Electromiograma: todo lo que debes saber

El electromiograma se realiza como prueba diagnóstica para detectar fallos a nivel muscular y nervioso. No suele demorarse más de una hora y aquí te lo explicamos.
Electromiograma: todo lo que debes saber
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador.

Última actualización: 24 marzo, 2021

La electromiografía se puede definir como la técnica de registro gráfico de la actividad eléctrica producida por los músculos esqueléticos. Esta actividad eléctrica se conoce como electromiograma (EMG). A nivel diagnóstico, la prueba permite detectar daño muscular o neurológico, enfermedades degenerativas y neuropatía diabética, entre otras.

Con fines divulgativos, vamos a utilizar de forma indistinta los conceptos electromiograma y electromiografía, pues no parece haber un consenso exacto en los portales médicos sobre cuál es el más indicado. Aun así, parece que el término «electromiografía» se usa para designar la técnica utilizada, mientras que el electromiograma es la prueba y el resultado.

Más allá de detalles a nivel lingüístico, está claro que estos procedimientos son de gran utilidad para medir la actividad eléctrica de músculos y nervios. Si quieres conocerlo todo sobre la prueba y en qué pacientes se indica, continúa leyendo.

¿En qué consiste un electromiograma (EMG)?

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la electromiografía y los estudios de conducción nerviosa se usan para medir la actividad muscular y nerviosa. Los nervios envían señales eléctricas a los músculos esqueléticos para que se contraigan y, cuando estos reaccionan, emiten señales que se pueden cuantificar.

La fuente eléctrica registrada es el potencial de membrana muscular, es decir, la diferencia de potencial entre el interior y el exterior de las células de los músculos. Los rangos potenciales medidos por el EMG son de 50 μV hasta 20-30 mV, dependiendo del tipo de músculo en observación.

El electromiograma se utiliza para saber si un paciente tiene un problema muscular, nervioso o de ambos tipos. De todas formas, se suele realizar en conjunción con un estudio de conducción nerviosa. Ambos se diferencian entre ellos por las siguientes premisas:

  • El EMG examina las señales eléctricas de los músculos cuando están en reposo y en trabajo.
  • Los estudios de conducción nerviosa miden la rapidez y eficacia con la que los nervios transmiten las señales eléctricas.

Estamos ante 2 procesos complementarios, pero que no se miden de la misma forma. Por ejemplo, en el EMG se requiere el uso de un electrodo de aguja, mientras que los estudios de conducción nerviosa se hacen con discos adheridos a la piel.

¿Para qué se realiza un electromiograma?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1710 millones de personas en todo el mundo tienen algún tipo de trastorno musculoesquelético. Esto convierte a los problemas osteomusculares en la primera causa de discapacidad en el planeta, siendo el principal culpable el lumbago.

Estos trastornos limitan la movilidad, la destreza, la capacidad laboral y la autonomía de los pacientes que los presentan en sus formas más graves. Por ello, realizar un diagnóstico adecuado y actuar con rapidez es esencial.

A continuación te presentamos el grupo de síntomas que pueden indicar la necesidad de un electromiograma.

Dolor muscular que se estudia con electromiograma.
Evaluar los dolores musculares de dudosa procedencia puede requerir el uso de un electromiograma.

1. Debilidad muscular

La debilidad muscular o miastenia, como su propio nombre lo indica, se caracteriza por la falta de fuerza de la musculatura del paciente. Esta puede ser verdadera o adquirida, es decir, estar provocada por distrofias en el tejido muscular o por condiciones emocionales.

Existen un total de 5 grados de debilidad muscular, siendo el quinto una contracción de fuerza normal y el primero una ausencia total de la misma. El electromiograma puede ayudar a colocar al paciente en algunos de los valores de esta escala.

2. Hormigueo y entumecimiento de extremidades y cara

El entumecimiento y hormigueo suelen estar causados por permanecer demasiado tiempo en una posición, pero si estos son continuados o demasiado recurrentes se puede sospechar de una patología. Entre ellas encontramos las lesiones sobre los nervios, la presión en los nervios raquídeos, la infección por herpes zóster y la falta de riego sanguíneo.

