Caries dental en niños: ¿cómo prevenirla?

Evitar la caries dental en niños es posible con la práctica de hábitos simples y saludables. Sigue leyendo que aquí te contamos cómo prevenir esta enfermedad en los más pequeños.
Caries dental en niños: ¿cómo prevenirla?
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 13 agosto, 2021.

Última actualización: 13 agosto, 2021

La caries dental en los niños es uno de los padecimientos más frecuentes de la infancia. De hecho, es una de las enfermedades más prevalentes a nivel mundial y una problemática de salud pública.

Tener una boca sana durante la niñez es fundamental para que pueda ejercer sus funciones sin ninguna dificultad. De esta manera, el niño podrá masticar, comer, hablar y sonreír sin problemas.

En este artículo detallamos de qué se trata esta enfermedad tan común y cómo se manifiesta. También te contamos algunos consejos para cuidar a los más pequeños y evitar la caries dental en niños.

¿Qué es la caries dental en niños?

La caries dental en niños es una patología oral en la que se produce un daño en los tejidos duros de los elementos dentarios. Las piezas dentarias afectadas pueden ser tanto de leche como de la dentición permanente.

Los ácidos que producen las bacterias de la boca al fermentar los hidratos de carbono de la dieta generan la desmineralización de los tejidos dentarios. Cuando esta pérdida de minerales es excesiva, aparecen las lesiones que conocemos como caries.

En el medio bucal existen factores protectores como la saliva y el flúor que compensan la pérdida de minerales de los dientes. Solo habrá caries cuando estas condiciones preventivas no puedan mantener el equilibrio entre la desmineralización y la remineralización, y predomine la primera.

La caries es una patología multifactorial. Para que suceda deben coincidir varias situaciones en la boca:

  • Bacterias: las bacterias de la cavidad bucal se adhieren a las superficies de los dientes formando una película. Si la misma no se elimina a través de una adecuada higiene oral, los microorganismos proliferan y la placa bacteriana aumenta.
  • Dieta: una alimentación rica en hidratos de carbono y azúcares refinados favorece el metabolismo bacteriano. Este proceso da como resultado la producción del ácido responsable de la desmineralización dentaria.
  • Huésped: la forma y anatomía de las piezas dentarias puede favorecer que en ciertos sectores queden retenidas más fácilmente bacterias y restos de alimentos. Los surcos y las fisuras de las muelas, por ejemplo, tienden a acumular más placa bacteriana.
  • Tiempo: todos los factores deben coexistir en el mismo momento y durante un tiempo para que suceda la pérdida mineral.
Niño con caries.
La caries es un proceso patológico multifactorial que no se puede atribuir a una sola circunstancia.

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Síntomas de las caries

Al principio de la enfermedad, los ácidos atacan el esmalte, que es la capa más superficial de los dientes, encargada de cubrir y proteger el exterior de la corona dental. Si la lesión avanza, se afectará la dentina, que es el tejido que se encuentra por debajo. En caso que el proceso continúe, puede alcanzar la pulpa dental, ocasionado sensibilidad, dolor e incluso infecciones.

Según el momento de la enfermedad y los tejidos afectados serán los síntomas. Estas son las manifestaciones más frecuentes:

  • Manchas: se ven de color blanco seco mate al principio de la enfermedad. Luego adquieren una tonalidad marrón o negra cuando la enfermedad ha avanzado y destruido el tejido dentario.
  • Huecos: la perdida de minerales ocasiona roturas y huecos en los dientes y muelas.
  • Sensibilidad dentaria: los elementos dentarios cariados pueden presentar molestias al contacto con alimentos fríos, calientes, dulces y ácidos.
  • Dolor: cuando los procesos están avanzados generan inflamación pulpar o infecciones que provocan dolor de la pieza dentaria y zonas vecinas.
  • Infección: como mencionamos, las bacterias de la boca pueden llegar a la pulpa dental e infectarla. Esto genera dolor, hinchazón de la zona, flemones o abscesos. Y el riesgo es que puedan diseminarse y comprometer otras estructuras del cuerpo.

