Consejos para afrontar la vejez

08 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales
La vejez no tiene por qué ser una etapa negativa de la vida. Se trata de resignificarla y encontrar actividades alternativas que nos mantengan activos y saludables.

Vivir más, pero también mejor. La esperanza de vida no es la misma que hace un tiempo atrás, pero más que interesarnos en cuánto, debe importarnos el cómo. Es por esto que el envejecimiento activo es una propuesta renovada para afrontar la vejez, que pone el foco en la importancia de considerar las necesidades, deseos y capacidades de las personas mayores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2015 y 2050 el porcentaje de los habitantes del mundo mayores de 60 años pasará del 12 % al 22 %. Aunque con posibles variaciones, las proyecciones para el año 2020 contemplaban que el número de personas de 60 años o más iba a ser superior al de niños menores de 5.

La vejez no tiene por qué ser sinónimo de enfermedad, sino todo lo contrario. Es otra etapa del ciclo vital que invita a pensar en nuevos proyectos y variadas formas de disfrute.

Características de la vejez

En principio, es importante mencionar que el envejecimiento es una experiencia singular de cada persona, en la que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. Sin embargo, como criterio general, se acepta que pueden darse los siguientes cambios.

A nivel corporal

Los cambios corporales son un correlato que acompañan al envejecimiento. Aunque hoy en día la imagen típica del adulto mayor ya no es la misma, por los avances en la ciencia, las cirugías estéticas y el estilo de vida, pueden pensarse en características como la piel con arrugas, la disminución de capacidades sensoriales (vista y oído), modificaciones en el metabolismo, pérdida de masa ósea.

Arrugas como cambios de la vejez.
Los cambios físicos persistentes en la vejez son, por ejemplo, las arrugas, propias de la degeneración del colágeno.

Cambios sociales

Estos cambios se hacen más evidentes en los roles. Por ejemplo, en la transición entre tener un trabajo y luego ser jubilado.

Asimismo, durante mucho tiempo se sostuvo que las personas mayores tendían a aislarse. Esto no necesariamente tiene por qué ser así, ya que hay ancianos que buscan aprovechar su tiempo libre e incorporarse a actividades.

A veces puede pasar que ese aislamiento sea más por causas externas (fallecimiento de la pareja y de otros vínculos cercanos) que de voluntad propia. Cada vejez es única. Habrá que estar atentos a los estados de ánimo y a los nuevo desafíos que implican estos cambios sociales.

Funciones cognitivas e intelectuales

Pueden presentarse dificultades para recordar, en el lenguaje y en la expresión. Por ejemplo, perder el hilo de una conversación, tener dificultad para recordar algún nombre, confundir personas. Es decir, cierto deterioro cognitivo.

No obstante, ello no implica que las personas mayores no puedan aprender cosas nuevas u ocuparse de sus propios asuntos. Estos cambios nos invitan a pensar que se trata de situaciones dinámicas y no únicas.

Lo importante es prestar atención si aparecen y hacer algo con ellos. Con insistencia, la vejez no tiene por qué ser sinónimo de pérdida, sino de adaptación.

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Consejos para afrontar la vejez

Como en cualquier otra etapa vital, para la vejez también hay que prepararse. ¿Acaso cuando decidimos dejar la casa de nuestros padres o formar una familia no pensamos en un lugar, en un tiempo adecuado, en los recursos necesarios?

Algunos consejos como los siguientes pueden ayudarnos a pensar cómo nos imaginamos esta etapa de la vida y tomar decisiones para elegir cómo queremos vivirla.

1. Trabajar la aceptación

Para afrontar la vejez debemos reconciliarnos con el cambio y las transformaciones que van sucediendo. Aprender a mirar con otros lentes la nueva realidad y no desde la pérdida, el impedimento o la nostalgia por el pasado.

Intentar seguir el mismo ritmo o no reconocer algunas limitaciones que puede presentar el cuerpo lleva a una mayor frustración.

2. Mantener una vida equilibrada

A esta altura del partido, escuchamos mucho decir “de algo hay que morirse y prefiero que sea disfrutando”. Lo cierto es que el disfrute no tiene por qué estar asociado al exceso.

Para un envejecimiento positivo, lo ideal es poder alimentarse de una manera saludable, descansar lo suficiente y realizar actividad física moderada, según lo que permita el cuerpo.

3. Todos somos sujetos de cuidado

En su proceso de envejecimiento, muchas personas empiezan a sentirse frustradas cuando su independencia o autonomía se ve afectada. Por ejemplo, al no ver bien ya no pueden conducir el coche y necesitan que alguien los lleve o traiga. Muchos adultos mayores se sienten inútiles o una carga para sus familias.

En esos momentos, para afrontar la vejez es bueno recordar que todas las personas necesitamos de cuidados. Por lo tanto, en algunos momentos los damos y en otros momentos los recibimos.

4. Mantener la mente activa

Se puede optar por propuestas en distintos formatos: podcast, sudokus, documentales. Lo importante es continuar con cierto esfuerzo cognitivo.

Asimismo, durante la vejez también se puede continuar aprendiendo. Puede ser el momento de apuntarse a algún curso para el que antes no se tenía tiempo o incluso el desarrollo de habilidades tecnológicas.

5. Se pueden realizar otras actividades

Para un envejecimiento positivo no se trata de dejar de hacer actividades, sino de reemplazarlas por otras o de disminuir su intensidad. Por ejemplo, quizás ya no resulta agradable cuidar toda una tarde a los nietos por el cansancio, pero en cambio sí hay capacidad de buscarlos del colegio y acercarlos hasta la casa.

La clave está en calibrar qué se puede hacer y ofrecer alternativas y nuevos desafíos.

6. Respetar las decisiones

Los familiares deben reconocer que  los adultos mayores no dejan de ser personas con derechos y capaces de tomar decisiones. Por ejemplo, muchas veces interpretamos que están deprimidos porque se niegan a salir a dar un paseo a un centro comercial, cuando quizás sienten cansancio.

A veces no quieren tener el último modelo de celular, lleno de aplicaciones y más difícil de manejar, sino algo más discreto y que les sirva a sus propios intereses.

Podemos ofrecerles nuestra ayuda, pero no imponerla. Es importante que aprendamos a entender y a empatizar cuando nos hacen determinados pedidos y a respetar sus decisiones.

Estiramientos para afrontar la vejez.
Cada vejez se afronta desde diferentes ángulos. Hay adultos mayores que continúan trabajando, a menor ritmo, pero por gusto.

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Afrontar la vejez no es luchar contra ella, sino vivirla

Por último, como parte de las estrategias exitosas para afrontar la vejez, es importante aclarar que la participación y el cambio social también son necesarios. Nos encontramos en un momento en el que se tienen ideas de desvalorización de la ancianidad (inutilidad, pérdida de capacidad) y de infantilización de la misma.

Lo cierto es que, tanto la vejez como otras etapas de la vida, tienen algo para enseñar. Para lograr un envejecimiento positivo, como sociedad también debemos acompañar.

Para ello es necesario acabar con los estereotipos negativos asociados a la vejez y posicionarnos en aquellos aspectos positivos: estas personas nos cuidaron en algún momento, tienen experiencias y puntos de vista que nos enseñan muchas cosas. Es importante trabajar por construir imágenes y discursos más reales a lo que es la vejez hoy en día.

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