Diferentes antibióticos para la infección de orina

Amoxicilina, ciprofloxacina, nitrofurantoína y norfloxacina son algunos antibióticos útiles para las infecciones urinarias. Pero no son los únicos.
Diferentes antibióticos para la infección de orina
Maricela Jiménez López

Revisado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López.

Última actualización: 30 junio, 2024

Las infecciones urinarias o ITU se desencadenan por la proliferación de microorganismos en la vejiga, los riñones, los uréteres o la uretra. Ya que la mayoría de los agentes causales son bacterias, es habitual usar antibióticos para la infección de orina.

Las ITU pueden ser bajas o altas, de acuerdo con su localización en los órganos urinarios. Y sus síntomas más comunes incluyen el dolor al orinar, la necesidad frecuente de ir al baño, la sensación de ardor y, en casos más severos, la fiebre.

Los antibióticos utilizados para la infección de orina son muchos. La mayoría resultan efectivos para eliminar a Escherichia coli, el agente causal más frecuente. Sin embargo, también se cuenta con otras opciones que el médico puede prescribir, según el cuadro clínico, a las características de la persona y a los resultados del examen de orina. Veamos cuáles son.

1. Trimetoprima/sulfametoxazol

Es una combinación de dos antibióticos. Trimetoprima inhibe una enzima bacteriana, mientras que sulfametoxazol actúa como un inhibidor de la síntesis de ácido fólico bacteriano.

Al actuar en conjunto, bloquean la producción de ADN, ARN y proteínas en las bacterias, lo que resulta en la inhibición de su crecimiento. Es activo contra Escherichia coli y Staphylococcus saprophyticus. También se prescribe para ciertas neumonías.

Las dosis sugeridas para las infecciones urinarias son las siguientes:

  • Adultos: 1 comprimido de 160/800 mg cada 12 horas durante 7 a 10 días.
  • Niños: 5-10 mg/kg peso/día de trimetoprima y 25-50 mg/kg/día de sulfametoxazol, en dos dosis diarias.

Puede causar efectos secundarios como náuseas, vómitos y diarrea. Por otro lado, en adultos mayores, aumenta el riesgo de hiperkalemia. Además, no se recomienda su empleo en personas con deficiencia de ácido fólico, trastornos graves de la sangre o insuficiencia hepática.



2. Ciprofloxacina

Es un antibiótico perteneciente al grupo de las fluoroquinolonas. Actúa al inhibir enzimas que son necesarias para la replicación del ADN bacteriano. De este modo, interfiere con la síntesis del material genético de los microorganismos y provoca su muerte.

Las dosis sugeridas varían de acuerdo con la gravedad y al tipo de paciente:

  • Cistitis no complicada en varones: 500 mg por vía oral, dos veces al día, durante 7 a 14 días.
  • Cistitis no complicadas en mujeres: bastan 250 mg por vía oral, dos veces al día, durante 3 días.
  • Pielonefritis aguda o infección del tracto urinario alto: 500 mg por vía oral cada 12 horas durante 14 días.

Sus efectos secundarios más comunes son las náuseas, la diarrea, el dolor abdominal y los mareos. En casos raros, se asocia a tendinitis y rotura de tendones. Sin embargo, su perfil de seguridad está comprobado y los beneficios superan a los riesgos.

3. Nitrofurantoína

La nitrofurantoína inhibe múltiples enzimas bacterianas involucradas en la síntesis de ácidos nucleicos. Su actividad bactericida se basa en interferir la formación de proteínas y material genético esencial para el crecimiento bacteriano.

Aunque se lo descubrió hace muchos años, sigue vigente. Esto es así porque resulta efectivo contra bacterias que desarrollaron resistencia a los medicamentos más nuevos.

Resulta eficaz contra bacterias grampositivas y gramnegativas, como Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Enterococcus faecalis. Tiene como dosis sugeridas las siguientes:

  • Adultos: 100 mg por vía oral, cada 6 horas, durante 7 días. También se emplea como método preventivo para las infecciones recurrentes, en dosis nocturnas de 50 o 100 mg.
  • Niños: en el rango de 1-2 mg/kg peso/día, divididos en cuatro dosis.

