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El error que irrita tu lengua cuando la limpias (y cómo hacerlo correctamente)

2 minutos
Frotar la lengua con pasta y cepillo dental solo la irritará. Lo mejor para limpiarla es pasar un raspador con suavidad y sin ningún extra.
El error que irrita tu lengua cuando la limpias (y cómo hacerlo correctamente)
Escrito por Daniela Bernal
Publicado: 26 febrero, 2026 19:00

Limpiar tu lengua es una acción muy positiva para la higiene bucal. Al comer, quedan restos de alimentos, bacterias y microorganismos en ella, los cuales pueden llegar a causar halitosis, mejor conocida como mal aliento.

Sin embargo, considera que la limpieza de la lengua no es igual a la de los dientes. Ella cuenta con una mucosa sensible y, si la cepillas con mucha fuerza, solo terminarás por irritarla y quedar con una sensación de ardor. La clave está en hacer un barrido superficial, con presión ligera.

Técnica correcta de limpieza: paso a paso

La herramienta ideal para limpiar tu lengua es el raspador lingual. Este posee un diseño arqueado, para arrastrar la suciedad de forma uniforme. Si no tienes la posibilidad del raspador, un cepillo dental de cerdas suaves también vale, pero realizando pasadas ligeras.

  1. Saca la lengua y mantenla extendida.
  2. Coloca el raspador o cepillo en la parte posterior de la lengua, en un punto donde te sientas cómodo.
  3. Desliza el raspador o cepillo hacia la punta de la lengua, ejerciendo una presión ligera pero firme.
  4. Enjuaga tu herramienta tras la pasada y repite el proceso dos veces más.

La limpieza de la lengua debes hacerla una vez al día, de preferencia al levantarte. El motivo es que, en la noche, produces menos saliva y las bacterias y microorganismos proliferan en la boca. Es la tercera fase de la rutina de higiene bucal, después del cepillado dental e hilo, y antes del enjuague bucal.

Errores comunes al limpiar la lengua

Hay quienes omiten este paso de la higiene bucal porque lo realizaron con anterioridad y han sentido molestias posteriores. Esto sucede por no utilizar la técnica correcta. El error más común es apretar demasiado, es decir, frotar de manera agresiva la lengua. Esto no solo la irrita —como te comentamos antes—, sino que también puede hacer que sangre o duela.

También están los que buscan que su lengua quede de un color rosa chicle y lisa. Por ello, pasan de más la herramienta y terminan causándose abrasiones en las mucosas. Recuerda que una lengua sana tiene textura y un color rosado natural.

Otro fallo consiste en intentar llegar a la campanilla durante la limpieza, lo que provoca las náuseas, convirtiendo al proceso en algo incómodo. Lo ideal es limpiar desde una zona donde te sientas a gusto. Tampoco es necesario que uses pasta o blanqueadores de dientes sobre la lengua, ya que podrías irritarla. La limpieza debe hacerse sin ningún adicional.

No olvides que limpiar la lengua es un gran complemento en tu higiene bucal, pero no sustituye al cepillado de dientes y al hilo dental. Si lo incluyes en tu rutina diaria, te ayudará a lograr esa sensación de boca fresca, por más tiempo.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.