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4 ideas para usar remolacha en tus platos aparte de la ensalada

4 minutos
La remolacha no solo sirve para ensaladas. Aprende 4 ideas para usarla en sopas, hummus, guarniciones asadas y postres con cacao aprovechando su sabor, textura y color.
4 ideas para usar remolacha en tus platos aparte de la ensalada
Escrito por Gabriela Matamoros
Publicado: 12 mayo, 2026 10:00

Durante años, la remolacha ha quedado reducida casi exclusivamente a las ensaladas. Muchas personas la asocian automáticamente con preparaciones frías, rallada y acompañada de otros vegetales, cuando en realidad tiene potencial dentro de la cocina cotidiana. Su sabor ligeramente dulce, su textura firme y ese color intenso permiten usarla en platos calientes, untables e incluso recetas dulces.

Y hay un detalle que cambia por completo el resultado: la forma de cocinarla. Aunque hervida sigue siendo útil, asarla suele potenciar mucho más su sabor, concentrar su dulzor natural y darle una textura más agradable y versátil. De hecho, una vez asada, la remolacha puede transformarse en cremas reconfortantes, dips cremosos, guarniciones llenas de sabor o bizcochos con cacao que sorprenden mucho más de lo que parece.

1. Un clásico reconfortante: el borscht ucraniano

Si hay una receta que demuestra que la remolacha va mucho más allá de las ensaladas, es el tradicional borscht ucraniano. Esta sopa, muy popular en Europa del Este, combina remolacha con ingredientes como col, zanahoria, cebolla, papa y, en algunas versiones, carne o caldo intenso.

El resultado no es dulce, como muchas personas imaginan, sino un plato cálido y ligeramente ácido gracias al toque de vinagre o limón que suele añadirse al final. La remolacha aporta color, cuerpo y un sabor terroso muy particular que termina equilibrándose con el resto de las verduras.

Además, el borscht tiene algo muy práctico: puedes prepararlo en cantidad y el sabor incluso mejora al día siguiente. Servirlo con crema agria, yogur natural o un poco de eneldo fresco ayuda a suavizar y redondear los sabores.

2. Hummus o dip de remolacha: cremoso y diferente

Otra forma muy fácil de incorporar remolacha es convertirla en un dip o hummus. Aquí es donde asarla realmente marca diferencia, porque el sabor se vuelve más suave.

La base suele llevar garbanzos, remolacha asada, tahini o aceite de oliva, limón, ajo y sal. Todo se procesa hasta obtener una mezcla cremosa y vibrante, perfecta para untar en pan, acompañar vegetales o incluso usar dentro de wraps y sándwiches.

Lo interesante es que la remolacha no solo aporta color. También ayuda a que el hummus quede más ligero y ligeramente dulce sin necesidad de añadir otros ingredientes. Si quieres variar, puedes sumar yogur natural, queso feta o nueces para darle otro matiz.

Y si no quieres hacer hummus como tal, también funciona muy bien simplemente triturada con queso crema o ricotta para crear un dip rápido y distinto.

3. Remolacha asada como acompañamiento lleno de sabor

Al cocinarse en el horno, la remolacha pierde parte de esa sensación acuosa que a veces tiene hervida y desarrolla un sabor más intenso y caramelizado.

La forma más sencilla es envolverla en papel aluminio o colocarla directamente en una bandeja con aceite de oliva, sal y pimienta. Dependiendo del tamaño, puede tardar entre 40 minutos y una hora, pero el resultado vale la pena porque luego puedes usarla de muchísimas maneras.

Puedes servirla sola como guarnición, mezclarla con zanahoria o camote asado, añadir hierbas frescas o combinarla con queso de cabra, yogur o frutos secos. También funciona muy bien en bowls calientes, con quinoa, arroz o proteínas como pollo y pescado.

Lo mejor es que asar varias remolachas de una sola vez te deja una base lista para otras preparaciones durante la semana.

4. Bizcochos y magdalenas con cacao: el lado dulce de la remolacha

Sí, la remolacha también puede entrar en los postres. Y aunque suene extraño al principio, tiene bastante sentido: su humedad natural ayuda a que bizcochos y magdalenas queden más suaves, mientras que el cacao logra equilibrar y disimular cualquier sabor demasiado terroso.

En muchas recetas se utiliza remolacha cocida o asada triturada dentro de la mezcla, junto con cacao en polvo, harina, huevos y aceite o mantequilla. El resultado suele recordar a un brownie húmedo o a un pastel de chocolate intenso.

Además del sabor, aporta un color profundo muy atractivo y permite reducir un poco la cantidad de grasa sin que la textura se vuelva seca. Incluso quienes no son fanáticos de la remolacha muchas veces ni notan que está ahí.

La remolacha tiene mucho más potencial del que normalmente se le da. A veces basta cambiar la forma de cocinarla para descubrir que puede convertirse en una sopa reconfortante, un dip cremoso, una guarnición llena de sabor o incluso un postre inesperadamente bueno. Y probablemente ahí está la clave: dejar de verla solo como “ese ingrediente de ensalada” y empezar a usarla como una base mucho más versátil dentro de la cocina cotidiana.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.