Es importante tomar la nitrofurantoína con alimentos para mejorar su absorción. Puede causar náuseas, vómitos, dolor abdominal y reacciones alérgicas.

4. Fosfomicina

Es un fármaco utilizado para tratar infecciones urinarias no complicadas. Sin embargo, recientes investigaciones lo posicionan como un antibiótico para la infección de orina que se complica, ya que permanece activo frente a bacterias resistentes.

Su mecanismo de acción consiste en inhibir una enzima crucial para la síntesis de la pared celular bacteriana. Al interferir con este proceso, las bacterias mueren. Es efectiva contra una amplia gama de bacterias grampositivas y gramnegativas, como lo son Escherichia coli, Enterococcus faecalis y Staphylococcus saprophyticus.

Las dosis sugeridas son las siguientes:

  • Adultos: 3 gramos disueltos en agua, en monodosis. En algunos casos, puede ser necesario repetir después de 24 horas.
  • Niños: 2 gramos para menores de 5 años y 3 gramos desde los 5 en adelante.

5. Amoxicilina

La amoxicilina ejerce su efecto antibacteriano al inhibir la síntesis de la pared celular bacteriana. Actúa al bloquear las enzimas transpeptidasas, que participan en la formación de los enlaces cruzados del peptidoglicano, esencial para la integridad estructural de las bacterias.

Esto conduce a la muerte de los microorganismos. Pero debido a la creciente resistencia que se observa en las cepas que causan infección urinaria, muchos protocolos sugieren usar una variante combinada de amoxicilina con ácido clavulánico.

El espectro de acción es amplio. Abarca bacterias grampositivas y algunas gramnegativas. También se receta para infecciones del tracto respiratorio inferior, sinusitis, anginas pultáceas y otitis media.

Las dosis sugeridas son las siguientes:

  • Adultos: 500 mg o 1 gramo por vía oral cada 8 horas.
  • Niños: en el rango de 25 a 50 mg/kg peso/día, divididos en tres dosis.

Este antibiótico para la infección de orina puede causar rash cutáneo y reacciones alérgicas severas. Por lo tanto, las personas con antecedentes de alergia a las penicilinas o cefalosporinas no deberían consumirlo.

6. Cefalexina

Este antibiótico se encuentra en proceso de desuso para tratar la infección de orina. Esto es así porque su frecuencia de dosis es alta y porque se encontró que, en adultos mayores, se asocia con peores resultados en comparación con otros fármacos.

Actúa mediante la inhibición de la síntesis de la pared celular bacteriana. Se une a las proteínas ligadoras de penicilina (PBP) y, como la amoxicilina, evita la formación de peptidoglicano en los microorganismos.

Las dosis sugeridas son las siguientes:

  • Adultos: 250 mg a 500 mg por vía oral cada 6 horas. Otra opción es emplear 1 gramo cada 8 horas.
  • Niños: de 25 a 50 mg/kg peso/día, divididos en dosis iguales, cada 6 horas.

7. Ceftriaxona

Ceftriaxona es de la gran familia de la cefalexina y la amoxicilina. Es efectiva contra una amplia variedad de bacterias grampositivas y gramnegativas, como pueden ser Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y Streptococcus pneumoniae.

Las dosis son las siguientes:

  • Adultos: 1 a 2 gramos por vía intravenosa o intramuscular, una sola vez al día.
  • Niños: de 50 a 100 mg/kg peso/día, administrados en una sola dosis diaria.

No se emplea la vía oral porque se absorbe muy poco en el aparato digestivo. Y con la aplicación inyectable hay que tener cuidado y buena técnica, ya que su presentación espesa favorece la formación de abscesos.

Puede causar efectos secundarios, como náuseas, diarrea, dolor abdominal y rash cutáneo. En casos raros, reacciones alérgicas graves.

