Qué es un "tercer lugar" y por qué necesitas uno más allá de casa y trabajo

En la actualidad, es común sentir que vivimos entre dos lugares. El primero es el hogar, donde atendemos responsabilidades familiares y descanso. Mientras que el segundo es el trabajo, donde cumplimos los objetivos laborales. Pero, esta rutina de dividir el tiempo solo entre esos dos espacios, a la larga, puede afectar tu bienestar.
De acuerdo con los expertos, también necesitamos un “tercer lugar”. Un sitio distinto de los dos anteriores y donde coincidir con otros, desconectar y sentir pertenencia sin demasiada presión. Este espacio contribuye a fortalecer nuestra identidad, más allá de los roles que desempeñamos a diario.
Origen de los “terceros lugares” y beneficios
El concepto de los terceros lugares lo popularizó el sociólogo Ray Oldenburg en los años ochenta. Él los veía como el pegamento que mantiene unida a una sociedad funcional. Ya que en ellos coexisten personas de diferentes profesiones o estatus socioeconómicos, principalmente a conversar, de forma fluida y espontánea.
Las plazas, los parques, las peluquerías o las cafeterías históricamente han cumplido con esta función. Más en la actualidad, otros espacios se han sumado, como por ejemplo los gimnasios, espacios de coworking o incluso comunidades online, que organizan encuentros presenciales. Ahora, entre los beneficios que trae el tener un tercer lugar se encuentran:
- Ayudan a romper la rutina casa-trabajo, y con ello desconectar por un momento de los pendientes.
- Favorecen conversaciones espontáneas con otras personas.
- Alimentan la creatividad, al darse el intercambio de ideas y exponerte a un entorno diferente al usual.
- Crean sensación de comunidad, recordándonos que somos parte de un tejido social vivo.
- Funcionan como forma amable de cuidar la vida social, ya que permiten conocer y relacionarte con nuevas personas.
¿Cómo elegir el lugar adecuado?
Ten en cuenta que el tercer lugar ideal no es el mismo para todas las personas. La idea es que lo escojas teniendo en cuenta factores como tu personalidad, intereses o disponibilidad de tiempo.
- Para personas introvertidas. Una biblioteca, una librería con cafetería o una clase de dibujo son opciones fantásticas. En ellas podrás percibir la presencia compartida, sin la presión de entablar conversaciones largas e intensas.
- Si buscas movimiento. Opta por el gimnasio, inscribirte en un club deportivo o tomar clases de baile o zumba. Al hacer una actividad física compartida facilitas el desarrollo de vínculos.
- Para teletrabajadores. Un lugar de coworking o una cafetería agradable es una manera de combatir la sensación de aislamiento que puede suceder al trabajar siempre desde el salón de tu hogar.
- Si tienes poco tiempo. Ve a un parque público o plaza. Allí podrás desconectar y conseguir una conversación espontánea, sin cargas adicionales.
Una vez que elijas tu tercer lugar, es importante que lo vuelvas un hábito y acudas a él con cierta frecuencia. Puede ser yendo el mismo día cada semana o, si tu agenda te lo permite, un par de días, a la misma hora. Ten en cuenta que con la repetición es que aparece el sentido de pertenencia.
Y no olvides que un tercer lugar no tiene que ser perfecto ni caro; basta con que sea un espacio donde puedas estar, volver y sentirte parte de algo, más allá de tus obligaciones.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







