Examen de fondo de ojo: qué es y cómo se realiza

El examen de fondo de ojo es una prueba indolora, rápida y sencilla que resulta muy útil para detectar problemas en los ojos. Lo ideal es que una persona se la realice una vez al año, en especial después de los 50 años.
Examen de fondo de ojo: qué es y cómo se realiza
Leidy Mora Molina

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina el 28 septiembre, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 28 septiembre, 2021

Última actualización: 28 septiembre, 2021

Lo ideal sería que el examen de fondo de ojo fuera parte de las revisiones médicas periódicas de cualquier persona, pero no siempre es así. Se trata de una prueba sencilla que permite detectar problemas oculares comunes, incluso antes de que generen síntomas.

El examen de fondo de ojo es una técnica que hace posible observar el interior del globo ocular. Esto permite detectar la presencia de cualquier anomalía en la visión. También sirve para seguir la evolución de algunas patologías como la hipertensión y la diabetes.

Esta se considera la prueba más rutinaria en oftalmología. Es indolora y no causa incomodidades más allá de la dilatación de la pupila, la cual causa visión borrosa por algunas horas. El examen de fondo de ojo permite observar el estado del nervio óptico, los vasos sanguíneos y la retina.

¿Qué es un examen de fondo de ojo?

Examen ocular
El fondo de ojo es una prueba diagnóstica que permite observar el interior del globo ocular.

El examen de fondo de ojo es una prueba de exploración que realiza el oftalmólogo para observar la parte posterior e interior del ojo. También se le conoce como «oftalmoscopia» o «funduscopia».

Esta técnica permite ver la parte más profunda del ojo a través de la pupila. Con este examen es posible visualizar zonas como la mácula, la retina, el disco óptico y los medios transparentes que son: la córnea, el cristalino, el humor vítreo y el humor acuoso.

Con esta técnica también se puede hacer el seguimiento de problemas oculares como el glaucoma, la degeneración macular, el cáncer de ojo, los problemas del nervio óptico y las lesiones oculares.

Tipos de examen de fondo de ojo

El examen de fondo de ojo se lleva a cabo con un aparato llamado oftalmoscopio. El mismo está compuesto de una serie de cristales y espejos que alumbran la retina, sin que la luz se refleje. Esto permite observar todo con claridad, sin que haya destellos.

De acuerdo con la clase de oftalmoscopio que se emplee, existen tres tipos de examen de fondo de ojo:

  • Oftalmoscopia directa. Es la técnica más sencilla. Permite obtener la imagen de un solo ojo, la cual es unidimensional; es decir, plana.
  • Oftalmoscopia indirecta. Es una técnica más compleja que hace posible obtener la imagen de los dos ojos.
  • Oftalmoscopia indirecta con lámpara de hendidura. Es la más compleja de todas y permite obtener una imagen tridimensional de ambos ojos.

En la actualidad se aplican también otras técnicas más avanzadas como las fotografías digitales de fondo de ojo que permiten detectar la evolución de la retina en ciertas patologías. También la angiografía fluoresceínica, que hace posible ver en detalle los vasos sanguíneos.

¿Para qué sirve un examen de fondo de ojo?

La principal utilidad del examen de fondo de ojo es que permite identificar enfermedades oculares graves en sus fases iniciales. La prueba también hace posible realizar el seguimiento a las anomalías que se hayan identificado.

Este examen permite diagnosticar, entre otros, los siguientes trastornos:

  • Desprendimiento de retina. Es una separación de la retina, más común en las personas miopes.
  • Trombosis retiniana. Obstrucción de alguna de las venas que llevan sangre a la retina.
  • Degeneración macular. Hace que se pierda la visión central y aguda.
  • Glaucoma. Es una pérdida de la visión periférica debida a daños en el nervio óptico. Si no se trata a tiempo, puede causar ceguera.
  • Melanoma ocular. Es un tipo de cáncer.
  • Retinopatía diabética. Es un daño en los vasos sanguíneos de la retina, causado por la diabetes.


Lo más interesante es que con el examen de fondo de ojo también se detectan enfermedades no oculares, como la hipertensión y la diabetes. Se cree que en el futuro permitirá diagnosticar, incluso, enfermedades neurodegenerativas.

¿Cómo se realiza un examen de fondo de ojo?

Tipos de glaucoma
Para realizar un fondo de ojo es necesario dilatar la pupila.

Al llegar a la consulta de examen de fondo de ojo lo primero que se hace es aplicar unas gotas en el ojo. Estas pueden escocer un poco y su función es la de dilatar la pupila poco a poco. El proceso puede tardar desde algunos minutos hasta una hora.

Cuando se estime que la dilatación está en el punto ideal, se le pide al paciente que pase al consultorio y se apagan las luces. Si se emplea la técnica directa o indirecta, la persona tendrá que sentarse en una silla reclinada o acostarse en una camilla.

El médico pedirá que la persona fije la vista en un punto específico y que la mantenga así por un momento. En la técnica directa, observará cada ojo por separado. En la directa, examinará ambos ojos a la vez; en este último caso, el oftalmólogo usará un aparato similar al casco de un minero.

Si el examen de fondo de ojo se hace con lámpara de hendidura, el paciente tendrá que sentarse en una silla y apoyar la barbilla en un dispositivo de metal. También tendrá que fijar la mirada en un punto para hacer posible el examen. En todos los casos, el examen dura solo unos minutos.

Contraindicaciones de este examen

El examen de fondo de ojo rara vez genera complicaciones. Solo en muy contados casos puede haber alergia a las gotas que se aplican en los ojos. Esto provoca más picor de lo normal y enrojecimiento de los ojos.

No existen contraindicaciones absolutas, pero los oftalmólogos tienen especial precaución en los casos de personas con glaucoma, ya que las gotas pueden provocar un aumento de la presión intraocular y dar lugar a un ataque agudo.

También se debe tener especial cuidado cuando una persona tiene cataratas, ya que el cristalino puede estar engrosado. De cualquier manera, el médico valorará la situación y tomará las medidas del caso para no generarle riesgos al paciente.



Un examen que requiere acompañamiento por parte del paciente

Tras la realización del examen de fondo de ojo puede haber algunas molestias. La pupila se habrá dilatado y no volverá a la normalidad sino hasta después de algunas horas. Por eso, habrá visión borrosa y se sentirá molestia frente a la luz del sol.

Durante las horas siguientes, no será posible realizar acciones como leer o cualquier actividad que exija visión aguda. Por lo mismo, lo recomendable es que la persona vaya acompañada a este examen, de modo que no tenga dificultades para volver a su casa.

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