Esta dolencia dificulta las funciones normales de la boca, como masticar, comer y hablar. Asimismo, el niño puede ser objeto de burlas, sufrir problemas de autoestima y tener dificultades para sociabilizar por el aspecto que posee.

Cuando la caries dental en niños afecta piezas de leche y estas se destruyen o se pierden, ya no cumplen su función de guardar el lugar a las definitivas. Es así que se pueden ocasionar problemas de maloclusión cuando salen los elementos permanentes.

Existe una variante de avance rápido llamada caries del biberón o de la primera infancia. Afecta los elementos dentarios temporarios a edades tempranas. Está asociada al consumo de leche y sustancias azucaradas en mamadera y una mala higiene dental.

Cómo prevenir la caries dental en los niños

Las lesiones de caries dental en los niños destruyen la estructura dental y evolucionan de manera rápida. Como mencionamos antes, esto puede provocar dolor, afectar la estética y autoestima del pequeño e interferir con las funciones normales, como comer y hablar.

Asimismo, la necesidad de tratar la enfermedad con un profesional requiere tiempo. Muchas veces el niño y su familia pierden horas de escuela y de trabajo para acudir al dentista y así resolver una patología que se podría haber evitado.

A continuación detallamos las medidas que se deben tener en cuenta para prevenir la aparición de caries dentales en los niños.

Higienizar la boca

La boca del niño debe higienizarse desde que nace, aún cuando no haya piezas dentales visibles. La limpieza en esa etapa ha de realizarse utilizando una gasa limpia y húmeda alrededor del dedo. Con la misma se limpian y frotan las encías del bebé para eliminar restos de leche y bacterias.

Cuando erupcionan los dientes es momento de comenzar a limpiarlos con un cepillo dental del tamaño adecuado. El uso de pasta dental con flúor en las cantidades apropiadas para cada edad también es fundamental para evitar las caries.

El cepillado dental debe realizarse al menos dos veces al día y alcanzar todas las superficies de todos los dientes. Además, se deben limpiar encías y lengua.

A medida que el niño crece, la higiene se debe complementar con el uso del hilo dental. Este filamento se debe pasar entre los dientes para eliminar la placa bacteriana que se acumula en estas zonas, donde el cepillo no llega.

Son los adultos los responsables de hacer la limpieza dental de los niños pequeños. Es a partir de los 6 años cuando los infantes empiezan a poseer las habilidades motoras para realizar el cepillado por sí mismos. De todos modos, los padres deben seguir supervisando que la técnica sea correcta y se llegue a todos los dientes, dosificando la pasta dental.

Ofrecer una dieta saludable

La dieta del niño debe contener alimentos naturales, variados y nutritivos. Los pequeños deben incorporar los sustratos suficientes que garanticen un adecuado crecimiento y desarrollo. Prestar atención al aporte de calcio, fósforo y flúor es fundamental para una correcta formación de las piezas dentarias.

Se debe evitar, o al menos reducir, el consumo de alimentos con alto contenido de azúcares. Es importante limitar los dulces, los jugos, los refrescos y la bollería.

La mejor bebida para los niños es el agua. Hasta los 6 meses del bebé se recomienda alimentarlo solo con leche materna. Si eso no es posible, con la fórmula que indique el pediatra.

Mala alimentación genera caries en niños.
Los alimentos azucarados, la comida rápida y los refrescos favorecen la aparición de caries en niños.

Utilizar flúor

El flúor es un mineral que fortalece los tejidos dentarios y los hace más resistentes frente a la acción de los ácidos. El uso de pasta dental que contenga este elemento en concentraciones de no menos de 1000 partes por millón (ppm) ayuda a prevenir la caries dental en los niños.

La cantidad de pasta de dientes que se coloca en el cepillo dental cambia según la edad. Al principio no hay que colocar más que una mancha menor al tamaño de un grano de arroz. Cuando los niños aprenden a escupir, lo que ocurre alrededor de los 3 años, la dosis es del tamaño de un guisante.

