Dislalia infantil: ¿en qué consiste?

Es normal en el proceso de aprendizaje del habla que el niño pronuncie mal algunos sonidos. Pero si pasa más allá de los cuatro años, ya será el momento de prestarle atención. Hablamos entonces de dislalia.
Dislalia infantil: ¿en qué consiste?
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 28 julio, 2021.

Escrito por Ana Núnez, 28 julio, 2021

Última actualización: 28 julio, 2021

La dislalia infantil es normal dentro de las etapas de crecimiento del niño cuando está aprendiendo a hablar. Cerca del año balbucea y a los dos entiende lo que le dicen, habla y tiene un vocabulario de más de cincuenta palabras que crece incesantemente. Hacia los tres conversa e interactúa con extraordinaria fluidez y se da a entender con suma facilidad.

Sin embargo, es muy probable que no todos los fonemas los pronuncie con claridad. En especial la «r» o los que se conocen como sinfones, que son aquellos que se componen de dos consonantes seguidos, como «pl» o «dr». La complejidad de lo que el niño está conociendo y su relación con el mundo nos llamaría a asombro, pero todo esto fluye con naturalidad.

Si no existen problemas físicos u orgánicos -es el caso de las disglosias- que afecten el sistema fonador y hagan precisa alguna intervención, los problemas articulatorios desaparecerán paulatinamente. De no ser así, es importante detectar la dislalia a tiempo. Un tratamiento apropiado puede solucionarla y evitar que perdure, y afecte su vida escolar y la relación con sus compañeros.



¿Qué es la dislalia infantil?

Elogios para un niño.
La dislalia infantil suele ser normal cuando el niño aprende a hablar.

La dislalia es un trastorno en la articulación y la producción de los fonemas. Lo observamos cuando ocurre un cambio, una distorsión, un  reemplazo o una ausencia de sonidos a la hora de hablar. Puede ser simple cuando no pronuncia bien uno o un grupo de sonidos, o compleja cuando afecta a varios grupos de sonidos.

Es frecuente en los niños hasta los siete años, esto es mientras madura la capacidad fonadora. No es de preocupar pero sí de hacerle seguimiento. Más que una mala pronunciación per se, la dislalia forma parte del intenso proceso de aprendizaje de la lengua materna y de sus mecanismos articulatorios.

Es obvio que los niños no aprenden a hablar de manera fluida de pronto y de una sola vez y, como todos, ensayan y yerran. Es importante y decisivo en esta etapa que los padres articulen y pronuncien bien algunos fonemas, de modo que el niño pueda observar y replicar.

En este sentido, el hablar aniñado de los padres que exagera la pronunciación y eleva el tono en algunas palabras puede llegar a contribuir al aprendizaje de los fonemas por parte del niño.

Tipos de dislalia infantil

La dificultad para producir ciertos sonidos se manifiestan con sustitución, distorsión, omisión o inserción. Esto es, si cambia un sonido por otro, o intentando producir un sonido no lo logra.

También, si omite un fonema dentro de una palabra, o inserta o agrega uno como llevado por el ritmo interno de la palabra, como cuando quiere decir plato y dice pa-la-to. Todos estos fenómenos dan cuenta de la presencia de la dislalia, la cual se clasifica en:

Fisiológica o evolutiva

También llamada «falsa dislalia». Es originada por un incipiente desarrollo del sistema fonador y articulatorio y desaparece con el paso del tiempo, pero no siempre sin ayuda profesional.

Funcional

Esta dislalia se manifiesta más allá de los cuatro años. Deja en evidencia problemas motrices, pero no por causa de daños orgánicos. Puede deberse a poca psicomotricidad fina a nivel periférico, o porque no ha habido suficiente estimulación lingüística y auditiva, lo que limita al niño para imitar sonidos.

En algunos casos asoma la existencia de traumas. En cada una de estas situaciones, la intervención del logopeda es fundamental y el tratamiento puede llegar a ser prolongado.

Evolutiva

Cuando se da por causa de la inmadurez del lenguaje o más exactamente de los órganos encargados de producir la articulación. Esta se considera una fase normal y remite con el tiempo; es decir, con el desarrollo del niño.

