George Bernard Shaw: "La vida no se trata de encontrarse a uno mismo, sino de crearse a uno mismo"

Seguro que has escuchado con anterioridad, en libros o entrevistas, la idea de “encontrarte a ti mismo”. Esto sugiere que dentro de nosotros habita una esencia terminada e inamovible. Pero el dramaturgo irlandés George Bernard Shaw tenía una idea bastante diferente sobre ello, y lo plasmó en una de sus frases más célebres: “La vida no se trata de encontrarse a uno mismo, sino de crearse a uno mismo”.
Esta frase funciona como un recordatorio de que podemos tomar el mando de nuestra propia existencia. Y es que nuestra identidad no es una obra terminada ni un destino fijo; se trata de un proceso continuo de construcción.
¿Cuál es la diferencia entre encontrarse y crearse?
Cuando hablamos de encontrarnos, asumimos que hay una versión oculta de nosotros mismos, la cual está esperando a descubrirse. Esta idea indica que tu identidad es algo que ya está dado, lo cual puede ser limitante. Y es que si no te gusta lo que encuentras, podrías caer en la resignación.
Crearse a uno mismo implica algo diferente: darnos el permiso de evolucionar. No va de inventarse una máscara para agradar a otros y fingir algo que no somos. Se trata de trabajar y transformar nuestra identidad, moldeando nuestra estructura desde acciones, como decidir con quién estar, qué estudiar, cómo trabajar o qué hábitos sostener.
¿Cómo llevar la frase de Bernard Shaw a la práctica?
Como te adelantamos antes, esa creación de nosotros mismos se cimienta en nuestros hábitos y acciones diarias. Ellos son los ladrillos para que realices esa construcción. De manera que hacer pequeños ajustes a tus hábitos y rutinas —a la larga—, tendrá un impacto en quién eres. Algunas acciones que podrían contribuir a esa creación son las siguientes.
- Cuestiona tus rutinas. Analiza si la forma que tienes de organizarte o un habito que haces a diario te aporta bienestar o solo lo haces por inercia. En caso de que sea lo segundo, puedes cambiarlo por otro que vaya más con tus objetivos de desarrollo.
- Adquiere una nueva habilidad. Cada vez que obtienes un nuevo conocimiento, los límites de tu identidad se expanden. Así que si te atreves a hacer ese curso de idiomas o de cocina que te ha llamado la atención, estarás creándote a ti mismo.
- Toma decisiones más coherentes con lo que quieres ser. Imagina que quieres comenzar un emprendimiento de repostería y te has venido formando de a poco para ello. Pero, en tu trabajo actual te ofrecen un ascenso que implicaría muchas más horas de trabajo, y que en el fondo no va con el plan que te habías trazado. La idea es que, a la hora de tomar la decisión final, evalúes con sinceridad tus opciones y aspiraciones, para que después no sientas que te traicionaste a ti mismo.
- Deja atrás las etiquetas. En ocasiones asumimos juicios ajenos como verdades absolutas sobre nuestra persona, los cuales solo nos limitan, cómo por ejemplo “soy introvertido” o “no soy creativo”. Identifícalas y recuérdate que todas estas etiquetas las puedes modificar.
- Constrúyete sin las expectativas ajenas. Un error común pasa por moldear tus ideas y metas en base a lo que otras personas o la propia sociedad espera de ti. En su lugar, haz la construcción de tu persona considerando tus metas y bajo tus propios términos.
Hay quienes interpretan la idea de Shaw de forma errónea, pensando que va de negar lo que ya somos. Pero, lo cierto es que se trata de usar nuestra experiencia como base para edificar algo mejor, entendiendo que todavía queda espacio para cambiar, aprender y elegir. En esa posibilidad de transformación está el verdadero sentido de la frase.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







