Café con proteína: ¿tiene beneficios o es solo una moda?

Para nadie es un secreto que las redes sociales pueden popularizar ciertas modas o tendencias. Y una de las que ha cobrado mayor fuerza es el café con proteínas o proffee. Consiste en añadir proteínas en polvo al café de la mañana, con el fin de optimizar la nutrición matutina.
Ahora, considera que esta tendencia hay que tomarla con pinzas. Si bien es cierto que puede funcionar como un recurso práctico de conveniencia para ciertos perfiles, dentro de una alimentación equilibrada. No hay que olvidar que no es un sustituto de una comida real ni una exigencia indispensable para gozar de buena salud.
¿Qué aporta combinar café y proteína en una taza?
Al unir el café y la proteína se crea una sinergia interesante. Por un lado, la cafeína en el café actúa como un estimulante natural del sistema nervioso central, elevando el estado de alerta y reduciendo la percepción del cansancio. Por el otro, la proteína de suero de leche o de aislados vegetales aporta aminoácidos que estimulan la recuperación muscular.
Otro de los posibles beneficios de sumar proteínas al café es que aumenta la sensación de saciedad. Al incorporar una dosis de proteína, el vaciado gástrico se ralentiza, proporcionando una liberación energética estable que evita la sensación temprana de hambre. Algo útil si te cuesta comer alimentos antes del entrenamiento o de salir de casa.
Gestiona las expectativas
Ahora, más allá de los posibles beneficios nombrados, hay que considerar que el proffee también posee limitaciones. Algunos consideran que esta mezcla desencadena la pérdida de peso, pero esto no es precisamente así. Aunque puede contribuir a sentir mayor saciedad, la pérdida de peso depende de otros factores como la calidad de la dieta o el déficit calórico. La bebida por sí sola no lo hará.
De igual manera, el café con proteínas presenta ciertos inconvenientes técnicos en cuanto a su preparación. La idea común es que agregas la proteína en el café caliente, mezclas y listo. En la práctica, el calor desnaturaliza las proteínas de la leche de golpe, haciendo que se formen grumos y tome una textura pastosa. Para evitarlo, debes disolver primero la proteína en un poco de agua templada, antes de incorporarla al café.
¿Cuándo tiene sentido incorporar el proffee a tu rutina?
El café con proteínas cobra sentido como una solución puntual a esas mañanas con prisas donde no queda tiempo para cocinar y necesitas algo rápido. También puede funcionar para personas a las que les cuesta alcanzar su cuota diaria de proteínas, claro está, siempre bajo el aval de su médico de cabecera. De igual manera, tiene sentido para deportistas que necesitan una dosis rápida de proteínas de fácil digestión antes de ejercitarse.
¿Y quiénes deberían pasar de él?
Ten en cuenta que esta bebida no sienta bien a todo el mundo. Quienes padecen de gastritis o reflujo gástrico pueden experimentar acidez al beberlo en ayunas. La acidez del café y el concentrado de leche puede irritar las mucosas gástricas.
Tampoco es conveniente para las personas sensibles a la cafeína, ya que esta mezcla podría aumentar el nerviosismo o incluso generar taquicardia en ellos. Por otro lado, es innecesario en personas sedentarias que ya cubren sus requerimientos diarios de proteínas con alimentos reales.
En fin, el valor real del café con proteínas reside en su utilidad práctica en determinados días y situaciones, más allá de una superioridad de proteínas. Y no olvides que no sustituye a una alimentación equilibrada. Esa es la verdadera clave de la nutrición.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







