Cómo hacer pulseras decoradas y originales usando botellas de plástico recicladas

Las botellas de plástico son un objeto común en la mayoría de los hogares. Y es que puede quedar alguna después de beber un jugo, agua o refresco. Por lo general, el destino final de estas botellas es el cubo de la basura. Pero, ten en cuenta que pueden servir de materia prima para hacer accesorios decorativos.
Uno de ellos son las pulseras. Y es que el plástico moldeado permite crear brazaletes rígidos, personalizables y muy chic. De hecho, esta actividad es perfecta para compartir con los amigos y la familia, para pasar un momento divertido, creativo y apoyar al planeta.
¿Qué necesitas para hacer pulseras recicladas?
El material más importante para esta manualidad son las botellas de plástico. Valen las de agua, jugo o refresco, de cualquier color, mientras estén limpias y secas. También necesitarás unas tijeras o cutter bien afilado, una plancha de ropa, cinta de enmascarar y materiales para decorar. Aquí tienes varias opciones, desde esmalte de uñas hasta pintura acrílica. También marcadores permanentes o tipo Posca.
1. Corta la botella
Comienza ubicando la sección más lisa de la botella y delimita un anillo, de entre uno y tres centímetros de alto. Coloca la cinta de enmascarar en el contorno de la botella, tanto en el límite superior como inferior del anillo. Esto te ayudará a que el trozo de plástico quede lo más recto posible. Es importante que no hagas los anillos demasiado pequeños, ya que no tendrás mucho espacio para decorar.
Toma el cutter o la tijera y haz una pequeña incisión en la botella, en uno de los límites de la cinta de enmascarar. Te servirá como punto de partida para poder extraer el anillo de la botella. Repite el procedimiento con el otro límite.
2. Suaviza los bordes
Una vez con el anillo de plástico en tus manos, notarás que los bordes tienen un filo que puede lastimar. Para evitar esto, pon a calentar la plancha de ropa a baja temperatura y sin la función de vapor activada.
Apoya uno de los bordes del anillo en la suela de la plancha, girando con suavidad para que no se deforme. Esta sencilla acción fundirá con ligereza el borde del plástico, suavizando las asperezas y curvándolo hacia adentro. Haz lo mismo con el otro borde del anillo.
3. Decora el brazalete
En este paso puedes darle rienda suelta a tu creatividad. Lo ideal es que pintes el brazalete por el lado interno para un resultado más prolijo. Puedes utilizar esmalte de uñas o pintura acrílica, aplicándo un solo color en todo el brazalete o combinando un par en diferentes secciones.
Otra opción es utilizar marcadores permanentes o Posca que dejan un acabado mate. En este caso, dibuja en la cara externa del brazalete las figuras de tu elección. Pueden ser puntos, corazones, líneas, flores o lo que más te guste. En cualquiera de los dos casos, deja secar muy bien. Y, si vas a utilizar mucho la pulsera, conviene que apliques un sellador transparente o top coat de uñas, para darle mayor resistencia.
4. Lleva la decoración al siguiente nivel
Ahora, si buscas un resultado con textura, tienes la alternativa de envolver la pulsera con una cinta, hilo de lana o cordón, pegando los bordes con un punto de silicona. Y si no le temes a los proyectos avanzados, puedes cubrir el brazalete con resina transparente, incrustando en ella pequeños cristales, purpurina o flores secas, para un diseño un poco más tridimensional.
No olvides que, en lo que a pulseras decoradas con plástico reciclado se refiere, cada resultado será único. Atrévete a experimentar con brazaletes de diferentes grosores, texturas y decoraciones. ¡El cielo es el límite!
Imagen de portada: Javiera Chomali. Instagram @1diaparajugar
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