Puertas deslizantes que se quedan pegadas: cómo limpiar los rieles para que vuelvan a correr suaves

Las puertas deslizantes o correderas son claves en lo que al diseño de interiores se refiere. Y es que permiten optimizar los accesos a balcones, patios y terrazas, ocupando un menor espacio. Pero ten en cuenta que, con el tiempo, es posible que comiencen a quedarse pegadas, raspar o necesitar que apliques mayor fuerza para abrirlas.
Esto suele pasar por causa de la suciedad. El exceso de polvo y pelos en el riel obstruyen los rodamientos de la puerta, traduciéndose en que se quede trabada. Cuando esto ocurre, puedes intentar resolverlo haciendo una sencilla limpieza a los rieles.
Aspira la zona
La limpieza de las puertas deslizantes comienza en seco, ya que si aplicas agua sobre el polvo se creará un lodo difícil de retirar. El primer paso es utilizar la aspiradora. Colócale la boquilla de cepillo fino y, con la puerta abierta, aspira primero la arena, el polvo, los pelos y restos sueltos de suciedad en el riel. Luego cierra la puerta y repite el proceso.
Afloja la suciedad compactada
Ten en cuenta que en los rincones bajo el marco de la puerta —un área de difícil acceso— tiende a quedarse acumulado el polvo fino. Para retirarlo y darle movilidad a los rodamientos, utiliza un cepillo de dientes viejo o de cerdas suaves, frotando las ranuras y esquinas. Después pasa de nuevo la aspiradora para recoger la suciedad.
Ve por la limpieza húmeda
Con el riel libre de restos sólidos, puedes pasar a hacer la limpieza húmeda para retirar la suciedad pegada. Comienza humedeciendo un paño —sin que llegue a chorrear— en una mezcla de agua y jabón neutro. Pásalo por todo el riel y presta especial atención a los extremos del mismo, ya que la puerta, al abrirse o cerrarse, tiende a llevar la suciedad hacia ellos.
Si tu puerta deslizante da al exterior, es probable que tenga orificios de drenaje. Es conveniente que los revises porque allí puede acumularse polvo o alguna hoja. Una vez hecha la limpieza, seca muy bien con un trapo seco. No debe quedar humedad, ya que esto puede generar moho y, con el tiempo, corroer el metal del riel.
¿Cuándo lubricar la puerta deslizante?
Ten en cuenta que no todas las puertas correderas necesitan lubricación. De hecho, en muchos casos y tras la limpieza, el rodamiento mejora bastante. Si el fabricante señala que tu puerta requiere lubricación, solo aplica los productos que él indique y sobre el riel seco.
Evita los aceites de cocina y grasas comerciales. Estos productos son pegajosos por naturaleza. Y al colocarlos en un riel expuesto, atrapan el polvo del ambiente y crean una pasta que termina por desgastar y bloquear los rodillos de forma definitiva.
Ahora, hay ocasiones en las que, tras la limpieza y lubricación, la puerta sigue frenándose, quedándose inclinada, rozando siempre en el mismo punto o incluso produciendo sonidos de raspado. Estas son señales de que puede haber un problema de rodillos, ajuste o deformación del riel. En cuyo caso conviene llamar a un profesional.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







