quienes preparan sus propios alimentos para disfrutarlos frente al mar, bajo las sombrillas. Ahora bien, ¿es buena idea?

Hay que tener en cuenta que las altas temperaturas pueden alterar tanto el estado como el sabor y la textura. Por eso, al momento de consumirlos, es muy probable que no estén en las mejores condiciones.

Además, el calor y la humedad facilitan la proliferación de bacterias y elevan el riesgo de intoxicaciones alimentarias. Veamos en detalle qué debes evitar y cómo puedes hacer comidas más seguras.

1. Alimentos que contienen huevo

Todas las recetas que contienen huevo representan un riesgo de intoxicación alimentaria en entornos de altas temperaturas, como la playa. La tortilla poco hecha, al igual que la mayonesa casera y la carbonara, pueden convertirse en la vía de transmisión de salmonela.

Esta bacteria causa una infección que cursa con síntomas como náuseas, diarrea, malestar general y dolor de cabeza. Para evitarlo, lo idóneo es optar por platos que no requieran este ingrediente, o bien, asegurar su óptima cocción.

En caso de querer transportarlos a la playa, hay que cocinarlos durante un mínimo de diez minutos y mantenerlos con su cáscara, en el refrigerador portable, hasta que sea la hora de consumo. Una vez pelados, se deben ingerir en el menor tiempo posible.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sugieren cocinar los huevos hasta que la yema y la clara estén firmes; asimismo, recomiendan mantenerlos refrigerados, a 40° F (4,4 °C) o menos.


2. Pescados y mariscos

Puede resultar tentador hacer snacks con pescados y mariscos para llevar a la playa. Un sándwich de atún, un ceviche de camarón, pescados marinados, sushi y otras preparaciones parecen una buena opción para calmar el hambre.

El inconveniente es que son alimentos bastante susceptibles a la contaminación con bacterias y parásitos, sobre todo cuando no se les da un buen almacenamiento y una buena cocción. Estos deben mantenerse a menos de cuatro grados centígrados en el refrigerador y no deben ser sometidos a cambios bruscos de temperatura.

Tampoco se deben almacenar en el mismo sitio que otros alimentos, ya que pueden sufrir de contaminación cruzada. Una vez preparados, hay que comerlos lo antes posible. Por eso, llevarlos en la nevera a la playa no es precisamente la mejor decisión. En su lugar, resultan más seguras las versiones en conserva.

3. Productos lácteos

Una de las razones por las que los alimentos lácteos no son buenas opciones para llevar a la playa es porque tienden a estropearse con facilidad. La refrigeración que brinda la nevera portátil no suele ser suficiente para que mantengan su sabor y su textura.

Por ejemplo, aquellos postres y salsas que contienen nata o crema tienden a agriarse en condiciones de altas temperaturas. A su vez, se vuelven foco para el crecimiento de bacterias. Lo mismo ocurre con las recetas con leche y queso.

Los yogures son la excepción en este caso, siempre y cuando estén bien cerrados y se mantengan fríos. 

4. Vegetales frescos

Por cuestiones de salud y nutrición, se puede pensar que alimentos como los vegetales frescos son idóneos para comer en la playa. ¿El problema? Una vez cortados y expuestos a ambientes cálidos y húmedos, pueden reunir las condiciones necesarias para que las bacterias crezcan y se proliferen.

Opciones como la lechuga, las espinacas, las acelgas, entre otras verduras verdes, suelen marchitarse y perder sabor. Entre tanto, variedades jugosas, como los tomates y las cebollas, suelen estropearse tanto en textura como en sabor.

5. Carnes y pollo

El dilema con las carnes y el pollo aparece cuando no se les da una buena manipulación y una buena cocción. En el plan de pasar un día en la playa, algunas personas optan por cocinarlos sobre una fogata o una parrilla improvisada. ¿El riesgo? El tiempo que pasan estos alimentos sin estar bien refrigerados.

Eso, sumado al hecho de que no siempre se cocinan bien. Y es que estas carnes crudas pueden contener bacterias dañinas como salmonela, listeria, Campylobacter y E. Coli, causas frecuentes de intoxicaciones alimentarias.

En una publicación de la Clínica Mayo, Linda Carruthers, dietista y nutricionista, recomienda mantener las carnes crudas separadas de otros alimentos listos para comer, con el fin de prevenir la contaminación cruzada. Además, recuerda la importancia de cocinarlas a las temperaturas adecuadas:

  • Aves: 165 °F o 73,8 °C.
  • Filete: 145 °F o 62,7 °C.
  • Carne de res y cerdo: 160 °F o 71,1 °C.

6. Sobras de pasta y arroz

La pasta y el arroz son alimentos que es mejor descartar al elaborar las comidas para llevar a la playa. Sobre todo si son sobras del día anterior o si se preparan con antelación.

La razón es que enfriar y recalentar estos alimentos favorece la aparición de la espora o la toxina de Bacillus cereus, que causa molestias gastrointestinales y vómitos.

A través del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, los expertos advierten que cuanto más tiempo se deje el arroz cocido a temperatura ambiente, más probable es que las bacterias o las toxinas impidan su consumo seguro.



7. Embutidos

La mayoría de las carnes embutidas requieren refrigeración hasta poco antes de que estén listas para comer. Sean rebanadas de jamón, salami, tocino, mortadela o salchichas, tenerlas por mucho tiempo a temperatura ambiente puede acarrear riesgos.

Si bien son productos que se procesan y se curan para su comercialización, su conservación es en frío. Al extraerlos del paquete para preparar sándwiches y bocadillos, su consumo ha de ser en el menor tiempo posible. En condiciones como las de la playa, se pueden convertir en un foco para el crecimiento de bacterias.

¿Cómo hacer comidas más seguras para llevar a la playa?

Una correcta elección de alimentos y una buena conservación de los mismos es la clave para disfrutar de comidas más seguras en la playa. Alternativas como las frutas enteras (no deben precortarse), las sopas frías, las empanadas, los frutos secos, las conservas y los sándwiches con pan integral pueden considerarse.

Tanto el pollo como la carne se pueden incluir en las recetas, pero asegurando su buena cocción. Estos pueden ser la base para hacer emparedados, tacos o ensaladas.

Sin embargo, deben mantenerse en el refrigerador portátil hasta que sea la hora de su consumo. Así pues, opta por las recetas frías.

Otro aspecto que hay que considerar es que, al introducir los alimentos en la nevera para llevar a la playa, estos deben separarse en bolsas o recipientes herméticos para evitar la contaminación cruzada. Solo deben sacarse justo antes de su consumo.

En la playa, la nevera que almacena los alimentos debe permanecer a la sombra, tapada con una toalla. Lo ideal es que contenga hielo suficiente para mantener fríos los alimentos hasta que sea hora de comerlos.

En última instancia, cabe recordar la importancia de una buena manipulación de la comida tanto al almacenarla como al consumirla. El lavado de manos o la aplicación de un gel hidroalcohólico es clave para evitar la posible transmisión de infecciones. Además, si quedan sobras, lo mejor es desecharlas.


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