El corrector de ojeras queda seco y acartonado bajo los ojos: así puedes corregirlo

Imagina que te maquillas en la mañana y partes al trabajo. Pero, al paso de unas horas, notas que el corrector de ojeras se asentó en las líneas de expresión, dejando una textura seca y pesada. Esto es a lo que se le conoce como efecto acartonado y no siempre sucede por mala calidad del maquillaje.
Si aplicas el corrector sobre una piel deshidratada, absorberá la humedad en el producto. Y dejará sobre la superficie un rastro de polvo seco que acentúa aquello que querías ocultar. Puedes evitar que esto ocurra ajustando un poco tu rutina de maquillaje.
1. Prepara la zona
Ten en cuenta que una piel hidratada no tiene la necesidad de tomar el agua de tu corrector. Por ello, antes de comenzar a maquillarte, aplícate una capa de crema hidratante ligera. Y deja que seque por un par de minutos, ya que si comienzas a trabajar mientras está húmeda, el maquillaje no se fijará.
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2. Escoge el corrector correcto
Lo ideal es que utilices un corrector de ojeras con una fórmula cremosa o “flexible”. Estos acompañan el movimiento del ojo al sonreír o parpadear. A diferencia de los correctores con acabado mate, que son muy rígidos para un contorno de ojos con tendencia a la resequedad.
3. Empieza de a poco
Muchas aplican varias capas gruesas de corrector por todo el contorno del ojo; más esto representa un error. En su lugar, aplica una pequeña cantidad, justo donde exista oscuridad real —que por lo general es en el lagrimal y el tercio interno del ojo—. Recuerda que a menor cantidad de producto, hay menor probabilidad de que el maquillaje se cuartee.
4. Difumina y corrige si es necesario
Ten en cuenta que si solo dejas el corrector en el sitio, se verá como una mancha. Por ello, debes difuminarlo para fundirlo con tu piel y darle naturalidad. Puedes utilizar tus dedos limpios o incluso un pincel. Ahora, si notas que te has excedido con la cantidad de corrector, pasa una esponja apenas húmeda por la zona. Esto te ayudará a retirar el exceso de pigmento y dejará solo la capa necesaria para cubrir.
5. Utiliza el polvo con moderación
Una idea muy extendida en el mundo del maquillaje es que debes usar la técnica del baking —aplicando una capa generosa de polvo— para sellar el corrector. Pero lo cierto es que esta técnica no es para todo el mundo; en muchas ocasiones hace es que el resultado se vea acartonado. Lo mejor es apostar por la moderación, aplicando una ligera capa de polvo fino con una brocha de pelo suave. Así fijarás el maquillaje sin añadir una textura arenosa.
¿Cómo rescatar el contorno durante el día?
Ahora, si notas que el corrector se ve seco a media mañana, no apliques otra capa, ya que esto solo acentuará el problema. Puedes rescatarlo pasando tu dedo limpio por la zona o una esponja apenas mojada. De esta forma, redistribuirás lo que ya aplicaste.
Si el acabado sigue viéndose seco, entonces coloca una mínima cantidad de contorno hidratante de ojos en la palma de tu mano y frótalo con tu dedo para calentarlo. Después, lleva ese dedo a la zona y presiona con ligereza. Esto le devolverá la flexibilidad al corrector de ojeras. Solo si notas que hay una zona en donde perdiste cobertura, es conveniente hacer un pequeño retoque.
Un contorno de ojos uniforme depende de preparar bien la piel y aplicar el menos es más. Por lo general, usar más producto solo acentúa aquello que intentas corregir. Así que trabajar con moderación suele dar mejores resultados.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







