Espasmos de llanto: ¿qué son y por qué ocurren?

Edith Sánchez·
13 Abril, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina al
16 Marzo, 2021
Los espasmos de llanto no son deliberados, sino que constituyen una reacción mecánica del niño. Ayudarle a los pequeños a lidiar con sus emociones es la mejor manera de prevenir estos molestos episodios.

Los espasmos de llanto de los niños suelen ser muy atemorizantes para los padres, pero desde el punto de vista médico rara vez representan un problema. Estos episodios suelen presentarse y pasar sin mayores consecuencias.

Se habla de espasmos de llanto para referirse a los episodios en los que el niño llora y deja de respirar hasta por un minuto. En algunos casos pueden llevar a que los pequeños pierdan el conocimiento. Se parecen a las convulsiones, pero no lo son.

Estos episodios tienen lugar cuando el niño está enojado o siente dolor, miedo o frustración. Lo usual es que los espasmos de llanto tengan lugar entre los 6 meses y los 3 años. Algunos niños presentan esta conducta solo de vez en cuando y otros la mantienen día tras día.

Tipos de espasmos de llanto

Bebé llorando
Los espasmos de llanto son una conducta que puede generar miedo en los padres, aunque no suele causar mayores complicaciones.

Hay dos tipos de espasmos de llanto y cada uno tiene sus propias características. Sin embargo, ambos tienen en común el hecho de que el niño deja de respirar y que esto conduce a veces a un desmayo.

Los dos tipos de espasmos de llanto son los siguientes:

  • Espasmos de llanto cianóticos. La cara del niño se pone azul poco a poco y, a veces, llega a verse morada. Casi siempre se producen por enojo o frustración y son la forma más común.
  • Espasmos de llanto pálidos. Ocurren cuando el niño tiene un sobresalto repentino, dolor o un temor intenso y súbito. A diferencia de los anteriores, en estos el rostro del niño se ve pálido. La frecuencia cardiaca baja.

¿Qué causa los espasmos de llanto?

La ciencia no ha establecido la causa precisa de los espasmos de llanto. Se sabe que es una respuesta ante un estado emocional intenso o frente a algún dolor físico repentino. También se sabe que hay un cambio en la respiración y disminución de la frecuencia cardiaca.

La causa exacta no se conoce. Sin embargo, se ha establecido que en hasta un tercio de los niños que presentan estos episodios hay antecedentes familiares de la misma afección. De igual manera, se ha encontrado un vínculo entre los espasmos de llanto y la anemia por deficiencia de hierro.

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La retención de la respiración no es voluntaria, sino que se produce de forma automática. Tampoco está provocada de forma directa por un problema de salud y no causa daños en el niño.

Síntomas relacionados

Los signos y síntomas asociados con los espasmos de llanto varían según el tipo del cual se trate. En el caso de los espasmos azules, o de contención de la respiración cianótica, se aprecian las siguientes manifestaciones:

  • Llanto con gritos o sin ellos.
  • El niño exhala con fuerza y, luego, ya no inhala, sino que aguanta la respiración.
  • El rostro toma una tonalidad azul, en especial alrededor de la boca. Este color se debe a la falta de oxígeno.
  • A veces, el cuerpo se torna débil y puede haber un desmayo.

En los espasmos pálidos, o de pálido aguante de respiración, los síntomas son los siguientes:

  • El niño abre la boca como si fuera a llorar o gritar, pero no sale ningún sonido.
  • Se desmaya y se ve muy pálido, casi blanco por completo.
  • Los brazos y las piernas se vuelven rígidos por un breve lapso.
  • A veces pierden el control de la vejiga y del intestino.

¿Cuándo se debe acudir a un médico?

Consulta pediátrica de un bebé enfermo.
Frente a la presencia de espasmos del llanto, lo mejor es consultar con el pediatra para descartar otras dolencias.

Algunos médicos recomiendan consultar al profesional de la salud desde el primer episodio de espasmos de llanto. La sugerencia obedece a que no se debe dar por sentado que se trata de este problema, sino que es conveniente obtener un diagnóstico experto.

A veces este tipo de espasmos no son una reacción emocional y física intensa ante un estímulo desagradable, sino que podrían ser una manifestación de algún problema más grave de salud. Hay que descartar una arritmia cardiaca, la anemia por falta de hierro o el trastorno convulsivo.

Es particularmente importante acudir al médico en estas circunstancias:

  • Cuando los episodios son muy frecuentes.
  • Si el episodio dura más de dos minutos.
  • Cuando el niño se muestra confundido o somnoliento varias horas después del episodio.
  • Si existe alguna duda sobre la condición de salud del pequeño.

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Diagnóstico y tratamientos

No existen pruebas específicas para diagnosticar los espasmos de llanto. Ayuda que los padres tomen nota de lo que ocurre durante estos episodios y, luego, se lo comuniquen al médico. Lo más habitual es que el diagnóstico se haga con base en esa información y en una exploración clínica.

Si el médico sospecha que está implicado otro problema de salud, es posible que derive al niño a otro especialista o indique la necesidad de realizar algunas pruebas clínicas.

Tampoco existe un tratamiento específico para este problema. Lo más común es que estos episodios dejen de presentarse a medida que el niño crece. A veces puede ser necesaria una suplementación de hierro, si hay anemia. Aunque esto pueda ser frustrante para los padres, lo más indicado es esperar a que el tiempo pase.

Prevención y recomendaciones

Los espasmos de llanto se producen hasta que el niño encuentre mejores estrategias de afrontamiento para la frustración o la ira. El médico, en principio, ayudará a los padres a identificar los desencadenantes de estos episodios.

Acto seguido, podrían aportar mecanismos y estrategias para disciplinar al niño, sin que esto provoque un espasmo. Asimismo, darán indicaciones para aprender a poner límites y ayudar al pequeño a que desarrolle más habilidades de afrontamiento.

Es importante que los padres eviten ceder ante el niño por temor a que tenga espasmos de llanto. Por otra parte, ante un episodio de estos, lo mejor es mantener la calma. Con los niños más pequeños a veces basta solo con soplarles el rostro. En caso de que el niño se desmaye, lo indicado es hacer lo siguiente:

  • Revisar la boca del niño. Si hay algún objeto dentro, sacarlo.
  • Poner al niño de costado.
  • Retirar los objetos que estén cerca. Si se presenta un movimiento brusco o una convulsión, podría hacerse daño.
  • Si después de un minuto no recupera la respiración, administrar resucitación cardiopulmonar y llamar o ir a urgencias.

Los espasmos de llanto no suelen ser graves

Los espasmos de llanto a veces angustian mucho a los padres. Sin embargo, se debe tener en cuenta que en la mayoría de los casos no representan ningún peligro. Si hay dificultades para abordar la situación, lo mejor es consultar con el médico para que brinde orientación.

Es importante enseñarle al niño a lidiar con sus emociones, en especial de miedo, enojo o frustración. Conviene alentarlo a que exprese con palabras lo que siente. También hay que ofrecerle medios para que se relaje y descanse de forma adecuada.

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