Cuando superas el pasado, algo bueno llega a tu vida

Valeria Sabater·
18 Octubre, 2020
En el momento en que tomamos conciencia de que merecemos lo mejor, dejamos espacio para que lo bueno aparezca de nuevo.

El hecho de pasar página se presenta a menudo como un reto arduo si justo acabas de vivir una decepción, una pérdida o, incluso, un fracaso. Te preguntas cuándo tendrá lugar ese momento en que superas el pasado y dejas de leer una y otra vez esos dolorosos párrafos.

Porque sabes que, antes o después, habrá un punto en que tomes conciencia de todo lo que mereces. Mirarás de frente a esas piezas de la historia y, entonces, asumirás lo ocurrido. Comprenderás que dichos acontecimientos forman parte del camino y suponen igualmente un aprendizaje.

Entonces, solo una vez que te liberes de esas cargas, las heridas sanarán. Estarás preparado para empezar a abrazar lo bueno que está por venir. ¿Quieres reflexionar sobre ello? Te invitamos a hacerlo a continuación.

Lo que llega cuando superas el pasado

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El pasado nos edifica como personas. Ahora bien, quizás, al hacer balance, percibes que pesan más las heridas que los hechos enriquecedores. Así, las pérdidas, las desilusiones o los fracasos, ya sea en el plano afectivo o laboral, suelen ser los eventos que más daño provocan.

¿Cómo afrontar esta sensación? ¿Cuándo podrás decir que eres de los que superas el pasado? Te ofrecemos unas claves básicas.

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1. Los rencores y el odio desaparecen cuando superas el pasado

¿Cómo disculpar a quien te hizo daño de forma expresa y voluntaria? ¿Cómo hacerlo si esa persona se comportó de modo egoísta?  Porque en ocasiones te ves en la tesitura de lidiar con quienes, lejos de ofrecerte un amor sincero y altruista, te hieren.

Enfadarse es aceptable. Sentir ira, rabia y hasta frustración será también lógico durante un tiempo. Necesitarás un período de desahogo en el que las lágrimas y el refugio de la soledad te ayudarán a ‘liberar cargas’. No obstante, se tratará solo de un proceso temporal.

  • Aquel que odia es al final prisionero de la persona que le hizo daño una vez. Es como seguir unido a un sufrimiento que te aferra y que, a la par, te enferma.
  • El perdón es una forma de liberación, de dejar atrás lo que te impide avanzar.
  • Este lastre se relaciona tanto con los otros como con uno mismo. Porque hay quien se culpabiliza de manera constante por haberse equivocado.
  • Ahora bien, si admites el error, ya habrás dado el primer paso para mirar hacia el presente, para prepararte a recibir lo bueno que la vida te reserva…

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2. La nostalgia y el sufrimiento dejan paso a nuevas emociones

Tal vez te interese saber que la palabra ‘nostalgia’ tiene su raíz en el griego y supone la combinación de estos dos significados: ‘regreso o volver a casa’ y ‘sufrimiento‘. Sería, pues, una forma de seguir sufriendo al recordar el pasado, al recordar ese hecho del ayer.

  • Permanecer en el manto de la nostalgia frena el olvido de esos acontecimientos. El hecho de recordarlos en repetidas ocasiones te ciega ante la realidad más inmediata.
  • No importa si esa experiencia en concreto fue alegre o triste. La añoranza te hace asimismo ‘prisionero’ de dicho momento.
  • En cambio, si vives tales etapas anteriores con gratitud, podrás aprender y después ‘dejar ir’.
  • Más allá de anclarte a aquello que fuiste, se trata de observar a la persona que eres ahora.

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Cuando, por fin, queda espacio para lo bueno

¿Cómo conseguir que lo bueno aparezca en el camino? Acaso el tren haya pasado o no existan segundas oportunidades. Sin embargo, si es posible cambiar de actitud:

  • Tomar conciencia de todo lo que mereces. Reconocer que la felicidad es también para ti.
  • Analizar el pasado sin dolor, sin odios o resentimientos. Estancarse en esas emociones es solo una cuerda que te ata al malestar.
  • Con esa postura abrirás la puerta a nuevas experiencias, de las cuales una parte importante traerá sensaciones positivas y agradables.
  • Atreverse a vivir otra vez requiere con frecuencia ser valiente e introducir algunas variaciones en la perspectiva que adoptas.

¿Cómo continuarás la travesía? ¿Apostarás por las sorpresas del presente? Delante de ti hay una historia hermosa por construir. Ahí tienes las riendas. ¿Te animas?

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