El error de pensar que el cuidado masculino es solo cuestión de imagen

Durante mucho tiempo se ha tenido la idea de que un hombre que dedica tiempo al cuidado de su piel o higiene lo hace solo por una cuestión de vanidad. Pero este pensamiento representa un error.
Cuidar la piel es una forma cotidiana de salud, higiene y autocuidado. Y es que no se trata de seguir rutinas largas y complicadas. Con implementar pequeños hábitos podrás sentirte mejor y prestarle atención a tu cuerpo, detectando cualquier cambio a tiempo que pudiera conllevar otra situación.
Cuidar la piel no es solo verse mejor
La piel es el órgano más grande del cuerpo y actúa como primera línea de defensa contra bacterias y microorganismos. Cuando la descuidamos, la barrera cutánea se debilita, haciendo que se agriete, pique o se inflame.
Para evitar esto, es conveniente que dejes de usar el jabón de manos para limpiar el rostro y lo cambies por un limpiador facial suave. Este quita las impurezas, sin afectar la barrera cutánea.
Afeitarse bien evita molestias e irritación
El afeitado es una parte común de la rutina, pero muchos hombres lo hacen de forma descuidada, utilizando cuchillas muy gastadas y prescindiendo de productos lubricantes. Esto conlleva irritación y ardor en la piel, así como a pelos enquistados y foliculitis.
Por ello, debes cambiar las cuchillas de afeitar con frecuencia, para garantizar un corte limpio y reducir el riesgo de infecciones. También utiliza espuma o gel de afeitar para facilitar el paso de la cuchilla por el rostro. Y al terminar, no olvides aplicarte un bálsamo o crema hidratante para regenerar la piel.
La higiene diaria habla de comodidad y salud
La higiene diaria comprende más que solo aplicar desodorante. La idea es ducharse a diario para mantener las zonas del cuerpo que sufren mayor fricción o humedad en condiciones saludables. De igual manera, debes hidratar la piel tras la ducha, para mantenerla flexible y resistente al roce diario con la ropa.
Revisar cambios en la piel forma parte del cuidado
El autocuidado masculino también tiene una faceta preventiva. Y es que dedicar unos minutos, una vez al mes, a revisar el estado de lunares o manchas puede prevenir problemas futuros. Consulta a tu médico si notas que aparece una mancha, lunar o lesión que cambia, sangra o no mejora.
El protector solar no es un producto estético
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos recuerdan que proteger la piel de la radiación ultravioleta ayuda a reducir el riesgo de cáncer de piel. Por ello, debes sumar a tu rutina diaria la aplicación de un protector solar de alto espectro distribuido en el rostro, cuello, orejas y cuero cabelludo, si está expuesto al sol.
De igual manera, es conveniente que complementes el protector solar con otros hábitos sencillos a la hora de recibir los rayos del astro rey. Cómo usar ropa protectora, gafas y una gorra en la cabeza.
El autocuidado más efectivo es aquel que se muestra como simple y constante. Si lavas el rostro por la mañana, hidratas la piel tras la ducha y aplicas el protector solar antes de salir de casa, estarás cuidando tu piel de forma sencilla. Además, esto no representará un aumento considerable de tiempo en tu rutina diaria.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







