¿Cómo disfrutar de una Navidad inclusiva?

Los movimientos por la inclusión de todos cobran cada vez más fuerza. Y la Navidad es una época ideal para poner en práctica los valores inclusivos: tolerancia, respeto, aceptación, integración, participación.
¿Cómo disfrutar de una Navidad inclusiva?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 13 diciembre, 2022

Disfrutar una Navidad inclusiva significa que todos, sin distinción, podamos celebrar y participar de las actividades que se organizan en estas fiestas, en la medida de nuestras capacidades e intereses, ya sea en la preparación de la cena o en la decoración de la casa.

Con motivo de celebrarse cada 3 de diciembre el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, es oportuno recordar que ninguna condición debe dar pie a ser excluidos; y menos aún cuando se trata de una de las más hermosas y emotivas festividades: la Navidad, tiempo para compartir.

En el mes de diciembre, tiene lugar una de las celebraciones más importantes y más esperadas del año. Aunque su origen es religioso, en el marco de la tradición cristiana, la Navidad se celebra por igual en casi todo el mundo.

Dicha festividad incluye una diversidad de actividades, que abarcan desde la decoración de la casa, las calles y los establecimientos comerciales, y escuchar música hasta la preparación de comidas y postres especiales, el intercambio de regalos y mucho más.

¿Cómo disfrutar de una Navidad inclusiva?
Todas las personas pueden participar en la preparación de la Navidad desde su propio lugar.

Si bien muchos podemos disfrutar de casi todo lo que ocurre en las fiestas de Navidad, cuando hacemos reuniones con familiares y amigos, podría no suceder así con algunas personas.

Nos referimos de manera particular a quienes presentan algunas condiciones, tales como:

Se pueden suscitar algunas situaciones excluyentes cuando estas personas van de visita a otro lugar. Las mismas pueden relacionarse con las particularidades en la alimentación, el desplazamiento, la comunicación y la interacción, entre otros aspectos.

En consecuencia, no es de extrañar que, en las reuniones, se manifiesten a veces conductas inapropiadas. Por ejemplo, en los niños con (TEA); esto sucede debido a las incomodidades que pueden sentir, por asuntos como el volumen la música o los cambios en sus rutinas, tal como se señala en algunos estudios.

Tomando en cuenta lo anterior, es menester realizar algunos ajustes o adaptaciones, de manera que todos puedan disfrutar de una Navidad inclusiva. Para ello, se deben tomar en cuenta tanto las necesidades de la persona con alguna condición como las de todas las demás que participan de la reunión.



¿Cómo disfrutar de una Navidad inclusiva?

Como hemos mencionado, hay situaciones que pueden impedir que las fiestas sean del todo gratas para algunas personas. De esta manera, disfrutar de una Navidad inclusiva significa atender a los aspectos que veremos a continuación.

La comida

Los manjares suelen ser, si no el centro de la celebración, por lo menos uno de los componentes fundamentales. El momento de la cena de Navidad es esperado con mucha emoción.

Pavos, jamones, diversas carnes, potajes, ensaladas, gran variedad de tortas y ponches… Cada cultura y país tiene sus tradiciones culinarias para estas fechas. No obstante, algunos de estos manjares no son apropiados para todos.

Hay que indagar si alguna persona que va a asistir a la reunión sufre alergias o intolerancias; y si un niño tiene que seguir alguna dieta especial, lo más recomendable es que se prepare una comida especial o que sus familiares lleven la comida y expliquen la situación a los anfitriones.

Por otra parte, se pueden tener dos o tres menús en la cena de Navidad para escoger y combinar:

  • Sin gluten, para las personas celíacas; en lugar de los panes o pasteles con trigo, deben hacerse con otro tipo de harinas.
  • Quienes sufren de colesterol alto deben tener alternativas con carnes magras y ensaladas (pero sin añadir mayonesa).
  • Esto también aplica para las personas con síndrome de Down, quienes tienden a acumular grasa corporal, lo que constituye un factor de riesgo en relación con la aparición de problemas metabólicos.
  • Para las personas diabéticas, los postres tienen que hacerse con sustitutos del azúcar.

Un consejo: para aliviar costos, distintos miembros de la familia pueden aportar una parte de dicho menú.



Accesibilidad

Si vamos a recibir a personas con características heterogéneas, en cuanto a movilidad o desplazamiento, debemos hacer algunas adecuaciones con miras a garantizar la accesibilidad universal.

Por ejemplo, habría que despejar un poco el espacio de la sala para que pueda circular una persona en silla de ruedas. De igual modo, si hay escalones en el acceso de la casa, se puede instalar provisionalmente una rampa en la entrada.

En caso de contar con suficientes recursos, se puede considerar la posibilidad de rentar un lugar, donde haya mayor espacio para un desplazamiento adecuado de todos los asistentes.

Esta también sería una buena opción en el caso de que haya niños con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), quienes podrán correr libremente ese día.

