¿Qué es la demisexualidad?

La demisexualidad es la atracción sexual que está mediada por un vínculo íntimo o emocional. Conoce todo lo que deberías saber sobre ella.
¿Qué es la demisexualidad?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 18 octubre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 18 octubre, 2021

Última actualización: 18 octubre, 2021

El panorama de las identidades de género que existe en la actualidad es muy variado. Aunque esto permite agrupar aquellas percepciones que no se pueden catalogar entre las etiquetas existentes, también da lugar a no pocos malentendidos. Hoy resolveremos uno de ellos al exponerte qué es la demisexualidad.

La demisexualidad es un término que no agrupa a solo una definición. En ocasiones se interpreta como un sinónimo de asexualidad, aunque lo cierto es que se refiere a una idea diferente. A continuación te apuntamos sus características, su relación con las orientaciones sexuales y las identidades de género.

Características de la demisexualidad

El término demisexualidad apareció por primera vez en el año 2006 en los foros de la Asexual Visibility and Education Network (AVEN). Se compone del prefijo latino demi, que se sustrae de dimidium, para hacer referencia a algo que está dividido por la mitad (o que se encuentra en la mitad). En este sentido, la traducción del término es “a medio camino entre sexual y asexual”.

En ocasiones, se utilizan los sinónimos sexualidad gris o asexualidad gris para hacer referencia a la demisexualidad. También se usa solo el término asexual u otros como sapiosexualidad o amor romántico. Sin embargo, quienes se identifican a sí mismos como demisexuales creen que estos términos son incorrectos o pueden ocasionar confusiones.

La demisexualidad es una orientación sexual, no una identidad de género. Se usa para describir a las personas que tienen relaciones sexuales solo con quienes han establecido un vínculo emocional sólido. Para matizar aún más esta idea, podemos decir que los demisexuales solo sienten atracción sexual hacia aquellos con quienes tienen una relación emocional cercana.

Por tanto, quien se identifica como tal no siente ningún tipo de interés hacia aquellos con quien no ha establecido un vínculo emocional. Un extraño en un café o en el metro, por muy atractivo que resulte físicamente, no despertará en él ninguna emoción. Lo mismo se aplica a grandes exponentes de la moda, del cine, la televisión o la música que se les considera atractivos.

Para que un demisexual asimile un interés sexual, un apetito sexual e incluso señales que se asocian con la sexualidad, debe mediar siempre una conexión emocional. Sin ella, la experiencia resulta completamente ajena; hasta el punto que se cataloga como vacía o inexistente.

Demisexualidad representada.
Para la demisexualidad, la atracción física depende del vínculo emocional y no se la puede separar de ello.

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¿En qué se diferencia de otras orientaciones sexuales?

La orientación sexual se define como la capacidad de una persona para sentir atracción erótica o emocional hacia otras personas. Esta se puede dividir en monosexualidad (atracción sexual a solo un género) y polisexualidad (atracción sexual hacia varios géneros).

La heterosexualidad y la homosexualidad, por ejemplo, se clasifican dentro de las primeras; mientras que la bisexualidad o la pansexualidad en las segundas. Salvando algunos matices, todas estas categorías se orientan hacia el género. Es decir, un heterosexual siente atracción sexual hacia personas del género opuesto; un homosexual hacia personas de su mismo género.

La demisexualidad, por su parte, elimina la etiqueta de atracción sexual hacia un género y la sustituye por la atracción sexual hacia un género solo cuando existe un vínculo emocional. El condicionante principal es la conexión en las emociones, no el género en sí mismo. De hecho, un demisexual puede ser heterosexual, homosexual, bisexual, pansexual o de otras identidades.

Aunque es verdad que muchas personas demandan un cierto grado de intimidad o de conexión antes de tener relaciones sexuales, esto no implica que sean demisexuales. Puede existir placer, pensamientos sexuales o atracción sin que exista ese vínculo, solo que por diversos motivos este se prefiere aplazar.

De igual manera, se diferencia de la sapiosexualidad porque esta no implica una conexión emocional con alguien. Un sapiosexual puede sentir atracción sexual hacia una persona inteligente, aun cuando no lo conozca en absoluto (solo conoce sus méritos, por ejemplo). Todo esto permite catalogar a esta orientación en un espectro diferente.

Deseo sexual en una pareja.
No hay que confundir la demisexualidad con otros términos. La conexión emocional es el centro de esta orientación.

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¿Cómo ha evolucionado el concepto de demisexualidad?

Algunos autores afirman que, aunque es verdad que se puede rastrear mucho antes, el germen de la demisexualidad empieza durante el siglo XVIII. Por otro lado, si se hace una revisión de los materiales literarios (cuentos y novelas) se encontrará que muchos de los personajes no sienten algún tipo de atracción sexual solo hasta que se conoce de manera íntima a la contraparte.

Desde su surgimiento en 2006, en torno a la demisexualidad se ha creado una amplia comunidad que le ha dado sentido al término. Su bandera se conforma con los colores negro, gris, blanco y púrpura. Los mismos que los de la asexualidad, solo que bajo una disposición diferente.

Dado que un demisexual puede ser bisexual, homosexual, pansexual, queer u otro tipo de identidades del espectro, estos también pueden formar parte de la comunidad LGBT+. Sin embargo, el entendimiento de la preferencia, en ocasiones pasa desapercibido.

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  • McAlister, J. The Demisexual Citizen. In The Consummate Virgin (pp. 9-27). Palgrave Macmillan, Cham. 2020.