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Eduardo Galeano, escritor uruguayo: "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos"

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¿Y si cambiar quién eres comienza con lo que haces cada día? Eduardo Galeano dejó una reflexión sobre la identidad, las contradicciones y nuestra capacidad de transformarnos.
Eduardo Galeano, escritor uruguayo: "Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos"
Escrito por Gabriela Matamoros
Publicado: 04 noviembre, 2026 22:00

¿Cuántas veces has pensado en cambiar algo de tu vida, pero has decidido esperar al lunes, al próximo mes o al comienzo de un nuevo año? A veces imaginamos que las transformaciones necesitan un momento extraordinario, cuando pueden comenzar con decisiones mucho más pequeñas.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina (1971), dejó una reflexión que invita a cuestionar esa espera: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. La frase, incluida en El libro de los abrazos (1989), plantea una pregunta que conserva su vigencia: ¿cuánto de nuestra identidad depende de lo que hacemos cada día?

¿Qué significa la frase de Eduardo Galeano?

La reflexión aparece en “Celebración de las contradicciones”, un texto donde Galeano cuestiona la idea de que la identidad sea algo fijo e inmutable.

Desde esta perspectiva, no somos únicamente lo que afirmamos ser ni aquello en lo que deseamos convertirnos. También nos definen nuestras acciones, incluso cuando parecen pequeñas.

La frase encierra una paradoja: para transformar nuestra manera de ser, necesitamos actuar, pero esas mismas acciones participan en la construcción de nuestra identidad.

Por ejemplo, alguien que desea ser más solidario no necesita esperar a sentirse completamente diferente para ayudar a otra persona. Puede comenzar con un gesto concreto que exprese el valor que quiere cultivar.

La identidad no es algo que permanece intacto

En “Celebración de las contradicciones”, Galeano también cuestiona la idea de conservar la identidad como si fuera una pieza de museo.

Su planteamiento permite entender que una persona puede cambiar de opinión, descubrir nuevos intereses o revisar creencias antiguas sin perder necesariamente aquello que la caracteriza.

Las contradicciones forman parte de esa experiencia. Podemos ser valientes en determinadas circunstancias y sentir miedo en otras. También podemos defender ciertos valores y reconocer que no siempre actuamos de acuerdo con ellos.

Lejos de exigir una coherencia perfecta, esta lectura invita a aceptar que la identidad se construye entre aprendizajes, dudas y decisiones.

¿Por qué cuesta tanto pasar de la intención a la acción?

Actualmente encontramos innumerables consejos para mejorar nuestros hábitos, organizar el tiempo o desarrollar nuevas habilidades. Sin embargo, conocer las recomendaciones no garantiza que podamos aplicarlas.

Muchas veces esperamos sentir suficiente motivación o disponer de las condiciones ideales. El problema es que ese momento puede postergarse indefinidamente.

La frase de Galeano ofrece otra manera de mirar el cambio: en lugar de concentrarnos exclusivamente en quiénes queremos llegar a ser, podemos prestar atención a lo que hacemos en el presente.

Esto no significa ignorar las dificultades personales, económicas o sociales que condicionan nuestras posibilidades. Tampoco implica que todas las transformaciones dependan únicamente de la voluntad individual.

Cómo llevar esta reflexión a la vida cotidiana

Aunque Galeano no escribió un manual de superación personal, sus palabras permiten plantear algunas reflexiones prácticas:

  • Comenzar con algo pequeño: elegir una acción concreta en lugar de esperar una transformación completa.
  • Observar las decisiones diarias: reconocer cómo nuestros hábitos expresan y modifican las prioridades.
  • Aceptar las contradicciones: comprender que cambiar también implica equivocarse y revisar nuestras ideas.
  • Evitar las etiquetas definitivas: recordar que ninguna característica personal tiene que describirnos para siempre.

Estas propuestas no garantizan resultados inmediatos. Su valor está en reconocer que la identidad no es una definición terminada, sino una construcción que puede modificarse con el tiempo.

En definitiva, las palabras de Eduardo Galeano no prometen cambios fáciles ni vidas perfectas. Nos recuerdan algo más profundo: lo que somos no está escrito de una vez y para siempre. También se construye mediante nuestras acciones, contradicciones y elecciones cotidianas.

Créditos de imagen principal: Secretaría de Cultura (Argentina)

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.