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¿Te sientes culpable al descansar? Así superas el "Stresslaxing" de la vida moderna

3 minutos
Aprende a hacer pausas reales, cerrar pendientes y cambiar la idea de que el descanso es un premio que debes ganarte.
¿Te sientes culpable al descansar? Así superas el "Stresslaxing" de la vida moderna
Escrito por Estefanía Filardi
Publicado: 18 febrero, 2026 16:00

¿Te sientas en el sofá con la intención de descansar y a los diez minutos estás repasando mentalmente todo lo que tienes pendiente? Si intentas relajarte pero sientes que deberías estar haciendo algo productivo, estás experimentando lo que se conoce como stresslaxing.

Ocurre cuando al intentar descansar se genera más tensión en lugar de aliviarla. Es el resultado de una mentalidad de productividad constante que ha reconfigurado cómo percibes el tiempo libre.

Por qué el descanso se convierte en fuente de estrés

El stresslaxing aparece cuando aplicamos al descanso la misma lógica que al trabajo, es decir, buscamos que sea una actividad que se realice de manera eficiente y que dé resultados. Cuando piensas “tengo que relajarme a fondo en estos 20 minutos”, haces que el descanso sea otra tarea pendiente, y el cerebro lo gestiona igual: con alerta y evaluación constante.

A esto se suma la posibilidad de que tengas una lista mental de pendientes sin completar. Cuando paras, esa lista aparece con más fuerza. No es que el descanso provoque ansiedad por sí mismo, sino que la pausa elimina el ruido que la enmascaraba durante el día.

Pausas que no exigen mente en blanco

Una de las creencias que alimenta el stresslaxing es que descansar bien significa vaciar la mente por completo. Es una expectativa poco realista que convierte la pausa en una meta casi inalcanzable. El descanso funciona mejor cuando la actividad elegida ocupa la atención sin exigirla.

Pasear sin destino concreto, escuchar música sin hacer nada más, hojear un libro sin intención de terminarlo o cocinar algo sencillo son pausas que dejan al cerebro en un estado de baja exigencia sin requerir el silencio mental que tan pocas personas consiguen. La clave está en elegir algo que te resulte poco demandante.

Bajar la marcha de forma gradual

Pasar de un día de alta actividad a un descanso completo de golpe raramente funciona. El sistema nervioso necesita una transición. Si terminas una jornada intensa y te tumbas esperando relajarte de inmediato, el contraste puede generar más incomodidad que alivio.

Introduce una actividad de intensidad media antes del descanso: ordenar algo pequeño, hacer una llamada corta o salir a dar una vuelta. Esto permite que la activación disminuya gradualmente y que el descanso llegue de forma más natural cuando realmente lo necesites.

Cerrar los pendientes mínimos antes de parar

El cerebro no abandona fácilmente las tareas abiertas. Por el contrario, tiende a recordarlas con más insistencia cuanto más intentas ignorarlas. Si sabes que tienes algo importante sin resolver, esa tarea compite con tu intento de descanso y suele ganar.

Una solución práctica es anotar los pendientes antes de desconectar. No para resolverlos ahora, sino para sacarlos de la cabeza y dejar que el cerebro los suelte. Una lista escrita actúa como señal de que eso tiene un lugar y no necesita estar en circulación mental durante el descanso. No elimina la preocupación, pero reduce la urgencia con la que aparece.

El descanso no es un premio

El stresslaxing se alimenta de la idea de que el descanso hay que ganárselo, que puedes relajarte cuando has hecho suficiente. Bajo esa lógica, llega con culpa porque siempre hay algo más que podrías haber hecho.

El descanso es una necesidad fisiológica y cognitiva, no una recompensa opcional. Tu cerebro necesita pausas para funcionar bien, igual que necesita sueño. Juzgarte no te hace más productivo; te deja más agotado para cuando realmente tienes que rendir. No existe el descanso perfecto, y esperar a conseguirlo es otra forma de no descansar nunca.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.