3. Calambres, espasmos y contracciones musculares

Tal y como indican los Manuales MSD, un calambre es una contracción breve, involuntaria y dolorosa de un músculo o grupo de músculos. La mayoría de ellos son benignos, pues suceden por causas desconocidas en la noche o en momentos de actividad física demandante.

De todas formas, algunos trastornos nerviosos y metabólicos —como el hipotiroidismo—, concentraciones bajas de electrolitos en el organismo, deshidratación y otras condiciones pueden provocar que los espasmos aparezcan más de lo normal.

4. Parálisis muscular

La parálisis es la pérdida de funciones musculares en una parte del cuerpo. Este síntoma es grave y requiere un abordaje médico inmediato. Desde lesiones severas hasta derrames cerebrales, la parálisis es una entidad que no augura un pronóstico demasiado positivo.

¿Cómo se realiza un electromiograma?

Para la prueba se siguen en el hospital pertinente los siguientes pasos:

  1. El paciente se debe sentar o tumbar en una mesa o camilla. El profesional limpiará a conciencia la zona que se va a examinar.
  2. Tras ello, se introduce un electrodo con aguja en la zona muscular de interés. El paciente puede sentir dolor o molestia leve en este punto.
  3. Cuando los electrodos están en su lugar, la máquina utilizada registra la actividad del músculo en reposo. Entonces, el profesional le pedirá al paciente que contraiga el tejido muscular de interés. Así se registran los cambios en el potencial de membrana y, por ende, la intensidad eléctrica.
  4. El electrodo con aguja se puede insertar en otros tejidos musculares para cuantificar su actividad.
  5. La actividad eléctrica se ve en forma de líneas onduladas y puntiagudas en la pantalla de vídeo de la máquina. También se puede escuchar mediante un altavoz.

Un electromiograma puede durar de 30 a 60 minutos, de forma aproximada. Cabe destacar que se suele acompañar a esta prueba con un estudio de conducción nerviosa que se prolongará de 15 minutos a más de 1 hora, dependiendo de los músculos y nervios se estudien.

¿Cómo prepararse para la prueba?

Si el paciente tiene un marcapasos o un desfibrilador cardíaco debe comunicárselo claramente al profesional. Por lo general, a estas personas se les evita la estimulación eléctrica en la zona del cuello.

Por otro lado, se recomienda acudir con ropa holgada y de fácil manipulación para permitir al profesional acceder con mayor presteza al grupo muscular que se va a analizar. También es esencial no utilizar lociones, perfumes y otras sustancias en la zona afectada un par de días antes de la prueba.

Todos los músculos pueden estudiarse en un electromiograma.
El estudio permite abordar casi todos los músculos superficiales, aunque es más común realizarlo en los miembros.

Posibles riesgos

Los riesgos de esta prueba son casi nulos, pues se trata de un método diagnóstico mínimamente invasivo. De todas formas, en el portal de Salud Mapfre se nos muestran algunos pequeños efectos adversos que se deben tener en cuenta:

  • Sangrado mínimo en el punto de aplicación del electrodo.
  • Infección en la zona de aplicación.
  • Reacción alérgica local tras la inserción de la aguja.

En función de la sensibilidad de cada paciente, el electromiograma es un estudio que puede ser molesto y doloroso. De todas formas, en la mayoría de los casos el malestar es tolerable y el único efecto secundario es la aparición de un pequeño hematoma.

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Una prueba sencilla y fácil de realizar

Como habrás podido comprobar, el electromiograma es una prueba sencilla y fácil que no tomará más de una hora de tu tiempo en casi ningún escenario. Además, no se requiere una preparación especial para realizarla. Como mucho, mantener la piel higienizada de forma natural y acudir a la consulta con ropa holgada.

Es de gran utilidad para detectar fallos y disfuncionalidades a nivel muscular y neurológico. Muchas de estas patologías son tratables si se detectan a tiempo, así que si sientes que tus músculos son débiles o tienes problemas al realizar esfuerzos, no dudes en acudir a la consulta médica.

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