El flúor también se incorpora con la dieta y a través del agua de bebida. En este caso, fortalece las piezas dentarias que se están formando en el interior de los huesos, antes de que erupcionen. No se deben usar suplementos fluorados a menos que el odontólogo lo indique, para evitar el riesgo de fluorosis dental.

El odontólogo puede indicar el uso de enjuagues bucales con flúor o pastas con mayor concentración del mineral. También puede existir la necesidad de realizar topicaciones o aplicaciones del elemento de manera terapéutica en el consultorio odontológico.

Siempre será el dentista quien indique la manera de usar este mineral en función al riesgo de caries y las necesidades particulares de cada paciente.



Evitar prácticas y hábitos nocivos

Muchas veces por desconocimiento, por creencias populares o con el fin de calmar a los pequeños, los adultos caen en prácticas perjudiciales para los más chicos. A continuación mencionamos algunos hábitos que predisponen a la aparición de caries y se deben evitar siempre:

  • Uso incorrecto del biberón: la mamadera debe usarse solo con leche materna, de fórmula o agua, sin agregar azúcar. No es recomendable ofrecer jugos o bebidas azucaradas en el biberón. El pequeño no debe permanecer con la tetina en la boca cuando no está bebiendo. Se recomienda ofrecer los líquidos en tazas antes del primer cumpleaños del pequeño y retirar el biberón antes de los dos años.
  • Dormir al bebé con bebidas azucaradas: se debe intentar dormir al pequeño sin el biberón o sin el seno materno en la boca. En el caso de que no pueda conciliar el sueño, hay que higienizar la cavidad bucal después de la toma nocturna. Llenar la mamadera con agua en vez de leches o bebidas con azúcar también es buena idea.
  • Uso inadecuado del chupete: se debe evitar mojar el chupete en jugos, sustancias dulces, jarabes o miel. Además, su uso no debe prolongarse más allá de los dos años de edad.
  • Favorecer el contagio: se debe evitar probar o soplar la comida de los niños, chupar sus chupetes o biberones para limpiarlos, darles besos en la boca o compartir los cepillos dentales. Dejar saliva de un adulto, que puede tener bacterias, en un utensilio que llega a la boca del niño, favorece el contagio de los microorganismos responsables de las caries.

Llevar al niño al dentista de manera frecuente

Se aconseja realizar la primera consulta al odontopediatra antes del primer año de vida del bebé. Luego se debe continuar visitando al profesional cada 6 meses o con la frecuencia que el dentista indique.

En las consultas odontológicas el profesional revisa el estado general de la boca, el desarrollo y crecimiento de los huesos maxilares y la erupción dentaria. Además, si aparece algún problema lo podrá detectar de manera temprana para solucionarlo de inmediato. Cuanto antes se resuelvan las situaciones, más cómodos, fáciles y económicos son los tratamientos.

El dentista asesora a los padres sobre los cuidados necesarios para mantener la boca saludable. Cuando erupcionan las piezas dentarias definitivas puede que el odontólogo sugiera colocar selladores sobre las nuevas muelas para prevenir la caries dental en los niños.

Esta intervención consiste en colocar una resina fluida que se endurece, ocupando los defectos anatómicos y surcos profundos de los molares. De esta manera, se evita el acúmulo de bacterias en zonas de difícil acceso y se facilita la limpieza de las nuevas piezas dentarias.

Adultos a cargo

Existen muchas alternativas terapéuticas para tratar las caries dentales en los niños. De todos modos, su aparición se puede prevenir y de esta manera se evitan incomodidades en los más pequeños.

Los adultos son los responsables de ocuparse de la salud de las piezas dentarias de los infantes de manera adecuada. Poniendo en prácticas las medidas simples que aquí compartimos, los más chicos de la casa podrán estar orgullosos de su pequeña sonrisa.

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