La decoración

Tanto si tenemos un hijo con TEA como si invitamos a una familia en la que hay un niño con este trastorno, debemos atender a  algunas situaciones relacionadas con la decoración del espacio donde tendrá lugar la reunión.

En primer lugar, para los niños con TEA que vivan en esa casa, puede ser una situación difícil de manejar la aceptación de los cambios, ya que no les agrada cuando varía la rutina.

Esto se puede solventar o minimizar tomando en cuenta algunas recomendaciones:

  • Anticiparle con tiempo acerca de las remodelaciones.
  • Se debe hacer la menor cantidad de cambios posibles.
  • Se puede invitar al niño a participar en el proceso de decoración, explicándole en todo momento por qué se hace.
  • Tomar en cuenta su opinión si expresa que algo no le agrada.

Asimismo, en caso de ir con nuestro hijo a casa de otra familia, o que esta nos visite, es conveniente saber las situaciones, para hacer que el ambiente sea agradable. Incluso, es posible hacer una visita previa a la reunión de Navidad, para que haya menos sorpresas.

Estímulos sensoriales

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Recuerda tomar en consideración a cada invitado para que todos disfruten de la Navidad por igual.

En esta época, las lucecitas del árbol de Navidad, el volumen de la música, los juegos pirotécnicos e, incluso, ciertos aromas, podrían dar lugar a una sobreestimulación, alterando a los niños con trastornos del neurodesarrollo, particularmente con TEA.

Por consiguiente, hay que moderar lo que sea necesario; por ejemplo, las luces o los sonidos. En cuanto a los aromas, se puede ir adaptando al niño, de forma gradual, para que los conozca y los tolere. Esto puede hacerse, por ejemplo, al invitarlo a participar en el proceso de preparación de algunos alimentos.

En caso de que no sea posible controlar todas estas situaciones, se puede buscar la manera de tener un espacio neutro, donde el niño pueda estar en calma, pero solo cuando se necesite, ya que la idea es que se integre y no que se aísle.

Participación en las actividades

Para disfrutar de una Navidad inclusiva, lo ideal es que todos participen por igual de las diferentes actividades que se realizan. En este orden de ideas, podemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Algunos preparan la comida, otros pueden colocar los platos en la mesa.
  • Los niños pueden hacer las tarjetas de invitación; no tienen que ser perfectas, pero sí estar hechas con cariño.
  • Todos pueden participar de la decoración; una persona en silla de ruedas puede acarrear objetos y ayudar en lo que sea menester.
  • También, puede haber un encargado de la música.

Lo importante es que cada uno aporte desde lo que es y desde lo que sabe y puede hacer. Con esto no solo podremos disfrutar de una Navidad inclusiva, sino que la celebración ayudará a fomentar la autoestima en todos, haciéndolos sentir valiosos y apreciados.

Interacción e integración

La Navidad es un momento para compartir, todos juntos. Los adultos se entretienen con la conversación, pero los niños tienen que hacer otras cosas. Por tanto, hay que buscar los mecanismos y herramientas para que disfruten de las fiestas.

En este sentido, una manera de aumentar las posibilidades de integración social es a través de la organización de juegos cooperativos. En estos, se tienen que ejercer diferentes roles y es necesario interactuar para definir objetivos y acciones comunes, favoreciendo de esta manera las relaciones interpersonales.

De igual modo, se puede disponer de juegos de mesa para los más pequeños o para todos. Damas, ajedrez, dominó, juegos de memoria, jenga, monopolio, además de ser entretenidos, ayudan en el desarrollo de la comunicación y en el aspecto cognitivo, mejorando la capacidad de análisis.

Los regalos

Y así como los adultos esperamos la cena, los niños esperan con ansias los regalos. Pero se debe procurar que estos sean adecuados a su edad, su necesidad y condición, para que al recibirlos y abrirlos puedan disfrutar de una Navidad realmente inclusiva.

Hay variedad de juguetes educativos que resultan beneficiosos para todos. Por ejemplo, los que sirven para la estimulación sensorial, los de armar y desarmar. Lo ideal es que sean fáciles de manipular y entender y que se pueda adaptar el nivel de dificultad, según las habilidades del niño, pero que a su vez les exijan pensar.

En un mundo donde todos somos diferentes, tenemos que aprender a aceptar y tolerar dichas diferencias. Y la mejor manera es interactuar a menudo para conocernos, de modo que toda la diversidad de maneras de ser y actuar no nos parezcan algo extraño.

En el contexto educativo, el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) nos ha enseñado que hay estrategias que se pueden planificar para todos por igual y no solo propician la participación, sino que pueden potenciar el aprendizaje.

Del mismo modo, disfrutar de una Navidad inclusiva sí es posible, si organizamos todo, desde la comida hasta los obsequios, de modo que los miembros del grupo familiar que asisten a la cena se sienten valorados y tomados en cuenta.

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