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Cómo hacer que tu SPF funcione todavía mejor con productos antioxidantes

3 minutos
¿Sabías que combinar tu protector solar con sérum o crema con antioxidantes puede aumentar su eficiencia? Te contamos la idea detrás de la doble protección.
Cómo hacer que tu SPF funcione todavía mejor con productos antioxidantes
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 12 junio, 2026 15:00

Sin duda alguna, el protector solar es el producto más importante para cuidar la piel de los rayos del astro rey. Y aunque hace un gran trabajo contra la radiación ultravioleta, ten en cuenta que tiene sus límites.

Él no puede bloquear al 100 % la radiación solar. Y es que, en ocasiones, puede haberse colado poco de radiación. De igual manera, no puede controlar el daño interno que genera la contaminación ambiental. En este contexto y pera mejorar su eficiencia, podrías combinarlo con un producto antioxidante, dando paso a lo que los expertos llaman “doble protección”.

¿Cómo funciona la doble protección?

En este tándem, el protector solar actúa como escudo superficial y barrera externa. Se encarga de absorber o reflejar los rayos UVA y UVB para que no dañen las células. Pero, para proteger la piel desde el interior, es conveniente que le sumes un aliado.

Ten en cuenta que la polución ambiental y cualquier resquicio de radiación que haya logrado penetrar el escudo del protector produce estrés oxidativo, un proceso que libera radicales libres. Estos últimos degradan el colágeno y la elastina en la piel, haciendo que pierda firmeza. Justo aquí es donde entran en juego los antioxidantes, neutralizando a esos radicales libres que han conseguido traspasar la barrera inicial.

El trabajo en equipo del FPS y los antioxidantes hace que la piel tenga unas defensas más potentes. Previniendo mejor el fotoenvejecimiento y ayudando a reparar los daños que ya han ocurrido a nivel celular.

¿Cómo sumar el antioxidante y el FPS a tu rutina?

Agregar la doble protección a tu rutina de skincare mañanera es bastante sencillo y no aumentará el tiempo que le dedicas. El cambio está en el lugar en el que aplicas el antioxidante.

  1. Limpieza. Realízala como de costumbre, con geles suaves o agua micelar. La idea es que comiences con una piel libre de impurezas.
  2. Tratamiento antioxidante. Tienes varias opciones para aplicar, tanto en formato sérum como en crema. La vitamina C es un clásico que le aporta luminosidad a la piel, mientras que la vitamina E tiene un efecto nutritivo en la dermis. También podrías usar la coenzima Q10 o el resveratrol, los cuales combaten la fatiga celular y contribuyen a calmar la piel.
  3. Protección solar. Una vez que tu piel haya absorbido la crema o sérum con antioxidantes, debes aplicar el protector solar de forma generosa. Busca uno de amplio espectro, que proteja de los rayos UVA, UVB y con un FPS alto.

Es importante que reapliques el protector solar cada dos horas, sobre todo si vas a estar al aire libre. Así garantizas que la doble protección siga funcionando de manera óptima y con mayor efectividad.

El protector solar sigue siendo una herramienta indispensable para el cuidado de la piel. Pero cuando lo acompañas de una buena dosis de antioxidantes, su capacidad de protección se transforma y aumenta. Este tándem es una prueba de que el trabajo en equipo puede dar muy buenos resultados.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.