Logo image

Viktor Frankl, neurólogo, "Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir"

3 minutos
No puedes controlar lo que te pasa, pero sí puedes hacer una pausa para elegir cómo responder. Te enseñamos a usar esta idea de Viktor Frankl para mantener la calma.
Viktor Frankl, neurólogo, "Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir"
Publicado: 13 enero, 2026 08:00

Casi todos funcionamos muchas veces en piloto automático. Un conductor se cruza y tocamos el claxon con rabia, o recibimos un correo crítico y respondemos a la defensiva. Vivimos en un ciclo de acción-reacción que nos deja a merced de las circunstancias.

Sin embargo, Viktor Frankl, psiquiatra superviviente del Holocausto y fundador de la Logoterapia, nos legó una idea liberadora. Según él, “Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir”.

Esto significa que, incluso cuando no podemos controlar lo que sucede, siempre conservamos la libertad de elegir cómo responder. Puede parecer complejo, pero esta habilidad mental se puede entrenar. Te enseñamos cómo lograrlo de la siguiente manera.

4 formas de crear un espacio de elección

La próxima vez que te enfrentes a un estímulo desafiante que te alienta a responder de forma instintiva, prueba a aplicar estos cuatro principios antes de actuar.

1. Haz una pausa

Ante un comentario que te irrita o un momento de frustración, tu primera acción debería ser no hacer nada. No respondas ni reacciones. Simplemente, haz una pausa y toma una respiración profunda y lenta.

2. Realiza una pregunta

Dentro de esa pausa, activa tu mente racional haciendo una pregunta orientada a tus valores. Una simple pregunta puede cambiar el foco, de la reactividad a la intencionalidad. En lugar de pensar en “¿por qué me pasa esto a mí?”, pregúntate algo como “¿qué respuesta me acerca a la persona que quiero ser?” o “¿cuál es mi objetivo real en esta situación?”.

3. Explora las posibles respuestas

La reacción impulsiva te hace creer que solo hay una opción. Sin embargo, si realizas la pausa, verás que siempre tienes diferentes opciones. Considera al menos dos alternativas a tu primer impulso.

Por ejemplo, si un colega critica tu trabajo, es probable que tu primer impulso sea defenderte o contraatacar. Pero, si te tomas un momento para analizar la situación, puedes optar por responder: “Gracias por el comentario. Necesito tiempo para pensarlo” o “¿Puedes darme un ejemplo concreto para entenderlo mejor?”.

4. Añade un obstáculo si el impulso es muy fuerte

A veces, la reacción automática es muy poderosa. En esos casos, haz que sea más difícil de llevar a cabo. Si tu impulso es gritar, baja la voz a un susurro. Y, si tu impulso es enviar un mensaje airado, apaga el celular y déjalo en otra habitación durante diez minutos.

Entrenar esta habilidad no significa que nunca más vayas a sentir enfado o a responder con frustración. Esas emociones son humanas y todos las sentimos alguna vez. Más que alcanzar una calma perfecta, el objetivo es dejar de permitir que esos sentimientos dicten tu comportamiento de forma ciega.

Habrá veces en que reaccionarás impulsivamente, y es normal que así sea. La práctica consiste en intentarlo de nuevo la próxima vez. Se trata de mejorar tus decisiones en momentos cotidianos, y no de convertirte en un ser imperturbable. Como nos enseñó Frankl, en ese pequeño espacio entre lo que te pasa y lo que haces con ello, se encuentra tu poder de elección y de crecimiento.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.