En el caso de los pacientes que requieren hospitalización por su infección de orina, se prefiere este antibiótico antes que la levofloxacina. No obstante, es algo que determina cada médico tratante.

8. Norfloxacina

La norfloxacina pertenece al grupo de las fluoroquinolonas, como la ciprofloxacina. Inhibe una enzima llamada ADN girasa, que es esencial para la replicación y reparación del ADN bacteriano.

Las dosis sugeridas son de 400 mg por vía oral, dos veces al día. El tiempo recomendado suele ser de 3 a 5 días. No se especifican datos para niños porque no es un fármaco de elección a esa edad.

En realidad, la norfloxacina encierra un riesgo óseo para los niños en crecimiento. Del mismo modo, para las embarazadas y sus fetos. El antibiótico es capaz de alterar el crecimiento de cartílagos y huesos.

¿Cómo saber si necesito antibióticos para la infección de orina?

La decisión de utilizar antibióticos para tratar una ITU debe basarse en una evaluación médica completa. El profesional podrá iniciar un tratamiento con base en los síntomas o complementar con estudios y cultivos.

Los síntomas típicos ya orientan sobre la presencia del problema. El dolor o ardor al orinar, el aumento en la frecuencia de la micción y la fiebre podrían llevar a un inicio de los fármacos sin solicitar o esperar un urocultivo. De todos modos, el médico valorará, sobre todo en mujeres, si no hay confusión con una infección vaginal.

La decisión de prescribir un antibiótico preciso por sobre otro, también depende de la gravedad de la infección. Las cistitis no complicadas, a menudo, pueden tratarse por vía oral, mientras que las pielonefritis pueden requerir antibióticos intravenosos y hospitalización.

Los tratamientos incorrectos acarrean un gran costo para la salud pública. Por eso es importante no automedicarse.

¿Cómo actuar frente a la resistencia a los antibióticos en la infección de orina?

Las bacterias se vuelven cada vez más resistentes a los antibióticos que usamos a diario. Ello determina que algunos fármacos para la infección urinaria dejen de ser efectivos.

De acuerdo con las investigaciones, si en una población dada, la tasa de resistencia a un antibiótico supera el 20 %, entonces no habría que recetarlo más y elegir otra opción.

Para ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos, asegúrate de que la infección esté correctamente diagnosticada. Es decir, que hayas visitado a un médico y que no estés tomando un fármaco por tu propia decisión.

También es clave respetar la duración prescrita. Suspender antes de tiempo las dosis aumenta las probabilidades de resistencia a futuro.


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¿Puedo curar mi infección de orina más rápido?

Tan pronto como sospeches que podrías tener una infección urinaria, es importante que busques atención médica. Cuanto antes se inicie el tratamiento adecuado con antibióticos, más rápido podrás recuperarte.

No hay fórmulas mágicas para acelerar la recuperación, pero puedes seguir los siguientes consejos:

  • Bebe suficientes líquidos, especialmente agua. Te ayuda a orinar más y, con el flujo, eliminar las bacterias del tracto urinario.
  • Reduce al máximo o evita por completo el consumo de irritantes, como el alcohol, la cafeína, las bebidas carbonatadas, los alimentos picantes y los cítricos.
  • Para aliviar el dolor o la sensación de ardor, el médico puede autorizar el uso de analgésicos, como el paracetamol o el ibuprofeno.
Tras completar el tratamiento, es importante volver a consulta de seguimiento con tu médico.

Cada infección urinaria necesita un antibiótico específico

Siempre será mejor prevenir una infección de orina que tomar antibióticos para tratarla. Pero si aparece, es preciso ser prudentes con el uso de los fármacos para su resolución.

Es crucial que el médico seleccione el antibiótico adecuado, con base en la identificación precisa del tipo de bacteria y su sensibilidad. Las formas orales se usan en casos no complicados y las intravenosas se reservan para infecciones severas.

Los antibióticos para la infección de orina son una estrategia efectiva. Eso sí, siempre y cuando se administren de manera adecuada y bajo supervisión médica.


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