Contacto cero: el bálsamo de la dependencia emocional

Aunque nos pueda costar y podamos experimentar recaídas, el contacto cero con la persona objeto de nuestra dependencia será beneficioso para conseguir superarla y empezar a ponernos en primer lugar.
Contacto cero: el bálsamo de la dependencia emocional
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 08 abril, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 19 octubre, 2017

Última actualización: 08 abril, 2021

La dependencia emocional provoca que nos atemos a una pareja por miedo a estar solos o a no encontrar a nadie más. Por eso, poner en marcha el contacto cero en estas circunstancias es más que recomendable.

En ocasiones, este tipo de dependencia emocional hace que escojamos parejas que pueden hacernos daño. Por esto mismo, pueden darse casos de maltrato psicológico o físico, manipulaciones, mentiras, infidelidades… Sin embargo, eso puede no ser así.

Lo que sí tiene que quedar claro es que toda relación que se base en una dependencia emocional hacia el otro es tóxica. En cambio, en una relación sana, lo normal es que las dos personas se quieran y compartan, pero también que cada quien tenga su espacio personal.

La dependencia emocional o “no puedo vivir sin ti”

La dependencia emocional es peligrosa.
La dependencia emocional puede comprometer mucho la calidad de las relaciones.

El miedo a estar solos puede hacer que creamos que no podemos vivir sin la otra persona. Sin embargo, en realidad, no es así. Si la otra persona nos deja, se va y nos abandona, no hay posibilidad alguna de volver con ella. ¿Qué hacemos entonces? Entramos en una relación nueva de manera inmediata, lo que se conoce como “relaciones liana“.

Las personas que tienen miedo a estar solas y que dependen de otras lo hacen porque creen que solo así pueden ser felices. Su autoestima es tan baja que su vida y su personalidad son la de la persona a la que se aten. Por eso, cuando se da una ruptura se sienten vacías. No se han cuidado a sí mismas, no saben ni lo que les gusta ni cuáles son sus sueños. Están perdidas.

El motivo de que se aten tanto a alguien no es que consideren que “es para toda la vida” o que sin esa persona “no pueden vivir”. ¡Es que no pueden vivir sin ninguna! Por eso, es normal que vayan acumulando unas relaciones tras otras. Todas ellas fracasan, pero no saben por qué (o no quieren saberlo).

El motivo es que eligen a su pareja basadas en una necesidad, no porque sientan amor de verdad.

La importancia del contacto cero en un dependiente emocional

Cuando un psicólogo le recomienda a una persona poner en práctica el contacto cero con la persona de la que depende, esto parece un imposible en primera instancia.

Pensar en bloquearle en el WhatsApp u otras redes sociales, no atender a sus llamadas o decirle “no” si se pone en contacto con ella para quedar parece algo que nunca podrá hacer realidad. En ocasiones, se siente muy culpable, pues cae en su propia trampa, y después se siente mal.

El tipo de relación dependiente que mantiene no la hace feliz y lo sabe. De hecho, una persona con dependencia tiene momentos de lucidez en los que dice “tengo que irme”, “estaría mejor sola que con esta persona”, “no me hace sentir bien”.

Sin embargo, esta fuerza que puede invadirla en determinados momentos y que le está señalando claramente el camino se viene abajo en otras circunstancias para conducirla por el camino equivocado.

“Contacto cero es sinónimo de esperanza. Es ser lo bastante fuertes como para dejar una etapa atrás liberándonos de todo trato para iniciar así un cambio con mayor aplomo y solvencia”

-Valeria Sabater, psicóloga y autora-

La dependencia emocional puede superarse.
Este es el primer paso para un eventual proceso de sanación.

Paciencia, fuerza de voluntad y tiempo

Salir del foso del miedo y la dependencia emocional -incluso poniendo en práctica el contacto cero- no es algo que suceda de un día para otro. Toma tiempo, determinación y, por supuesto, un esfuerzo continuo.

Al igual que ocurre con cualquier otra adicción, se necesita tiempo y paciencia. Además, hay que tener claro que es posible que hayan recaídas. Pero en vez de temerles, hay que tomarlas como oportunidades para crecer y fortalecernos.

Todos los dependientes emocionales tropiezan una y otra vez con la misma piedra hasta que logran que esos momentos de lucidez se hagan cada vez más sólidos. Nadie nace aprendido. Llegado el momento, después de luchar contra sus propios demonios, consiguen abrir los ojos del todo y tomar una decisión que, sin duda, les beneficiará.

El contacto cero podrá parecer que se ha echado abajo en cada recaída, pero si intentamos hacerlo mejor de allí en adelante, habremos avanzado, y eso es importante.

Las experiencias nos ayudarán a ser más conscientes y cada vez nos daremos cuenta de que no estaremos realmente bien si continuamos mirando atrás y quedándonos en esa falsa zona de confort

Poco a poco podemos salir del foso de la dependencia emocional. Podemos sacudirnos de encima las falsas creencias que nos dicen que sin pareja somos unos “infelices” o “fracasados” y empezar un nuevo camino de vida. Uno que sí nos beneficie y nos ayude a crecer y vivir en armonía.

Una vez que pongamos un pie fuera de las relaciones liana, podremos empezar a amarnos, querernos y respetarnos como merecemos y necesitamos. Esto a su vez nos ayudará a establecer relaciones sanas en las que no dependamos ni necesitemos a los demás.

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