Audiógena

Esta dislalia tiene un origen claro y específico en la capacidad auditiva del niño. Si no oye o escucha bien, tendrá problemas para articular los sonidos. La hipoacusia impide una perfecta adquisición del lenguaje, más adelante dificultará la lecto-escritura e, incluso, puede provocar problemas afectivos.

Orgánica

Cuando hay un déficit mecánico articulatorio en tanto una mala configuración de los órganos que hacen posible la producción de sonidos. Este daño estructural congénito o adquirido dificulta el movimiento articulatorio y ocasiona patologías en el habla.

Causas de la dislalia infantil

Cuando se trata de dislalia, no se incluyen las lesiones a nivel de cerebro. Aparece más bien por factores psicológicos, ambientales o propios del entorno familiar. Se registra también por falta de comprensión o discriminación auditiva o, sencillamente, poca habilidad motora.

De buenas a primeras no deberíamos hablar de trastorno porque lo normal es que antes de los cuatro años existan dificultades articulatorias. A partir de esta edad sí ameritaría una observación más atenta y en caso de notar alguna gravedad, se recomienda consultar a un logopeda. Atendida a tiempo no dejará secuelas.



¿Cómo se diagnostica la dislalia infantil?

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El pediatra evaluará múltiples factores a la hora de realizar el diagnóstico de la dislalia.

Como los padres y familiares detectan la dislalia fácilmente y está asociada a la madurez, lo común es creer que desaparecerá sin intervención profesional. Esto es un error. A partir de los cuatro años no está de más una evaluación que permita identificar el tipo de dislalia y actuar en consecuencia.

Ahora bien, como las causas son múltiples es difícil tener un diagnóstico general. No obstante, es básico un estudio de la familia, o anamnesis, que seguro revelará factores que pueden estar presentes en la maduración del niño.

Luego, se ha de practicar un examen de pronunciación que permita la ubicación puntual de los fonemas. Al localizar un sonido en particular se le instruirá al niño para que lo repita en distintas situaciones. Se le pueden presentar objetos cuyo nombre contengan el fonema y, finalmente, se le invitará a hablar de manera espontánea.

¿Cómo es el tratamiento para la dislalia infantil?

El tratamiento consiste en estimular en el niño la capacidad de producir sonidos al probar vocales y consonantes. En la dinámica, se intentará que los identifique y diferencie. También se estimulará la coordinación de movimientos de labios y lengua, y se hará hincapié en los sonidos difíciles.

Luego, hay que procurar que el niño haga los sonidos dentro de sílabas hasta lograr la automatización del patrón muscular implicado en la articulación. Finalmente, pasar a las palabras completas, por medio de canciones, juegos de palabras y conversación fluida para apuntar a los fonemas identificados como problemáticos.

¿Se puede prevenir la dislalia infantil?

En tanto que las causas de la dislalia pueden ser múltiples, no podemos concluir que se pueda prevenir. Diagnosticar a tiempo sí. Y tomar conciencia de que si bien puede desaparecer sola, pasados los cuatro años debe llamar la atención de los padres y los maestros.

Previo al diagnóstico, el médico puede intentar verificar un retraso psicomotor, evidenciado en un escaso tono muscular en la mandíbula, la lengua y el aparato fonador.

Como antecedente, la succión de dedos y chupetes, las otitis frecuentes y la respiración por la boca como factores de riesgo en el desarrollo de malformaciones esqueléticas permanentes. Ello en consecuencia dificultaría la posición de la lengua y la disposición de los dientes en determinados puntos de articulación.

En la dislalia infantil la clave es la familia

La familia es el entorno natural del niño y con ella y a partir de ella aprende a hablar. Los fonemas que el niño repite los escucha primero de sus familiares. De ahí la importancia de la buena pronunciación y en algunos casos del énfasis en la dicción.

Laminas sonorizadas, canciones y retahílas forman parte del tratamiento de la dislalia infantil. La música por su inherente carácter lúdico será muy útil para lograr ejercicios de pronunciación divertida que se traduzcan en memoria y hábitos articulatorios.

La conciencia silábica se trabaja con rimas, canciones y onomatopeyas. Más allá del sentido de las palabras, lo que importa es el ritmo. Como es el cuerpo el que necesita aprender a hablar, lo hará mejor jugando, al tiempo que ejercita la motricidad buco-facial.

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